Mirentxu Anaya: “desmunicipalización significa que el Estado se tiene que hacer responsable de la educación pública”

La reforma educacional ha sido tema de fuerte discusión política en el último lustro en Chile. De paso, ha sido un catalizador para el desencanto de los jóvenes hacia los políticos. A mediados del año pasado el gobierno envío al Congreso un paquete de propuestas para abordar tres ámbitos centrales de la reforma: desmunicipalización de la educación primaria y secundaria; nuevo marco para los establecimientos de educación particular subvencionados; y gratuidad para los estudiantes en la educación superior. ¿En que van estas propuestas? Eso es lo que responde en parte de esta entrevista la presidenta ejecutiva de la Fundación 2020, Mirentxu Anaya.


 

Por María Isabel Guzmán

En Educación 2020 han seguido con atención el proceso legislativo, aunque en el último tiempo esta fundación ha insistido en que estas reformas poco y nada dicen sobre los niveles que menos voz tiene en esta discusión: el preescolar y el básico, donde a juicio de los expertos está la raíz de los problemas de calidad e iniquidad en la formación. El balance de la presidenta ejecutiva de Educación 2020, Mirentxu Anaya, sobre los avances logrados en 2016, es que Chile sigue en deuda con la primera infancia y con los niños que no tienen otra alternativa que acceder al sistema educacional público, ese que provee el Estado.

“La sensación es que no tomamos prioridades pensando en las necesidades reales país, con una visión a largo plazo; esto es, con un plan nacional que no esté sujeto a los vaivenes de cada gobierno”, sentencia Anaya, quien es socióloga licenciada en la Pontificia Universidad Católica de Chile y máster en Sociología del Instituto de Ciencias Políticas de París.

En un juego de contrastes, frente al atraso en la tramitación del proyecto sobre Nueva Educación Pública, que establece la desmunicipalización, Mirentxu Anaya aplaude como uno de los logros en 2016 el haber avanzado en el proyecto de gratuidad de la educación técnico profesional, así como la aprobación y el comienzo de la implementación de la carrera docente. A su juicio, esto último es un avance relevante “para mejorar la calidad de los profesores”.

Pero, “si me preguntas qué es lo feo del año que pasó, lo feo son todos los datos que han salido con respecto a la vulneración de los derechos de los niños, especialmente el tremendo problema del Sename (Servicio Nacional de Menores) y la débil respuesta de los distintos ministerios, incluyendo Educación”.

En su opinión, ¿cómo se deberían enfrentar estos problemas?

La vulneración de los derechos de la primera infancia es un problema muy grave, del que todos hablan, pero que se hace poco. Si sabemos que el 65% de los niños de nuestro país (estas son cifras de la UNICEF), han sufrido violencia, y el 25% de nuestros niños han sufrido violencia y abuso grave, es muy, muy grave. O sea, uno de cada cuatro niños de nuestro país ha sufrido abuso y vulneración de sus derechos.

Debe haber un sistema de protección de la infancia que se tiene que hacer cargo de esto, y es algo que en Educación 2020 nos importa. Pero no creemos que esté separado de la educación. La primera infancia es la base y el comienzo de la educación y todos esos niños después tienen que llegar al sistema escolar.

Sin embargo, esos niños no salen a la calle a marchar para reclamar por sus derechos, entonces no abren agenda. Desde 2020 vamos a poner énfasis en ese tema y esperamos también que los candidatos presidenciales tomen ese problema y lo hagan suyo en sus programas.

¿Cuál es la evaluación general de lo ocurrido en 2016 en materia educacional?

Primero una precisión: a veces uno se pierde en las contingencias y en los temas segmentados del sistema escolar, pero si tratamos de ver cuál es el horizonte y la meta de un sistema educativo, no tenemos que perder de vista que este es clave para el futuro del país. Es la gran oportunidad para formar ciudadanos y para construir el país que quiere. En Educación 2020 sentimos que se olvida un poco esta meta y nos perdemos, sobre todo cuando empezamos a tomar opciones, de repente, equivocadas.

¿Opciones de qué tipo?

Por ejemplo, empezamos a entrenar para la prueba SIMCE. Así, el 70% de la medición y del ordenamiento de colegios se enfoca en el SIMCE. O sea, se toma un pedacito muy pequeño del currículo, de comprensión lectora, de lógica matemática, y de otros conocimientos de ciencia, de historia y se mide eso. De esta forma los colegios categorizan y dicen: estos son buenos, estos son malos.

Mientras tanto, los profesores, con justa razón, empiezan a decir: bueno, tengo poco tiempo para planificar y si me miden así, voy a empezar entrenar para la prueba. Sin darnos cuenta, vamos avanzando hacia una visión y una formación muy estrecha de nuestros estudiantes. Creo que estamos muy al debe con la visión de largo plazo que debiera tener el sistema educacional, porque ni siquiera en esas habilidades que estamos entrenando y estamos midiendo, nos va bien (en los rankings de educación internacionales). Si tú te fijas en el SIMCE, en la prueba TIMSS, y en la prueba PISA, nos va mal.

¿Son realmente útiles estas mediciones?

No lo sabemos. Además, por nivel socioeconómico, ves que el 90% de los estudiantes más vulnerables no entienden al profesor que tienen al frente y no son capaz de captar los conocimientos adecuados en comprensión lectora ni en matemáticas. Entonces, un curso de 40 estudiantes, 36 están escuchando a un profesor que les está hablando en chino mandarín.

¿Cuál es su balance general del año pasado?

Creo que el balance es que no lo estamos haciendo bien como sistema educacional. Por eso creo que debiéramos volver a la meta del sistema. O sea, avanzar hacia un sistema integral de aprendizaje que implica no sólo comprensión lectora y matemáticas, sino que también una formación integral, participativa, con foco en el ciudadano que queremos, incluyendo una formación artística y cultural.

Mientras tanto. hemos triplicado el gasto en educación en los últimos diez años, lo que siendo una buena noticia deja a la vista otro problema: la mala gestión de los recursos. Hemos avanzado bastante en el gasto de educación, pero así y todo no tenemos buenos resultados.

¿Se están dilapidando recursos?

Claro. Es necesario hacer una revisión de cómo se está gestionando e invirtiendo el dinero destinado a educación y priorizar como país algunas cosas. Cuando tú dices OK, necesito que los niños aprendan de manera integral, hay que preguntarse también dónde y cómo se empieza, cuál es el plan.

¿Dónde hay que poner los acentos?

La base para un buen aprendizaje es tu sanidad mental y también el contexto físico. Las neurociencias lo dicen a todas voces, partiendo de la evidencia más básica: si tú estás incómodo, si no tienes suficiente luz, ¿puedes aprender bien? Lo mismo si estás con pena, si te sientes afectado, o tienes hambre.

Los niños vulnerables en lo social, económico y emocional también necesitan condiciones especiales para el aprendizaje, dentro de las cuales están la protección y la seguridad emocional, para luego tener la predisposición para aprender.

Hay que ponerle recursos humanos al sistema escolar, porque no tiene el personal preparado para aquello. Tenemos que formar mejor a nuestras educadoras de párvulos y a nuestros profesores y profesoras. Nuestras estimaciones señalan que se necesitan aproximadamente 40.000 nuevas educadoras de párvulos, para poder tener una proporción correcta de educadoras versus niños y que promueva la calidad.

¿Se está legislando a base de la presión política y de las demandas de estudiantiles?

Lamentablemente, así es, con planificaciones a corto plazo, en función de cada uno de los gobiernos, sin continuidad de las políticas ni visión de Estado. Entonces, la cantidad de esfuerzos de inversión de dinero, de recursos, de gente planificando y diseñando cosas, y que después llega el gobierno siguiente, bota todo y hace borrón y cuenta nueva.

Por otra parte, la agenda que se va ajustando también según las voces más de la calle. Nos parece importante que la ciudadanía participe, y eso lo celebramos, lo felicitamos y somos parte de esa ciudadanía que proclama cosas, pero tenemos que aterrizarlas y no tomarnos de una manera literal las demandas de la calle, olvidándonos de quienes no pueden salir a la calle a reclamar.

De todos los proyectos de ley en el parlamento, ¿cuál es el prioritario para Educación 2020?

El de Nueva Educación Pública. No puede ser que esté durmiendo hace seis meses en el Congreso. Una se pregunta qué han estado haciendo los senadores, qué pasa con este proyecto. Está bien que se puede perfeccionar, pero no es posible que no lo tramitemos y sigamos dilatando el problema. Nuestra educación pública es una de las peores del mundo y necesita urgente un salto en calidad, porque es la que se hace cargo de la población más vulnerable. O sea, los más necesitados siguen esperando.

Este proyecto propone la desmunicipalización de los colegios. ¿Por qué es tan importante que se apruebe?

Porque asegura que la educación pública no siga echada a la suerte de quien sea el que encabece el gobierno municipal y que la educación para la población más vulnerable quede a cargo de la gente más competente del país, con directores elegidos por alta dirección pública, de modo que puedan abordar realmente el desafío de la calidad

El objetivo fundamental de la desmunicipalización es quitar de las manos y de la voluntad política y de gestión del alcalde de turno la calidad de la educación pública en cada comuna. Y que el Estado se haga responsable de la educación pública. Esto no significa estatizar la educación, sino lograr una administración educacional descentralizada y de calidad.

¿Ustedes creen que pueda ser ley durante de este gobierno?

Lo esperamos realmente con mucha fuerza y expectativa. Este país lo necesita y sería una falta ética muy grave si los senadores no lo tramitan y lo despachan. Cada día que pasa es clave para esos cientos de miles de niños que son testigos directos del deterioro de la educación pública.

¿Cuál es la posición de ustedes frente al tema de la gratuidad y del financiamiento de la educación superior?

Una de las cuestiones más importantes para la educación superior también es la calidad, aparte de que es necesario regularización del sistema. Particularmente, regular la acreditación. No podemos seguir estafando a los estudiantes, además endeudándolos y haciéndolos pasar por universidades que al final solo les dan títulos que compraron.

No podemos seguir estafando a los estudiantes, además endeudándolos y haciéndolos pasar por universidades que al final solo les dan títulos que compraron.

¿Qué opina de la disputa entre los rectores de las universidades estatales y las privadas?

Está confuso todo esto. El fondo del problema es de una complejidad enorme, a tal punto que habría que revisar si vale la pena tomar todo este proyecto y ver si vamos por parte, o si es necesario un proyecto que agrupe todas estas aristas.

Mientras tanto, se ha legislado por glosas presupuestarias, para enfrentar la urgencia de la gratuidad y el financiamiento de la educación superior.

Ojalá que se lograra consensuar y avanzar hacia un proyecto de ley integral para la educación superior y dejar de improvisar con las glosas, aunque honestamente preferiría que se diera prioridad al proyecto de nueva educación pública.

¿Cuál es la propuesta innovadora en la que está trabajando Educación 2020?

Tenemos dos grandes líneas de trabajo hoy. Uno es la metodología por proyecto, que postula a integrar, incluir las distintas asignaturas y enfrentar juntas, y los profesores trabajan en conjunto en presentarles proyectos y desafíos de aprendizaje a los estudiantes. Entonces se parte al revés, se parte desde el producto concreto que yo quiero, o sea, es el conocimiento aplicado. Pero la gran puerta de entrada a la innovación lo encontramos en México, con las redes de tutorías.

¿Cómo funcionan las redes de tutorías?

Básicamente, lo que haces es empoderar a los estudiantes a que aprendan temas del currículum. Les enseñas a aprender y luego aprender a enseñar. Entonces se presenta un desafío de aprendizaje y se activan los conocimientos previos que traen los niños. Y de ahí en adelante hay todo un proceso en que el tutor niño (que es otro alumno) empieza a tratar de que su compañero por sí mismo resuelva este desafío de aprendizaje, que use la capacidad de pensar. Y luego le pide decir cómo llegó al resultado.

La idea es tener distintos caminos para llegar a Roma, pero además, hacer un análisis de cómo aprendiste lo que aprendiste. Y eso es muy potente, porque es aprender a aprender. Cuando alguien adquiere esa habilidad, puedes aprender cualquier cosa, porque ya sabes cuál es tu método de aprendizaje.

¿Ya están aplicando esta metodología educativa en Chile?

Sí. Empezamos en La Araucanía, con siete liceos técnico-profesionales, en seis comunas de la Provincia de Cautín. Partimos trabajando con 40 profesores y hoy estamos con 150 estudiantes en proceso de formación tutora. Todos han reportado el aumento de las notas y en la asistencia a clases.

Nuestra apuesta es trabajar y codiseñar la mejora escolar con los profesores y ellos han respondido con mucho entusiasmo. Esto prueba que tenemos que dejar atrás propuestas de políticas públicas impuestas desde arriba a los profesores. El cambio en educación y la mejora educativa se logra en la base, diseñando y recogiendo las particularidades de cada contexto y de cada territorio.

Los estudiantes que participan en este programa han tenido un salto en autoestima, en seguridad. Se dan cuenta que son capaces de aprender y que la pobreza en que viven no es una barrera ni un estigma que determina sus vidas. Creo que lo más lindo que tiene este proyecto es devolverle la seguridad a los estudiantes, decirles que ellos pueden hacer lo que quieran hacer si se lo proponen y que tienen los recursos internos para eso.

¿Qué sigue ahora?

Dados los buenos resultados en La Araucanía, nos propusimos hacer un piloto más contundente, sumando a 50 escuelas en redes de tutoría, en 18 comunas, las regiones de Los Ríos y Metropolitana.

Este año esperamos llegar a los candidatos presidenciales para mostrarles que un cambio en la calidad de la educación es posible, sin siquiera gastar un peso más. Nosotros en Educación 2020estamos convencidos de esto.

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Editor Política & Economía