Lo que la Regulación Debe a la Teoría

Jean Tirole, recientemente galardonado con el Premio Nobel de Economía 2014 por sus investigaciones sobre la potencia del mercado y la regulación, muestra en esta columna cómo sus estudios han podido mejorar la competencia en áreas como las telecomunicaciones, el transporte y la electricidad, recalcando que la “Teoría de Juegos” y la “Teoría de la Información” pueden sugerir a las empresas cómo “jugar mejor”.


Jean Tirole

Como en todo juego, el de la competencia necesita de reglas y árbitros con el fin de estimular a las empresas a desarrollar los bienes y servicios socialmente deseables y proponerlos en mejores condiciones. Estas reglas incluyen el derecho a la competencia, que se encamina a regular los acuerdos entre las empresas o los abusos de posición dominante. Este derecho es puesto en práctica por reguladores tales como la Autoridad de la Competencia en Francia o la Comisión Europea. Estas disposiciones sectoriales son implementadas por agencias como la Autoridad de Correos y Comunicaciones Electrónicas, la Comisión Reguladora de la Energía o la Autoridad Reguladora de Actividades Ferroviarias.

Acuerdo entre proveedor y cliente

La utilización en economía de la “Teoría de Juegos” -que representa y predice las estrategias de actores independientes, pero persiguiendo objetivos propios-, y de la “Teoría de la Información”, -que da cuenta de la utilización de la informaciones privilegiadas por estos mismos actores- puede sugerir a las empresas cómo “jugar mejor”, pero eso también proporciona a los reguladores un marco de análisis. Veamos algunas ilustraciones.

Los acuerdos entre un proveedor (de un bien, un servicio, o una tecnología) y su cliente (comprador o distribuidor del bien, servicio o licencia), incluyen a menudo “restricciones verticales” tales como, la atribución de territorios exclusivos o la fijación del precio de reventa. Patrick Rey, investigador de la Escuela de Economía de Toulouse y yo, publicamos en 1986 trabajos mostrando como tales prácticas podían afectar la coordinación entre productores y distribuidores. Estas publicaciones han permitido a la Comisión Europea pasar, en este dominio, de un enfoque formal (notificación previa a los acuerdos, reglamentación de ciertas categorías de acuerdo) a uno descansando en líneas directrices y un examen posterior.

Regulación de industrias en red

Con Oliver Hart (Universidad de Harvard) mostramos que una empresa dominante en un mercado intermediario, puede querer limitar la competencia “río abajo” de la cadena de valorización para evitar la erosión de su ganancia, privilegiando su propia filial “río abajo”, pasando un contrato de exclusividad con uno de los concurrentes o acordándole condiciones privilegiadas.

Estos trabajos han permitido formular principios para decidir si una tal exclusión es justificada o no: es normal, por ejemplo, que la empresa saque, al menos temporalmente, los frutos de una innovación o de una inversión teniendo un valor social importante. Si por el contrario, la posición monopólica es fortuita o es un privilegio otorgado por el Estado (la gestión de un aeropuerto o de un puerto por ejemplo) no hay razón para que la empresa obtenga rentas de monopolio excluyendo la competencia “rio abajo”. Estos trabajos han inspirado la evolución del derecho de la competencia en materia de infraestructuras ferroviarias, portuarias y aeroportuarias, pero también de sistemas de explotación de computador o de propiedad intelectual.

Las industrias en red descansan sobre las infraestructuras que les confieren a sus operadores una situación de “monopolio natural”: su costo elevado reproduce en efecto su duplicación indeseable e impide, por consiguiente, una verdadera competencia, a lo menos en este segmento de actividad. Por ejemplo, si puede haber competencia en la producción de electricidad, no puede razonablemente existir más de una red de transporte de alta y baja tensión.
La investigación emprendida con Jean Jacques Laffont, resumida en el libro “Théorie des incitations et reglementation” (2012) propone un marco conceptual para una regulación moderna de estos operadores.

Esta investigación ha permitido que los modos de regulación más incitativos (fundados, por ejemplo, sobre precios máximos más que sobre el rembolso de los costos de manera de incitar a optimizar estos últimos), poniendo en balance el costo de estas incitaciones (que pueden crear, de hecho, asimetrías de información y rentas para el operador), y la necesidad de un control de calidad de los servicios proporcionados. Nuestra investigación, ha identificado también la importancia de la continuidad de la regulación (para incitar a invertir) y los riesgos de “captura” de los reguladores por parte de los operadores.

Tuve también la oportunidad de trabajar sobre los procesos de liberalización, articulando segmentos en monopolio natural y segmentos competitivos. Por ejemplo, las investigaciones llevadas sobre los mercados de la electricidad con Paul Joskow, entonces en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, han alertado a los reguladores frente a proyectos de reforma de gestión de red de transporte, identificado los obstáculos creados por la competencia al nivel del mercado detallista (hogares y pequeñas y medianas empresas), y han propuesto soluciones para limitar la capacidad de los productores para aumentar sus precios.

Por último, en el sector de las telecomunicaciones, los trabajos de investigación sobre el papel de las tarifas de interconexión entre operadores mostraron cómo conciliar la introducción de la competencia en los segmentos complementarios (por ejemplo, Internet) con las infraestructuras (por ejemplo, la red local) y los incentivos para invertir en esas infraestructuras. Estos trabajos también revelaron que las tarifas de interconexión entre operadores de telefonía móvil podían ciertamente aumentar el precio de las comunicaciones y llevar a subvencionar las terminales de llamada.

Fuente: Le Monde

Traducción: Alexis Guardia B.

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Sobre el Autor

Jean Tirole

Jean Tirole

Premio Nobel de Economía 2014. Graduado en Ingeniería por la École Polytechnique de París (1976) y la École Nationale Des Ponts et Chaussées (1978). Doctorado Ph.D. del Massachusetts Institute of Technology (1981).