Ley Sabatini: Un ejemplo a favor de las pequeñas y medianas empresas

Esta ley, creada en Italia, ofrece incentivos regulatorios y de fomento a empresarios para promover la compra de maquinarias y equipos. Quienes se acogen a esta normativa obtienen financiamiento bancario a tasas convenientes. Con ello, mejora su competitividad y se transforman en un importante motor para el desarrollo económico. Su implementación en nuestro país podría tener positivos resultados.


Juan Carlos Scapini

La Ley N° 1.329 de 1965, mejor conocida como Ley Sabatini, tiene 50 años de funcionamiento en Italia, siendo el apoyo a la inversión más conocido y utilizado en Italia. A través de esta ley cientos de miles de empresas italianas han podido acceder a inversiones en maquinaria y equipos, utilizando el crédito prendario que ofrece el sistema bancario.

Cualquier empresa que necesita comprar una máquina o equipo puede hacerlo mediante el uso de la ley Sabatini. Por efecto de esta ley, el Estado entrega una póliza de garantía al crédito prendario por la compra de una máquina “nueva”. De esta manera el vendedor podrá revender las letras de cambio obtenidas (factoring) a un banco especializado, sin asumir ningún riesgo comercial.

Para obtener los beneficios de la ley, el comprador debe dejar en prenda la maquinaria y deberá colocar en un lugar visible de ésta, una placa que indique la fecha de compra, N° serie, Registro prendario, Etc. En caso que el comprador incurriera en falta vendiendo un bien prendado o desplazándolo a un lugar no autorizado, la ley establece penas pecuniarias y también de cárcel.

 Para obtener los beneficios de la ley, el comprador debe dejar en prenda la maquinaria y deberá colocar en un lugar visible de ésta, una placa que indique la fecha de compra, N° serie, Registro prendario, Etc. En caso que el comprador incurriera en falta vendiendo un bien prendado o desplazándolo a un lugar no autorizado, la ley establece penas pecuniarias y también de cárcel.

Para el comprador, el costo de la garantía prendaria es del 1% sobre el valor de la compra. Este cobro (1%) ha permitido al sistema asegurador poder sustentar los impagos que han ocurrido en más de 40 años.

La ley Sabatini permite al vendedor ofrecer un crédito de hasta 60 meses (5 años) y un mínimo de 2 meses (1 año)para lo cual el comprador deberá firmar letras de cambio por el total de la adquisición, más intereses. El valor mínimo de la compra es de 500 Euros.

La amortización de la deuda se establece de manera semestral, si bien pueden pactarse también pagos mensuales, bimestrales o trimestrales. El primer año no se establecen pagos (año de gracia),  debiendo cancelar la primera cuota (letra) a los 12 meses.

Los beneficios entregados por la ley Sabatini, como son el subsidio a la tasa de interés (territorios especiales) y la garantía estatal a la compra de la maquinaria, no son adicionables a otros subsidios que pudiera entregar el Estado en territorios especiales y/o sectores.

El vendedor deberá registrar el contrato notarial de crédito prendario en los Tribunales y endosar las letras de cambio aceptadas por el comprador al banco (operador). En un plazo breve, recibirá un depósito en su cuenta corriente del valor descontado de la venta efectuada.

Cada contrato de compra dispondrá de una póliza de crédito, que tutelará al vendedor de eventuales insolvencias del comprador.  De esta manera el acceso a la compra de maquinarias y equipos nuevos está garantizada para el comprador. Además, el comprador podrá recuperar el crédito fiscal del IVA, de manera inmediata.

La Ley Sabatini es una ley simple, no más de tres páginas, que ha sido muy efectiva en permitir a los pequeños y medianos empresarios italianos acceder al crédito de mediano plazo, para comprar máquinas y equipos nuevos.

La Ley Sabatini es una ley simple, no más de tres páginas, que ha sido muy efectiva en permitir a los pequeños y medianos empresarios italianos acceder al crédito de mediano plazo, para comprar máquinas y equipos nuevos.

De esta manera, las empresas italianas han podido crecer en función de su propio desarrollo productivo, mejorar su competitividad y con ello ser un motor importante del desarrollo económico italiano, en los últimos 50 años.

Esta ley es considerada por todos como una buena práctica internacional, que ha permitido la modernización en maquinarias y equipos de las PYMEs italianas. En mi modesta opinión, aquí vale el viejo refrán de Deng Siaoping, que dice: “da lo mismo si un gato es de color blanco o de color negro, lo importante es que sirva para cazar ratones”.

Fotografía: Claudio Doñas

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Sobre el Autor

Juan Carlos Scapini

Juan Carlos Scapini

Economista de la Universidad de Chile, Master en estudios europeos de la Universidad de Roma.