Lo Contra-cíclico de la Ley de Presupuesto 2015 ¿populismo o seriedad?

De acuerdo al académico Joseph Ramos, el presupuesto es contra-cíclico, pero no tanto como parece, destacando que si el impulso fiscal de esta Ley logra revertir las expectativas, la economía chilena podría crecer en el 3,6% vaticinado por el Ministerio de Hacienda y alcanzar el 4,3% del PIB tendencial para 2016. 


Joseph Ramos

La Ley de Presupuesto del 2015 eleva el gasto fiscal real en 9,8%, con un énfasis en la inversión, que sube 27,5%. Según el Gobierno, es un presupuesto contra-cíclico. Según algunos críticos no corresponde, pues viola la regla de equilibrio fiscal estructural; y según otros, no servirá pues lo que está flaqueando es el gasto público, sino el privado.

¿Pero cuán contra-cíclico es el presupuesto? Lo es, pero no tanto como parece. Por cierto, el aumento de 9,8% en el gasto fiscal es mucho más que el PIB que Hacienda misma proyecta, 3,6%. Más cerca de 4 puntos porcentuales de los 9,8% son ingresos provenientes de la Reforma Tributaria.

Como primera aproximación, no eleva la demanda agregada, pues simplemente aumenta el gasto público a expensas de una reducción semejante en el gasto privado. De ahí que el gasto, sin incluir los nuevos tributos, el realmente pertinente para distinguir cuán contra-cíclico es, no es efectivamente de 9,8%, sino de 5,8%. Más aún si sabemos que la regla de equilibrio estructural fiscal en sí, no es contra-cíclica, sino neutra al ciclo; es decir, le permite al fisco gastar no según sus actuales ingresos, sino según los ingresos tributarios que tendría si la economía estuviera creciendo al PIB tendencial (4,3%) y con el precio del cobre en su valor de largo plazo.

Como el precio del cobre actual está en torno a su valor de largo plazo, la regla le permitiría gastar del orden de 4,3% más en el 2015 que en el 2014. Este mayor gasto fiscal de 4,3% no es contra-cíclico, si no neutro al ciclo.

El componente verdaderamente contra-cíclico del presupuesto es el incremento por sobre el 4,3%, o sea, unos 1,5 puntos porcentuales de mayor gasto fiscal (5,8% menos 4,3%).

Entonces, el componente verdaderamente contra-cíclico del presupuesto, es el incremento por sobre el 4,3%, o sea, unos 1,5 puntos porcentuales de mayor gasto fiscal (5,8% menos 4,3%). Este impulso fiscal contra cíclico equivale a aproximadamente un 0,3% del PIB, lo que significa un déficit estructural mayor en ese monto, 0,3% del PIB, al déficit del 2014 (que se estimaba en torno a 1% del PIB).

Ciertamente no es un impulso contra cíclico comparable con los 2% del PIB del 2009, pero tampoco la situación actual de desaceleración es semejante con la fuerte recesión que nos afectó en 2009 debido a la crisis financiera internacional.

Algunos dicen que no se justifica puesto que no estamos en recesión. Si bien esto es cierto, una política contra-cíclica se debe medir según cuánto estamos apartados del PIB tendencial, y no sólo si el PIB está cayendo o no. Con esa comparación nuestro PIB actual está creciendo en torno a 1% (último IMACEC), lo que es más de 3 puntos menos que el tendencial. Esto parece una desaceleración inaceptable, por lo que es prudente actuar ahora y no esperar más.

Por cierto, el grueso de la artillería fiscal debe reservarse para situaciones verdaderamente recesivas y no simples desaceleraciones, pero igual la brecha de capacidad que se ha estado generando parece más que suficiente para justificar una desviación de este monto en la regla fiscal. Por eso un componente contra cíclico de 0,3% del PIB me parece perfectamente defendible. No es populista. Toma en cuenta la capacidad ociosa que se ha ido generando.

También es contra-cíclico el peso que se le está dando a la inversión pública, que aumenta en 27,5% (obras públicas, vivienda y transporte siendo entre los sectores cuyo presupuesto más crece). Esto tiene un impacto directo e inmediato en el empleo. No obstante, hay que reconocer que la inversión pública es una fracción reducida (20%) del presupuesto fiscal así como de la inversión total.

Por eso el éxito del programa – generar 139.000 empleos y crecer 3,6% – dependerá de cuánto gatille el gasto privado. En efecto, el gasto privado es más del 75% del gasto total. Si este no se mueve, el esfuerzo fiscal en si será muy insuficiente. Tienen razón, pues, las voces que dicen que el presupuesto en sí no va a producir la reactivación. Mas la apuesta del Gobierno es que este impulso fiscal genere un gasto privado significativamente mayor a lo que sería sin ella.

El éxito del programa dependerá de en cuánto gatille el gasto privado. En efecto, el gasto privado es más del 75% del gasto total. Si este no se mueve, el esfuerzo fiscal será muy insuficiente. La apuesta del Gobierno es que este impulso fomente un gasto privado significativamente mayor. 

En primer lugar hay el efecto multiplicador directo – de mayores empleos directos e ingresos atribuibles al impulso fiscal – que puede estimarse que podrían elevar el gasto total, ya no en 0,3% del PIB si no en 0,5% o más. En segundo lugar, y ciertamente el efecto mayor, es si este impulso fiscal logra revertir las expectativas tan grises que se han generado respecto a la evolución económica del país y que han actuado como un círculo vicioso en el devenir económico.

En efecto, 18 meses de cifras cada vez menos auspiciosos naturalmente induce al inversionista – con o sin Reforma Tributaria – a recortar su inversión planeada, pues teme que las ventas no den en el ancho. En forma análoga las mismas cifras en declinación inducen al consumidor prudente a postergar sus gastos más prescindibles. Esta prudencia individual cuando se multiplica por 17 millones de chilenos se convierte en una profecía auto-cumplida, generando el deterioro económico que todos temen pero nadie quiere.

Si el impulso fiscal de esta Ley de Presupuesto logra revertir estas expectativas, la economía chilena podría perfectamente crecer en el 3,6% vaticinado por Hacienda y alcanzar el 4,3% del PIB tendencial para 2016. Una reactivación fuerte así, tipo una V y no una U prolongada, es, al final de cuentas lo que está detrás de esta Ley de presupuesto, y me parece, en lo esencial, correcto.

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Fotografía: Foto Presidencia

Más antecedentes: Plan de Reforzamiento a la Inversión 2014

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Sobre el Autor

Joseph Ramos

Joseph Ramos

Economista. Profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Doctor en Economía de la Universidad de Columbia.