Rosa María Cañete: “Es necesario empoderar a la ciudadanía para profundizar la democracia”

En el Seminario Internacional “Experiencias de incidencia en temas tributarios”, organizado por CEPAL en conjunto con la Fundación Friedrich Ebert, la economista española Rosa María Cañete Alonso, coordinadora de la campaña “Iguales” de Oxfam Internacional, expuso sobre cómo hacer entender a la ciudadanía que las decisiones fiscales les afectan y, por lo tanto, que deben participar de las discusiones referentes a ellas. El paso siguiente, es el empoderamiento de las mayorías excluidas de la toma de decisiones para impulsar cambios que beneficien a éstas. “Si no tienes poder nadie se va a sentar a negociar contigo, es tan simple como eso”, dice Cañete.


 

Por María Isabel Guzmán

La coordinadora de la campaña “Iguales” de Oxfam Internacional, la economista española Rosa María Cañete Alonso, ha trabajado por varios años en República Dominicana, generando espacios de debate y participación ciudadana, sobre todo en relación con las reformas tributarias que se han discutido en ese país en los últimos años, así como también en temas de corrupción.

Oxfam es una confederación internacional de 15 organizaciones no gubernamentales que tiene como principal objetivo reducir la pobreza y la injusticia social, mediante campañas para reducir la elevada concentración de la riqueza en pocas manos. También trabaja para poner fin a las reglas injustas del comercio; para pedir mejores servicios sanitarios y educativos; para promover la equidad entre hombres y mujeres; y para combatir el cambio climático. Además, canaliza ayuda humanitaria de emergencia, con programas de desarrollo a largo plazo en comunidades vulnerables. Para ello trabaja con socios y colaboradores en 98 países.

La economista dice que una forma eficaz para lograr el cambio social es el empoderamiento de la ciudadanía y luego influir en el sistema político. “Con esta tesis, los mecanismos de poder y de toma de decisiones debieran llevar a los cambios sociales que beneficien a la mayoría ciudadanía, especialmente a los más excluidos”, anota Rosa María Cañete.

Insiste en que “hay que conseguir que los gobiernos desmitifiquen que estos temas son complejos y técnicos y que entreguen una información fácil a la ciudadanía, para que ésta pueda posicionarse y decidir lo que realmente le interesa. Entre estos temas complejos menciona el sistema tributario y las políticas del gasto público.

¿En qué se basa principalmente este proceso?

En aceptar que el sistema democrático no funciona tan bien como debería y que deja muy a menudo a importantes sectores de la ciudadanía fuera de la toma de decisiones que los afectan directamente. Por eso es necesario empoderar a la ciudadanía que no tiene poder político para profundizar la democracia.

Y como es muy a menudo, dentro de esos sistemas democráticos la calidad es tan deficiente, que tienen élites o grupos de poder que son capaces de imponer su criterio y sus privilegios a costa de los derechos de la ciudadanía. Y además, como tienen las relaciones, el poder, lo hacen de igual a igual, se sientan a negociar con los gobiernos de igual a igual.

Mientras que la ciudadanía excluida no se sienta de igual a igual, ejerce su voto cada cuatro años, con muy poco debate programático, muy vinculado con temas emocionales, a la figura presidencial, a un dime y direte, pero no con una propuesta donde el votante pueda decir yo quiero un sistema fiscal que le suba los impuestos a los ricos y me los baje a mí. Eso normalmente no entra en el debate electoral.

Suena bien como idea, pero llevarlo a la práctica debe ser complejo, justamente porque las élites se oponen a perder poder.

Al entender que el sistema democrático no funciona tan bien como debería, es necesario construir poder para que los sectores que lo no tienen se puedan sentar a negociar, porque a nivel electoral, del simple voto, no tienen capacidad de influir. Los sectores excluidos tienen que construir un poder a través de los procesos de incidencia política permanente, para ser tomados en cuenta.
Si no tienes poder nadie se va a sentar a negociar contigo, es tan simple como eso.

Es necesario construir poder para que los sectores que lo no tienen se puedan sentar a negociar.

¿Cuál es la situación en América Latina sobre esta incidencia en temas tributarios, por ejemplo?

Para mi es importantísimo que comencemos a dialogar sobre economía política y reformas fiscales. Porque el debate final se lleva a cabo sobre qué reforma implementar. Más que un debate técnico, es realmente un debate político.

En este sentido, es interesante el trabajo hecho por el ex ministro de Hacienda Alberto Arenas (hoy asesor regional de la CEPAL), en el que ha entrevistado a los tomadores de decisiones sobre políticas fiscales de diferentes países y ellos plantean que el espacio más difícil a la hora de poner en marcha una política fiscal ha sido la opinión pública y esto es pura economía política.

Entonces, tenemos que hacer esfuerzos para llevar el debate sobre temas técnicos complejos, como es el caso del sistema tributario, a la ciudadanía. Hay que romper el mito de que este es un debate técnico, en el que la ciudadanía no puede participar porque no lo entiende, porque al final del día sabemos que los resultados de cualquier política afectan a la gente, al ciudadano común. Por lo tanto, la ciudadanía tiene un rol determinante y pare ello debe tener canales de participación.

¿Pero cómo se hace más cercano a la gente este tema?

Este no es un debate difícil, lo que ha faltado es la voluntad política de acercárselo a la gente. Tú puedes perfectamente simplificar. Si bien hay debates técnicos muy específicos, el debate final que se da a nivel de medios de comunicación y es un debate de ideas, en el que la gente entiende muy bien qué es y dónde debe posicionarse.

Entonces, hay generar instrumentos que permitan la participación ciudadana. Desde Oxfam dedicamos mucho tiempo a este objetivo y la estrategia inicial es denunciar los niveles groseros de desigualdad que han estado alimentando las políticas públicas tradicionales, de manera que la población pueda tomar conciencia y conocer la naturaleza de las políticas que la afectan.

Hay que entender que este no puede ser un debate entre bastidores, o en cocinas estrechas en que sólo caben unos pocos tomadores de decisiones. Debe ser un debate que llegue a la calle y en el que la ciudadanía sea el actor principal.

¿Existe alguna fórmula para lograr eso?

Los caminos que nos hemos propuesto seguir son tres. Uno, impulsar cambios en políticas públicas sobre temas específicos, con participación ciudadana. Dos, mejorar los mecanismos de participación democrática. Y tres, traspasar poder decisorio a la ciudadanía. Cuando ello ocurra la gente sencilla podrá sentarse a negociar de igual a igual con otros actores, por lo general, pertenecientes a las élites del poder tradicional. Hay gente que hereda el poder, que lo tiene dado por la sangre y cuando tienes que construir poder desde abajo, obviamente que resulta más largo y pedregoso el camino.
Por otro lado, el poder se enfrenta solo con el poder y por esos tenemos que construir el nuestro. No es solo un tema de raciocinio, de tener la razón, es otro el trabajo para tener incidencia política.

¿Cuáles son las estrategias que normalmente se utilizan en incidencia política?

Tienes que montar un grupo de incidencia política que es el que va a liderar el proceso y cuanto más fuerte sea, hay que dedicarle mucho tiempo a la coordinación de este grupo. En los movimientos sociales, la mayoría del tiempo se dedica a dirimir los líos dentro del propio movimiento social. Es igual que en los partidos: es un trabajo agotador y no son pocos los que dejan la tarea a medio camino.

¿Qué viene después?

La fase siguiente es construir una propuesta técnica. No te puedes lanzar con mensajes o titulares de prensa, tienes que tener una propuesta técnica que muy a menudo es donde más debilidades tienen los movimientos sociales. Se necesita apoyo de think tanks, hacer alianzas con la academia, con gente que te apoye. Enseguida hay que construir una base social y ella va a ser tu principal poder.
Cuando quieres construir poder desde la ciudadanía tienes que construir un movimiento que cada vez vaya uniendo más gente y que sea capaz de torcerle el brazo en un momento dado a otros sectores que se resisten porque sienten amenazado el terreno de su propio poder.

Además, es importantísimo contar con una estrategia de medios y de opinión pública. Ese es otro gran poder a conquistar, lo que tampoco es fácil. Por eso hay que ser innovadores para capturar la atención y conseguir la atención de los medios.

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Editor Política & Economía