Las reformas tributarias liberales y la teoría del chorreo

Estimuladas por la fábula del derrame o teoría del chorreo para distribuir ingresos (Trickly Down), las reformas tributarias de Ronald Reagan y Margareth Thatcher, supusieron que la reducción de los impuestos a los grupos más ricos y a las grandes empresas, trae consigo un efecto positivo sobre la economía y que ello va alcanzar para todo el mundo.


Por Alexis Guardia Basso

La reforma tributaria del Presidente Trump, en los Estados Unidos -aprobada a fines de 2017- contiene la hipótesis de que va a estimular la inversión y el crecimiento. Es una afirmación basada en el viejo dogma neoliberal de que cuanto más baja es la presión fiscal, más se anima la economía, pues los consumidores tienen más recursos para gastar y las empresas para invertir, arrastrando con ello un aumento del producto. Por lo tanto, se dice que el fisco continuara ingresando recursos tributarios, pese a que las tasas de impuestos se redujeron. Es decir “la reforma tributaria se paga sola”.
Por cierto, los movimientos de la inversión en una economía son uno de los principales determinantes de las alteraciones en los niveles de actividad económica, de empleo y de aprovechamiento de la capacidad productiva. Naturalmente una empresa que decida realizar una inversión en capital productivo significa que la misma le reportara una ganancia mayor que la que el obtendría si colocara sus excedentes en activos financieros fuera o dentro del país. Desde que Keynes abordara el tema de la inversión en capital fijo (una máquina, por ejemplo) en la empresa, la decisión de realizarla dependía de la relación entre el valor actual de los beneficios esperados durante un determinado período y el precio de la inversión o de la máquina incorporada (1).
Cabe preguntarse entonces si la reforma tributaria en Estados Unidos es una reforma para los súper ricos.
Según la prensa económica estadounidense, Trump logró aprobar con su reforma la mayor reducción de impuestos en tres décadas. Lo más conocido son las reducciones de los impuestos a las utilidades de las empresas o sociedades, de 35% a 21%. La mayor rebaja de la historia reciente, lo que significara una devolución a las empresas de US$ 1,5 billones en 10 años. Pero también hay una reducción de impuestos para los asalariados, pues casi duplica el mínimo exento de US$ 6.500 a US$ 12.000. Y un recorte de impuestos para la clase media de US$ 61.000 millones, para el ejercicio 2018.

Maximización de ganancias

Cabe observar que en teoría de finanzas, la tasa de impuesto a las ganancias no influye en el nivel óptimo de capital, pues la maximización de ganancias se hace después de impuestos. Por cierto, la baja del impuesto a las ganancias de las empresas acrecienta sus ganancias netas (después de impuestos) y si las empresas sufren una restricción financiera esta restricción se hace menos severa, debido a la baja del impuesto, lo que permite un alza en la inversión. “Pero en muchos países desarrollados de la OCDE el alza fuerte de la rentabilidad ha hecho desaparecer la restricción financiera de las empresas” (2). Sin embargo, también es cierto que en el caso de las empresas de Estados Unidos utilizan sus ganancias para invertir y emiten bonos para comprar masivamente las acciones de sus empresas o de otras empresas más rentables. Naturalmente, la recompra de acciones hace subir la cotización bursátil de ellas por acción, así como el rendimiento de los fondos propios. El lado oscuro de esta operación es que la tasa de endeudamiento de las empresas derivado de la emisión de bonos, aumenta sin que ello corresponda a inversiones adicionales (3).

Dentro de los países desarrollados, Estados Unidos es el país donde hay más desigualdad.

Por otra parte, el gobierno de Trump, embarcó a su país en un importante aumento del gasto público (particularmente por el crecimiento de los gastos de defensa), con reducción de impuestos, creando un shock fiscal de proporciones vía aumento del déficit presupuestario, el cual paso de 3% a casi 6% del PIB. Así, el crecimiento económico anualizado actual alcanzó recientemente a poco más de 4%, acompañado de un creciente déficit de su comercio exterior. Presumiblemente la Reserva Federal tendría que aumentar la tasa de interés de referencia para hacer frente a las presiones inflacionarias, habida cuenta de que el gobierno de Obama ya había situado a la economía en el pleno empleo (4% de desocupación).
Recientemente, el economista y Premio Nobel Joseph Stiglitz afirmaba que “dentro de los países desarrollados Estados Unidos es el país donde hay más desigualdad y Trump aplica una política económica concebida para los ultra ricos, la cual es desastrosa para el ciudadano medio”.

El caso chileno

Tomando en cuenta lo anterior, conviene hacer un alcance sobre la nueva propuesta de reforma tributaria, que por estos días de discute en Chile. Entre otras cosas, esta propone volver a un sistema tributario integrado, es decir se restablece un crédito tributario para los dueños de empresas o accionistas de 100% y no de 65% como es en la ley vigente. Es una forma indirecta de disminuir el impuesto a las utilidades de las grandes empresas y sus dueños. Por tanto, una reducción de los ingresos fiscales.
El propio proyecto estima que la reducción para el fisco sería superior a US$ 800 millones anuales. En cinco años el fisco dejaría de recibir por el concepto indicado unos US$ 4.000 millones.
¿Qué razones podrían indicarse para asegurar que esta transferencia de recursos al sector privado (o un porcentaje elevado de ellos) se traducirá en un aumento de la inversión privada en Chile y no una exportación de capital a algún paraíso fiscal?

Citas:
(1) La literatura sobre este tema es muy amplia. Otros economistas como Kalecki introdujeron el factor del riesgo. H.P. Minsky considera factores financieros, como el nivel de endeudamiento y más recientemente, Olivier Blanchard introduce el flujo de caja.
(2) Patrick Artus. Natix is Flash Economie. Fr. 1, junio 2018.
(3) En agosto pasado Goldman Sach estimaba que la recompra de acciones por las empresas de EE.UU. debería alcanzar un billón de dólares este año, cuando fue del período de recesión oscilaba entre US$ 400 y 500 mil millones por año. Le Monde 28 agosto 2018.
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Sobre el Autor

Alexis Guardia

Alexis Guardia

Economista de la Universidad de Chile. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Paris IX. Dauphine.