Los cuatro “apagones” que oscurecen la economía brasileña

Para el integrante del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Altos Estudios de Brasil (INAE), Raúl Velloso, la mayor economía latinoamericana enfrenta cuatro “apagones”: el de la inversión, el de la infraestructura, el de los Estados y el de la productividad. “Hay que pensar en la sustancia de los problemas económicos brasileños”, expuso Velloso en el XXIX Fórum Nacional, organizado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil, que se efectuó en mayo pasado, en Rio de Janeiro.


 

Por Melissa Kuris

Durante los dos días que duró el XXIX Fórum Nacional de Brasil se presentaron especialistas, gestores públicos y privados, empresarios y representantes de diferentes entidades socioeconómicas, con el objetivo de detectar obstáculos e intentar ofrecer soluciones. En el segundo día de la jornada se llevó a cabo el panel sobre la consistencia macroeconómica, en el que Fernando Veloso y Rubens Penha Cysne, entre otros expositores, se refirieron a los problemas planteados.

Con la incertidumbre como factor unificador, el economista e investigador de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), Fernando Veloso, ofreció su visión sobre la crisis brasileña. Según el especialista, la que atraviesa Brasil es la peor de que se tenga registro.

Si bien el país ya ha enfrentado recesiones largas y agudas –e incluso globales como la de 2009– y se pudo recuperar de todas, el economista manifestó que la actual agarró al país en una época en la que no hay herramientas para salir de ella. Hasta el momento, abarca una caída del PIB por 11 trimestres consecutivos, acumulada a una retracción del 9%, y los índices de confianza –tanto de empresarios como de consumidores– tienen una mejoría muy lenta.

Sin tener en cuenta la situación política en la que se encuentra Brasil en estas últimas semanas, en medio de la larga lista de políticos involucrados en casos de corrupción, la FGV prevé una recuperación lenta, impulsada principalmente por el sector agropecuario. La expectativa es que el PIB del país crezca (se recupere) 0,4% este año y 2,4% el siguiente.

Productividad

Con respecto a la productividad, Veloso manifestó que el país mantiene un crecimiento mediocre desde 1980 –entre 0,1% y 0,5%– y no hay perspectiva de una mejora. Esto sitúa a Brasil al mismo nivel de los países latinoamericanos con el menor índice de productividad, como Perú o Colombia.

Para finalizar, propuso las reformas laborales, tributarias y de la seguridad social como solución a los riesgos derivados de la crisis fiscal, ya que las considera esenciales para superar los problemas. “Las reformas vendrán necesariamente, ya sea por voluntad o por imposición de la realidad”, declaró a modo de cierre.

Las reformas vendrán necesariamente, ya sea por voluntad o por imposición de la realidad”.

Por su parte, el profesor de economía de la Fundación Getúlio Vargas, Rubens Penha Cysne, centró su análisis en el Proyecto de Enmienda Constitucional, sobre el techo de los gastos públicos, aprobado en diciembre del año pasado, y que establece un límite anual de gastos para los tres poderes. Penha Cysne sostuvo que este será judicializado en un futuro cercano por ser inalcanzable, tanto por el gobierno federal como por los estados y municipios.

El especialista estudió la evolución de la relación deuda/PIB desde 2003 hasta 2016 y concluyó que no habrá –a mediano o largo plazo– una recaudación suficiente que sostenga la nueva ley. Según afirmó, la Enmienda Constitucional sobre los gastos público exigirá una reforma más allá que la de seguridad social –que estaba siendo tratada antes de la nueva crisis política en la que Brasil se vio inmerso– y una verdadera revisión del Estado, como se lo conoce hasta ahora.

“Tendremos que convivir con la excesiva tolerancia fiscal en un escenario de tipo de cambio flexible y esto es algo que nunca hicimos antes”, declaró Penha Cysne. Para finalizar, observó que uno de los pocos instrumentos para disminuir el problema fiscal, fruto de la recesión económica y la gran caída de la recaudación, será la revisión de la regla actual sobre el reajuste del salario mínimo, a partir de la variación del producto interno bruto.

También expusieron en este panel el ex director del Banco Central de Brasil, Eduardo Loyo; el jefe de asesoría de la seguridad social del Ministerio de Hacienda, Marcelo Caetano; el jefe de asesoría especial del Ministerio de Hacienda, Marcos Mendes; y el gerente de políticas públicas del Sebrae (Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresa), Bruno Quick.

Loyo argumentó sobre la necesidad de establecer la tasa de interés para que los agentes económicos se reposicionen ante el panorama actual. Por su parte, Caetano defendió el nuevo modelo de seguridad social que se estaba debatiendo, ya que lo considera apremiante por el proceso demográfico que atraviesa Brasil.

Retroceso hasta 2008

Por otro lado, Mendes se abocó a explicar de qué manera el Ministerio de Hacienda está haciendo frente a la situación financiera en la que encontró al país hace poco más de un año; y Quick ofreció un panorama de los logros que conquistó el Simples Nacional –un régimen tributario diferenciado– durante sus recién cumplidos diez años: se estimuló el emprendimiento sin perjudicar la recaudación pública y el crecimiento de las empresas.

Durante el encuentro en Río de Janeiro la presidenta del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Maria Silvia Bastos Marques, declaró que como consecuencia de la crisis brasileña, el panorama es que Brasil que retrocedió en el tiempo, alcanzando los mismos datos negativos registrados en 2008. “Nadie espera que el crecimiento sea retomando en meses. Es necesario cumplir un proceso”, manifestó Bastos Marques.

De todas formas, mencionó que en los últimos meses se registraron señales consistentes de la reanudación del crecimiento. Según la especialista, hubo una fuerte reducción de la tasa SELIC (Sistema Especial de Liquidación y de Custodia) y del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que están por debajo del 4% luego de presentarse durante muchos años por arriba de este porcentaje.

La política manda a la economía

Por otro lado, el economista y miembro del Consejo del INAE, Marcio Fortes, afirmó que quien manda en Brasil es la política y no la economía. “El área económica solo puede trabajar si tiene el apoyo del área política”, declaró. Según Fortes, el prestigio del país a nivel internacional cayó por el rumbo que tomó la política en estos últimos tiempos, lo que impidió una evolución a nivel económico.

Fortes mencionó “tres nubes” que oscurecen el horizonte brasileño: la crisis institucional que tiene a la Operación Lava-Jato como epicentro; la incógnita de quién será el próximo presidente; y por último, una nueva tensión entre liberales y anti-liberales.

Eso ocasiona que el empresariado, en vez de preocuparse con el futuro, se vea cada vez más preocupado con el día a día. “Eso es lo que inhibe el futuro espectacular que debe a tener Brasil. Y lo va a tener a pesar de todo esto. Es una cuestión de tiempo y de adecuación al momento político”, concluyó.

Nota del editor:
Este artículo fue publicado originalmente en el portal www.analisislatino.com.
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Sobre el Autor

Editor Política & Economía