Sin Energía No Hay Crecimiento y Sin Crecimiento No Podremos Derrotar La Desigualdad

Desde el Gobierno debemos dar la batalla en favor de los derechos de los hogares de los chilenos, ya que el desarrollo de la energía también se trata de la discusión sobre la desigualdad y la concentración económica. Se acabó el momento de los diagnósticos, ahora es tiempo de ejecutar una agenda de futuro legitimada socialmente que entregue respuestas, no sólo a los grandes inversionistas, sino a cada uno de los chilenos en la búsqueda de un país más justo y solidario en el que la energía se transforme en la base para elevar las condiciones de vida de las personas.

Máximo Pacheco M.

La energía es, en mi opinión, un tema de poder. Los países que tienen poder son aquellos que controlan las fuentes de energía. Chile debe impulsar sus fuentes energéticas, convirtiéndolas en un pilar de desarrollo económico y en un impulso para generar inclusión social.

Creo que desde el Gobierno debemos dar esta batalla en favor de los derechos de los hogares de los chilenos, ya que el desarrollo de la energía también se trata de la discusión sobre la desigualdad y la concentración económica.

En ese sentido, cuando hacemos política energética, también definimos la forma en que se distribuye la renta económica. Ahora es el momento en que el Estado, las empresas y la sociedad retomen el dialogo y se asocien. Este es el modelo a seguir para destrabar la situación en que nos encontramos como sector y país.

Ahora es el momento en que el Estado, las empresas y la sociedad retomen el dialogo y se asocien. Este es el modelo a seguir para destrabar la situación en que nos encontramos como sector y país.

Para ello, necesitamos un diálogo efectivo, sincero y colaborativo, y de esta forma retomar las confianzas pérdidas, que nos ayuden a generar inversión y reducir los precios de la energía que hoy amplifican la desigualdad de los chilenos.

Debemos tener claro que la energía no es un problema tecnocrático. Este tema afecta la vida cotidiana de las personas y también de las empresas.

Sin energía no hay crecimiento. Y sin crecimiento no podremos derrotar la desigualdad.

Hoy, más que nunca, necesitamos vocación de poder para conseguir construir las mayorías políticas que requieren los cambios que estamos impulsando.

La Agenda

Tenemos una agenda de energía potente, una carta de navegación bien definida, con metas ambiciosas.

Esta es y será confeccionada a través de un proceso participativo que le entregue la legitimidad social necesaria que un proceso de esta importancia y alcance requiere.

Es una agenda de cambio, que hace interlocución con la diversidad del país y con toda la pluralidad de actores que intervienen en este sector.

Queremos una matriz energética equilibrada, diversificada y sustentable, y por sobre todo, que tenga precios razonables.

Queremos una matriz energética equilibrada, diversificada y sustentable, y por sobre todo, que tenga precios razonables.

Es por esto que la Agenda de Energía tiene 7 grandes ejes:

1.-Un nuevo rol del Estado. Hace 30 años se privatizó el sector eléctrico con la promesa de contar con la energía suficiente, a precios razonables y en un mercado competitivo. Nada de eso ocurrió.

Al respecto, no queremos un Estado espectador. Queremos cambiar esa ecuación. Hoy necesitamos un Estado que tenga una visión a corto, mediano y largo plazo, que entregue orientación y conducción a un sector que es un servicio público de vital importancia para el desarrollo de nuestro país y para sus ciudadanos. El bien común existe, y aquí lo representa el Estado.

Es así como en este sector, el Estado cuenta con una empresa importante: Enap. Nuestra tarea es generar las condiciones para transformarla en una compañía robusta, que se transforme en un actor relevante en nuestra estrategia energética.

2.- Reducción de precios y más competencia. Tenemos los precios de electricidad más altos de América Latina. Eso es un hecho. Más aún, en los últimos 4 años, la cuenta de la luz ha subido en un 20 %. Y si no hacemos algo pronto, en los próximos 5 años esta subirá un 34 %.

Los altos precios de este producto se explican por diversos motivos: déficit de infraestructura de generación y transmisión; debilitamiento de nuestra institucionalidad ambiental, subinversión de los principales actores privados y falta de competencia.

Estamos trabajando para resolver estos problemas. Enviaremos un Proyecto de Ley que ingresará en las próximas semanas al Congreso. Esta iniciativa modificará las bases de las licitaciones entre distribuidoras y generadoras, introduciendo más competencia, lo que permitirá la entrada de nuevos actores y tecnologías al sistema.

Con esto, reduciremos el costo de la energía, sustituyendo diésel por gas; y tarificaremos el gas de red que hoy es un monopolio natural no tarificado.

Este es un caso claro que requiere participación del Estado para evitar y limitar el monopolio y el abuso.

3.- Desarrollo de Recursos Energéticos Propios. Somos el país más pobre en América Latina en combustibles fósiles. No tenemos petróleo, carbón ni gas. Al contrario, tenemos agua, radiación solar, vientos, biomasa, volcanes y una costa de 4.000 kilómetros. Eso lo debemos transformar en una oportunidad.

Es por eso que estamos apostando al desarrollo de Energías Renovables No Convencionales, ERNC. Este ha sido un desafío constante durante los últimos años,  pero esta vez la apuesta es de verdad. Estamos convencidos de aquello.

En este ámbito creceremos un 20 % al año 2025. Y como ejemplo de lo que las ERNC representan para este Gobierno, en el período 2014-2025, un 45 % de la inversión de este Ministerio será en Energías Renovables No Convencionales.

Asimismo, no dejaremos el desarrollo de la hidroelectricidad. Como ha quedado plasmado en la Agenda de Energía, el Gobierno se ha comprometido a establecer en el corto plazo las cuencas prioritarias para el uso de hidroelectricidad desde las regiones de O’Higgins hasta Aysén, análisis que no sólo se basará en criterios técnicos, sino también ambientales, económicos y socioculturales.

En 2015, ya tendremos definida una zonificación detallada de seis cuencas priorizadas, tarea que requerirá también un proceso participativo.

No basta con mitigar el impacto de los proyectos energéticos con compensaciones. Hoy necesitamos asegurar que las comunas y localidades donde se instalen estos proyectos se beneficien de las oportunidades de progreso, bienestar y movilidad social que ellos representan para quienes los acogen.

Como Gobierno, no somos neutrales respecto del desarrollo de los proyectos. Queremos que se hagan. Y apoyaremos toda iniciativa que cumpla cabalmente con la normativa vigente, respetando el medioambiente y que se inserte de forma temprana, amigable y adecuada en las comunidades.

4.-Conectividad. La transmisión es el sistema nervioso del sector y no puede ser una barrera de entrada para atraer nuevas tecnologías y actores.

Debemos permitir el desarrollo de proyectos de transmisión que generen un beneficio nacional que vaya más allá de la simple reducción de los costos operacionales de corto plazo, permitiendo la reducción de barreras de entrada, eliminando desacoples económicos entre distintas zonas del país y facilitando una mayor incorporación de las energías renovables que el país posee.

Asimismo, impulsaremos la aprobación de una norma que facilite la implementación de la interconexión de los sistemas SIC y SING, como troncal de transmisión.

También, identificaremos las posibilidades de ampliación de la capacidad en el corto plazo, con empresas nuevas y actuales con capacidad instalada y/o proyectos de ejecución inmediata en el SING y el SIC, y las medidas regulatorias y administrativas requeridas para su materialización.

Presentaremos un Proyecto de Ley de Transmisión en el segundo trimestre 2015. Para lograr una mejor regulación de la transmisión eléctrica y realizaremos las modificaciones normativas necesarias para no desincentivar a empresas generadoras entrantes y promover la competencia que nos permita reducir los precios de la energía.

5.- Eficiencia Energética. Resulta fundamental que el país avance en los próximos cuatro años a una fase de masificación de los proyectos de Eficiencia Energética, con objetivos ambiciosos y cumplibles que promuevan un desarrollo sustentable de largo plazo.

Estimamos que el conjunto de medidas contempladas en la Agenda de Energía nos permitirán, al año 2025, reducir el consumo energético del país en un 20% respecto al consumo esperado sin contemplar estas medidas.

Lo que buscamos en este aspecto es hacer lo mismo con menos energía. Es el momento de dar un salto importante y para ello, queremos que la eficiencia energética sea la regla y no la excepción.

6.-Impulso a la inversión en infraestructura. Es claro, el Estado no es neutral en relación a los proyectos energéticos. Tenemos que asegurar que estas propuestas se hagan respetando las leyes ambientales y de manera amigables con las comunidades.

Impulsemos los nuevos proyectos, haciéndolo de una manera que sea amigable con el medio ambiente y de forma que verdaderamente se beneficie a las comunidades donde se instalan. Vamos a ahondar en el concepto de asociatividad.

7.- Participación ciudadana. Estamos convencidos que un desarrollo energético inclusivo debe realizarse en forma alineada con las comunidades receptoras. Para ello es fundamental conocer las potencialidades, visiones y orientaciones actuales del territorio.

En definitiva, esta Agenda propone entregar una señal nítida a todos los actores del compromiso del Gobierno en materia energética. Chile necesita asociarse con las comunidades para desarrollar sus proyectos de energía.

La energía es un campo que amplifica la desigualdad entre los chilenos y resuena en sus dimensiones más dramáticas. Por eso una política energética mal diseñada es una caja de resonancia de múltiples desigualdades. Una política energética entregada exclusivamente al mercado es un camino seguro a la desigualdad.

La energía es un campo que amplifica la desigualdad entre los chilenos y resuena en sus dimensiones más dramáticas. Por eso una política energética mal diseñada es una caja de resonancia de múltiples desigualdades. Una política energética entregada exclusivamente al mercado es un camino seguro a la desigualdad.

Es por eso que creemos que el Estado debe tener un rol clave, rompiendo con un marco que ha contribuido a que la herida de la desigualdad persista en nuestro país. Nuestro desafío es alcanzar los acuerdos para construir a una política energética que alcance la legitimidad social.

Se acabó el momento de los diagnósticos, ahora es tiempo de ejecutar una agenda de futuro legitimada socialmente que entregue respuestas, no sólo a los grandes inversionistas, sino a cada  uno de los chilenos en la búsqueda de un país más justo y solidario en el que la energía se transforme en la base para elevar las condiciones de vida de las personas.

Por último una reflexión del filósofo coreano Byung-Chul Han: “El hombre contemporáneo ya no sufre de ataques virales procedentes del exterior; se corroe a sí mismo entregado a la búsqueda del éxito. Un recorrido narcisista hacia la nada que lo agota y lo aboca a la depresión. Es la consecuencia insana de rechazar la existencia del otro, de no asumir que el otro es la raíz de todas nuestras esperanzas”.

Fotografía: Free Images

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Sobre el Autor

Máximo Pacheco

Máximo Pacheco

Ministro de Energía. Ingeniero comercial y economista de la Universidad de Chile. Desde 2004 a 2013 fue Vicepresidente Senior de International Paper (IP).