Mario Aguilar: “La opción por la autonomía gremial se impuso en la elección del Colegio de Profesores”

Confiesa que se esperaba un triunfo, pero nunca se imaginó la holgura con la que su lista ganaría en la última elección del Colegio de Profesores de Chile. Mario Aguilar Arévalo (55 años, profesor de educación física y magíster en Educación de la Universidad de Chile), le ganó nada menos que al histórico dirigente comunista Jaime Gajardo. El nuevo presidente del gremio más grande del país es militante del Partido Humanista, pero aclara que no sigue órdenes del partido y que éste no determina sus acciones. Por otra parte, dice que el movimiento social es la base para concretar cambios estructurales y que exigirá a la CUT regularizar el estado de su mesa directiva, para legitimar a su dirigencia, en corto plazo.


 

Por María Isabel Guzmán

La victoria de la lista “Refundación” que lideró Mario Aguilar en la elección del Colegio de Profesores -realizada el 23 de noviembre pasado-, fue rotunda, con el 67% de los votos, lo que además le dio la mayoría en el Directorio. “Nosotros siempre hemos hablado de un gremio autónomo de la ingerencia de las cúpulas partidistas”, afirma Aguilar. En esta entrevista dice que lo primero que hará cuando asuma el cargo, en enero de 2017, será “transparentar el presupuesto, publicarlo en la página web, y convocar a una asamblea nacional, que va a ser muy participativa y va a ser obligación de los dirigentes venir con el mandato de sus bases”.

La presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, dijo que habían ganado los anticomunistas. ¿Cómo interpreta ese comentario?

Esa declaración de Bárbara Figueroa fue al día siguiente de la elección cuando, seguramente, al igual que nosotros, ellos no habían dormido mucho; estaban bastante cansados. Como después no se ha reiterado tal declaración, no he visto que se reafirme ese planteamiento, creo interpretarlo como en el dolor de la derrota, como fruto del cansancio de no haber dormido lo suficiente.

En todo caso, esa afirmación es totalmente errónea. Nosotros no hemos planteado ninguna posición anti algo. Hemos planteado más bien un pro: el pro gremio que queremos, la pro la necesidad de los cambios.

Usted se clasifica como disidente dentro del Colegio de Profesores, ¿por qué?

Este rótulo lo puso la prensa cuando ocurrieron los conflictos en 2014 y 2015, porque fue más público y más fuerte nuestra oposición a cómo se estaba llevando la conducción del gremio. Nosotros veníamos trabajando en una línea crítica y en aquellos años se hizo más pública nuestra posición; nos dieron cobertura la prensa.

Nosotros estábamos en una postura distinta respecto del oficialismo que representaba la mesa encabezada por Jaime Gajardo. Y, además, pasó un fenómeno bien curioso: al interior del gremio se formó una corriente que se identificó con el rótulo de la disidencia.

Nosotros teníamos la percepción de que íbamos a ganar la elección, pero nos sorprendió la enorme brecha que logramos. Ya era un muy buen resultado ganar la elección y obtener 6 de los 11 cargos del directorio, porque nos permitía tener la mayoría, pero obtuvimos 8, casi 9. No se había dado nunca un triunfo tan categórico en el Colegio de Profesores.

¿Por qué cree que perdió Gajardo?

Yo creo que el principal error fue mantener un estilo de trabajo basado en una concepción antigua, cupular, sin autonomía; muy alineada con un partido y con una determinada coalición. Y eso la gente hoy no lo quiere. Creo que no es una demanda sólo en el Colegio de Profesores. La gente quiere un gremio que sea plenamente autónomo, que le responda a sus bases.

En cambio nuestra postura frente a las bases es participativa, mucho más horizontal. Creemos en una democracia mucho más directa.

¿Y cuál fue el mérito de ustedes que hizo la diferencia y les dio el triunfo?

Creo que nuestro mérito fue leer bien el sentir del profesorado de base y elaborar una propuesta que sintonizaba muy bien con ese sentir. Hubo mucha sintonía de la gente con nuestro programa. No fue un anti-gajardismo ni tampoco un anti comunismo como han planteado desde la lista derrotada, porque si hubiese sido sólo eso, se habría traducido en una apatía, como pasa en las elecciones políticas. Aquí hubo buena votación. La gente fue a votar con muchas ganas, con mucha decisión.

¿A quién representa usted, en términos políticos?

Hace unos años formamos el Movimiento por la Refundación Gremial y Pedagógica, que es bastante plural. Hay gente de distintos pensamientos, hay muchos profesores que no adscriben a una línea política determinada. Y ese movimiento ha venido actuando en el gremio con nuevas propuestas, con mucho trabajo en el campo pedagógico, no sólo en el campo gremial. Esta tendencia fue parte central de los últimos conflictos que hubo al interior del gremio, con la rebelión de las bases en el tema de la carrera docente.

Yo tengo militancia, pero ésta no determina mi accionar en el gremio. Esa es la gran diferencia. Nosotros nunca hemos dicho que la gente no tiene derecho a militar y nunca hemos hablado de un gremio despolitizado. Nunca. Nuestro reclamo y nuestra defensa es por la autonomía del gremio para tomar sus decisiones. Los partidos ni las cúpulas partidistas, ni el gobierno de turno, pueden meter mano en nuestras decisiones. La opción por la autonomía gremial se impuso en la elección del Colegio de Profesores.

Yo soy militante del Partido Humanista, pero el partido nunca me ha dado instrucciones, ni yo se las aceptaría. Yo me debo a los profesores.

Más allá del resultado en el Colegio de Profesores, ¿usted adscribe a la formación de un Frente Amplio, que están impulsando partidos que no forman parte de Nueva Mayoría?

Yo creo que hay una relación. Nosotros no somos hijos directos de un Frente Amplio, creo que es al revés: que lo que nosotros hemos hecho alimenta y estimula la posibilidad de que se cree un referente político de este tipo. Es algo que surge desde abajo hacia arriba.

Por lo pronto, nuestra elección ha tenido un impacto en otros gremios, como por ejemplo en la ANEF, donde se está gestando un movimiento parecido al nuestro, que pretende generar una alternativa viable. Por lo tanto, si bien no somos hijos de un frente político específico, yo creo que con nuestro triunfo se valida la propuesta de que los partidos políticos, los frentes políticos, deben estar al servicio del movimiento social y no a la inversa.

Los partidos políticos, los frentes políticos, deben estar al servicio del movimiento social y no a la inversa.

El Colegio de Profesores es el gremio más numeroso dentro de la CUT. Con su elección, ¿cambia en algo la correlación de fuerzas al interior de esta multisindical?

Efectivamente, el Colegio de Profesores es el gremio más importante dentro de la CUT, en términos numéricos. En cuanto asumamos vamos a plantear la exigencia a la CUT de que en el corto plazo se dé a conocer el itinerario de regularización de la situación de la actual directiva, porque fue elegida bajo condiciones absolutamente cuestionables.
Para nosotros esta es una condición sine qua non para que se legitime la mesa directica de la CUT. Además, creemos que esta directiva debe surgir de una elección directa, donde participen todos los trabajadores afiliados a los sindicatos que forman parte de ella. El actual mecanismo de elección indirecta más bien parece un “arreglín” entre ciertos dirigentes y es no es democrático.

¿Cuáles son las principales demandas de los profesores de base a las que ustedes buscan dar respuesta?

Nuestro programa tiene cuatro ejes. Uno es la democratización interna, que pasa por generar nuevos estatutos -de un modo participativo- donde los profesores de base emitan su opinión. A lo menos, éste tiene que contener mecanismos democratizadores muy claros. Por ejemplo, establecer como obligatoria y vinculante la consulta a las bases cuando haya que tomar decisiones a nivel nacional. Es una forma concreta de democracia directa que queremos instalar.

Otro eje es establecer la revocatoria del cargo, de tal forma que las bases puedan sacar al dirigente que no cumpla o traicione a sus bases. El tercer eje es establecer la transparencia financiera, publicando en la web el presupuesto y su evolución, de tal forma que cualquier profesor lo pueda ver y controlar.

El cuarto eje alude al ámbito laboral, donde sobresale el tema de la carrera docente. Nosotros hemos sido claros en que la actual normativa no nos representa y vamos a hacer todos los esfuerzos por cambiarla. Vamos a exponer todos los argumentos y poner a disposición nuestros estudios que muestran que no es la carrera docente que necesitamos, porque tiene una enorme cantidad de enfoques inadecuados desde el punto de vista del ejercicio y del desarrollo docente.

¿Cómo cuáles?

El ejemplo más concreto es que para que el profesor progrese en la carrera docente no va a importar lo que haga en el aula, va a importar la rendición y la certificación que tiene que hacer ante una burocracia externa. Eso es un tremendo error, porque saca del foco principal, que es nuestro trabajo directo con los estudiantes.

Otro error muy grueso, es que el perfeccionamiento y el mejoramiento académico del docente no valen nada para la carrera. Si usted tiene un magíster, o si hace un doctorado no le vale nada, si tiene horas de perfeccionamiento y actualización no le valen nada. Lo único que vale es esa certificación ante la burocracia externa.

¿Por qué es tan negativa aquella certificación externa?

Ese enfoque es propio del management, del mundo empresarial. En el mundo productivo se evalúa así, pero este enfoque no aplica para pedagogía, para los procesos pedagógicos. Es totalmente inadecuado.

Para esta carrera, ser un buen docente es producir rendimiento en pruebas estandarizadas, como si fuera un proceso de producción en una empresa cualquiera, donde los alumnos son un número. Y se les adiestra para que rindan en esas pruebas. Para nosotros la educación es algo mucho más complejo y más integral que eso.

¿Cómo pretende concretar la refundación del gremio que ha planteado?

No queremos reformar los estatutos actuales, queremos hacerlos de nuevo. Tal como a Chile no le sirve reformar la Constitución hecha en dictadura, los estatutos del gremio también fueron hechos en dictadura, por lo tanto, tienen esa concepción vertical, autoritaria, centralista. Estos nuevos estatutos tienen que propiciar una organización mucho más horizontal, más participativa, no autoritaria, colectiva en sus decisiones, respetuosa de la gente y sus decisiones.

También queremos que el gremio se posicione muy fuertemente en el tema pedagógico. Esta es una carencia muy grande y visible en el actual Colegio de Profesores. Hoy no tiene voz ni propuesta frente a este tema.

¿Y cuál será la postura frente a la reforma educacional?

Somos muy críticos de la reforma educacional. Hasta ahora, oficialmente el gremio ha sostenido una postura obsecuente con una reforma que de ninguna manera da respuesta a lo que necesita la educación chilena. Es más bien el maquillaje del modelo educacional de mercado y no apunta a las transformaciones estructurales que se comprometieron.

Se hablaba de cambiar el paradigma de la educación chilena y estamos años luz de eso. Queremos articular un movimiento para levantar la demanda de una reforma educacional de verdad.

¿Cómo va a plantear su relación con el gobierno?

Vamos a interlocutar con la autoridad ciertamente, porque eso es lo que corresponde. Sería un error tremendo aislarnos. Nosotros vamos a ir a todas las instancias que existen, y que se creen. Parlamento, ministerio, otras autoridades, etc., pero siempre lo vamos a hacer desde la autonomía, nunca nos vamos a negar al diálogo. Nosotros creemos en el diálogo, no el monólogo, aunque tengamos posturas distintas.

Al gobierno le encanta el monólogo. Cuando estaba Nicolás Eyzaguirre de ministro de Educación era el prototipo de la arrogancia, sólo con capacidad para escucharse a sí mismo. Con la ministra Adriana Delpiano la forma cambió un poco, pero sigue siendo un ministerio que escucha muy poco, que no tiene la cultura de trabajar con el mundo social.

¿Por qué les preocupa la desmunicipalización?

El proyecto que está en el Congreso es pésimo, porque cambia el ente que gestiona a las escuelas públicas, pero les mantiene el mismo sistema de financiamiento, y eso es una brutalidad. El principal problema de la educación pública hoy día es el financiamiento basado en un “voucher”, que es el subsidio a la demanda, lo que significa que la escuela pública tiene que competir con la escuela particular por captar clientes, y eso nos parece una brutalidad y ha sido un daño enorme para la educación pública.

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Editor Política & Economía