Los riesgos del deterioro de la institucionalidad electoral en América Latina

Honduras enfrenta una severa crisis política, debido al quiebre entre gobierno (derecha) y oposición (centroizquierda), por la ausencia de un resultado claro de la elección presidencial del pasado 26 de noviembre. Debido a maniobras previas para forzar un triunfo y a las acusaciones de fraude, el país centroamericano enfrenta la incertidumbre política y protestas masivas, lo que llevó al gobierno a decretar el estado de excepción, incluyendo el toque de queda.


Por Daniela Montes de Oca y Benjamín Vallejos

El mismo día de la elección presidencial del 26 de noviembre en Honduras, los resultados preliminares indicaban que Salvador Nasralla perteneciente Alianza de Oposición contra la Dictadura, estaba cinco puntos arriba de Juan Orlando Hernández, actual Presidente, quien buscaba su reelección. Sin embargo, cuando el candidato de la oposición comenzó a posicionarse en el primer lugar, el sistema de conteo de votos misteriosamente se cayó al menos tres veces y cuando por fin pudo restablecerse, la tendencia se había revertido, y el Presidente Hernández figuraba en primer lugar, por un estrecho margen de votos.

Así, Hernández se autoproclamó vencedor, pese a que el Tribunal Supremo Electoral (TSE), no se había pronunciado al respecto y que la oposición denunciaba fraude e intervención del oficialismo en el proceso.

La OEA realizo un informe preliminar sobre las elecciones hondureñas y fue categórica en señalar que “el estrecho margen de los resultados, así como las irregularidades, errores y problemas sistémicos que han rodeado esta elección no permiten a la Misión tener certeza sobre los resultados” (OEA, 2017).

Por su parte, el director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, dijo que había “indicios contundentes de fraude electoral en Honduras”, y éstos deben ser investigados, como también respetarse la voluntad de los votantes”, destacó en un comunicado.

Enseguida instó a las autoridades hondureñas a respetar la libertad de reunión y abstenerse de hacer un uso desproporcionado de la fuerza. “Esto no solo implica que todos los votos deberían contarse correctamente, sino además que las autoridades hondureñas deben garantizar el derecho de protesta pacífica”, añadió Vivanco.

Durante el recuento de votos ordenado por Tribunal Supremo Electoral (TSE) se desataron violentos enfrentamientos en los que murieron al menos 12 de personas y esto llevó a las autoridades a decretar el toque de queda en todo el país.

Human Rights Watch dijo que hay indicios contundentes de fraude electoral en Honduras.

Los acontecimientos en Honduras son reflejo de una constante en la historia política latinoamericana. Desde los comienzos de vida republicana, las elecciones en esta región han estado marcadas por irregularidades. Desde el cohecho hasta el robo de urnas electorales, pasando por la destrucción de registros hasta la manipulación de resultados electorales. Diversas artimañas electorales caracterizan a gran parte de la política en el continente, desde el siglo XIX en adelante e incluso hasta hoy, considerando el reciente caso en Honduras.

He aquí un repaso por algunas de las situaciones más polémicas en Latinoamérica en el último tiempo, donde la irregularidad en los procesos electorales ha sido la tónica.

Chile 1978 y 1980

Si bien en la consulta de 1978 y el plebiscito para aprobar la Constitución en 1980 no fueron elecciones convencionales, no se puede hablar directamente de fraude o intervención. Sin embargo, la legitimidad de ambos procesos siempre han estado en tela de juicio, debido a que se efectuaron bajo dictadura, sin partidos políticos, sin un padrón electoral validado ni auditado, sin un parlamento que actuara con atribuciones fiscalizadoras y sin libertad de prensa.

Los registros electorales fueron destruidos y los partidos políticos estaban proscritos desde el golpe de Estado de 1973. Presionado por la comunidad internacional, el general Augusto Pinochet fue de la idea de realizar un referéndum en 1978, para consultar a la ciudadanía por el apoyo al régimen, pero carecía de las instituciones electorales básicas para realizar este proceso.

El contralor general de la República de entonces, Héctor Humeres, advirtió que el gobierno no poseía los elementos suficientes para llevar a cabo la consulta. Humeres fue llamado a retiro y Pinochet designó un hombre de su confianza en el cargo, Sergio Fernández Fernández, quien emitió el dictamen respectivo y el régimen militar obtuvo un amplio respaldo en la consulta.

En 1980 la situación fue similar. El plebiscito que buscaba validar la nueva Constitución Política de Chile se realizó sin registros electorales y solicitando como único documento la cedula de identidad del votante, a la cual se le colocaba un sello para identificar que este ya había ejercido su voto. Por cierto, el resultado fue la aprobación de la carta fundamental propuesta por la dictadura.

México 1988

A las elecciones presidenciales de 1988 se presentaron como candidatos Carlos Salinas de Gortari, como abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI); Cuauhtémoc Cárdenas, por el Frente Democrático Nacional; y Manuel Clouthier, perteneciente al Partido de Acción Nacional (PAN).

Esta elección mexicana se distinguía de las pasadas por la implantación de un sistema de resultados electorales preliminares. La mecánica del sistema se basaba en que los resultados de los distintos distritos se hacían llegar, de manera telefónica, a la Comisión Federal Electoral.
Cuando los resultados preliminares arrojaban una pequeña ventaja del abanderado del Frente Democrático por sobre el candidato del PRI, ocurrió la llamada “caída del sistema”. Según el presidente de la Comisión Federal Electoral, las líneas de comunicación se saturaron, cortando el flujo de información desde los distritos hasta la misma comisión, impidiendo así que se los resultados fuesen entregados de manera regular.
Pasada la medianoche y aun con el sistema caído, el Presidente en ejercicio Jorge de la Vega (PRI), proclamó el triunfo de su compañero de partido Carlos Salinas.

Como era de esperar, la oposición desconoció el triunfo del PRI, a la vez que, mediante multitudinarias manifestaciones, exigieron la anulación de los resultados.

Tras una semana de espera, la Comisión Electoral se pronunció, declarando oficialmente el triunfo del candidato del PRI, con un 50,4% de los votos. Sin embargo, los resultados oficiales no disiparon las dudas sobre intervención electoral.

Perú 2000

Las elecciones generales del 2000 en Perú fueron fraudulentas desde el comienzo. Uno de los candidatos presidenciales era el mandatario de ese momento Alberto Fujimori, quien ya cumplía el máximo de dos periodos de gobierno estipulado por la Constitución Política de Perú de 1993. La repostulación de Fujimori se justificó diciendo que en el momento que tomo el mando del país no estaba vigente dicha constitución y, por lo tanto, podía ser reelecto por tercera vez.

Luego de una primera vuelta también fraudulenta, en donde hubo detenidos por relleno de votos, pasa a segunda vuelta Fujimori con el 49,87% de los votos, seguido por Alejandro Toledo, fundador del Partido Perú Posible, con 40,24%.

Ante este escenario, de movimientos raros y desconfianza en la política, Toledo llama a sus simpatizantes a votar nulo, para no apoyar lo que consideró una falsa democracia en el Perú. El resultado de la segunda vuelta fue el siguiente: aproximadamente el 51% para Alberto Fujimori, 17% a Alejandro Toledo y 30% de votos nulos, muchos de los cuales fueron marcados con un “no al fraude”, siendo el ganador por tercera vez consecutiva Fujimori.

México 2006

Nuevamente México fue protagonista de un fraude electoral, en 2006, para las elecciones generales para presidente, diputados y senadores. Otra vez el recuento de votos para la presidencial fue puesto en duda.
En un comienzo del conteo se notaba una tendencia a favor del candidato Andrés Manuel López Obrador, de la Coalición Por el Bien de Todos, pero súbitamente se produjo un apagón en las pantallas del conteo. Luego de reparada la supuesta falla técnica la ventaja inicial de López Obrador se revirtió, a favor del candidato Felipe Calderón, del PAN. Si bien se justificó el hecho con que el escrutinio es por distritos y estos presentan tendencias y preferencias partidarias marcadas, la brecha entre uno y otro candidato fue de apenas 0,5% aproximadamente, lo que por cierto fue objetado por López Obrador
Mientras esto ocurría, en las calles de México se pudo observar la molestia que causaba esta situación y se desatan protestas callejeras y cacerolazos, exigiendo un nuevo escrutinio. Nada pasó y no hubo solución del problema. Hasta ahora sigue siendo un misterio la forma como resultó electo Felipe Calderón y a pesar del tiempo transcurrido, López Obrador y seguidores no lo olvidan.

Venezuela 2017

Lo ocurrido hace pocos días en Venezuela es un ejemplo aún más complejo del deterioro de la institucionalidad democrática, por cuando un enorme conglomerado de partidos decide no participar en una elección, como protesta por la forma en que el gobierno de Nicolás Maduro ha procedido a neutralizar a la oposición, incluyendo a la Asamblea Nacional (parlamento), de mayoría opositora, superponiendo a ésta la Asamblea Nacional Constituyente.

Tras la denuncia de fraude realizada por la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) en las elecciones regionales de octubre pasado, ésta decidió no presentar candidaturas en los comicios municipales efectuados el 10 de diciembre pasado. Sólo algunos partidos integrantes de la MUD inscribieron candidatos, incluyendo a Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista.

¿Resultado?: el bloque del chavismo que apoya al Presidente Maduro arrasó, eligiendo a 308 (91,9%) de las 335 alcaldías electas. Así y todo, la participación electoral solo alcanzó al 47,3% (9.139.564 electores), lo cual indica que la mayoría de los venezolanos habilitados para votar, esta vez no ejerció el derecho ciudadano a elegir a sus autoridades locales.

“Este es un resultado absolutamente previsible y natural para un evento donde la oposición formal no participó. Esta no era una elección con dos competidores en pugna. Era el chavismo contra un puñado de candidatos irreverentes al planteamiento, bueno o malo, de la MUD. No hay sorpresa, pero no refleja el mapa de preferencias políticas de Venezuela, en este caso por decisión opositora”, concluyó el analista Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

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Editor Política & Economía