La Unión Europea en guerra contra los paraísos fiscales

El 5 de diciembre pasado la Unión Europea -a través de sus ministros de finanzas- logró ponerse de acuerdo en una lista negra de 17 paraísos fiscales, calificados como “no cooperativos”. Para no aparecer en dicha lista se debían cumplir tres criterios: primero ceñirse a los estándares de intercambio automático de datos recomendados por la OCDE; segundo, evitar la implantación de sociedades off-shore; y tercero, comprometerse a aceptar las directrices de lucha contra la elusión y evasión fiscal de la OCDE.


Por Alexis Guardia Basso

La lista negra de paraísos fiscales elaborada por la Unión Europea (UE) es el resultado de un trabajo de dos años, iniciado por el G-20 y apoyado técnicamente por la OCDE. Para algunos analistas este esfuerzo aún no es suficiente, pues “esta lista no permite preocuparse de los verdaderos paraísos fiscales y del dinero donde realmente se encuentra”. Para otros, en vez de esa lista, hubiera sido más útil aplicar la ley estadounidense Foreign Account Tax Compliance Act (Fatca), la que deja una gran libertad a los paraísos fiscales, pero obliga a los que quieren comerciar con Estados Unidos a transparentar sus accionistas, su organización y sus ingresos, dejando la responsabilidad a los bancos la entrega de la información” (1).
Sin embargo, durante los dos últimos años, se ha podido constatar que salió como nunca, una gran documentación y discusión sobre los paraísos fiscales en la prensa europea, gracias a la importante contribución del Consorcio, Internacional del Periodismo de Investigación (ICIJ) (2). Como resultado de este trabajo, hoy existe una verdadera cartografía sobre los paraísos fiscales, cómo operan y cómo abren el camino al fraude, a la elusión y evasión en el pago de impuestos; sobre quienes utilizan los paraísos fiscales, entre los cuales se cuentan las empresas multinacionales y las grandes fortunas (3).
¿Qué es un paraíso fiscal?
Según el profesor Ronen Palan, este es un sistema fiscal ventajoso, reservado a los no residentes cuando ciudadanos y empresas nacionales están sometidos a una tasa de impuestos elevados; es un régimen fiscal globalmente favorable a las multinacionales o empresas dotadas de un estatus específico (por ejemplo International Business Companies) y por último con débiles exigencias en materia de publicación de información financiera.

Empresas “pantallas”

El concepto de paraíso fiscal ha ido evolucionando con el tiempo, pero podemos decir que hoy existen tres mecanismos clave que lo han originado y consolidado. El primero es la creación de la “empresa pantalla”, el segundo es la formación de los centros off-shore desparramadas por el mundo (Islas Vírgenes, Bermudas etc.) de donde salen las martingalas para eludir impuestos; y el tercero está constituido por algunos países como Holanda, Irlanda, Bélgica y otros menos grandes que ejercen claramente el dumping fiscal, ofreciendo tasas de impuestos más bajas, con el fin de deslocalizar parte de las empresas multinacionales o fortunas personales.
Terminada la Segunda Guerra Mundial y siendo Suiza un país que cuidaba celosamente el principio del secreto bancario, muchas empresas europeas y de otros continentes creaban una empresa “pantalla” que le permitía disimular sus beneficios y eludir el pago de impuestos.
A título de ejemplo: “una empresa francesa (Maurice&Cie) con 800 trabajadores y un solo propietario, crea una empresa pantalla en el Estado de Delaware (Estados Unidos), donde los controles son muy rígidos y en seguida hace abrir una cuenta en Ginebra(Suiza), en nombre de esta empresa (lo que es un trámite que toma solo algunas horas). Finalmente la empresa Maurice&Cie compra servicios ficticios (apoyo técnico) a la empresa de Delaware, y para pagarles, deposita el dinero sobre dicha cuenta en Suiza. La transferencia tiene la apariencia de la legalidad y tiene pocas posibilidades que sea detectada por los controles anti blanqueo de dineros que existen en el seno de los bancos, pues las empresas hacen millones de transferencias todos los días hacia Suiza” (4).
El beneficio para el dueño de la empresa Maurice&Cie es doble. Primero pagando la falsa asistencia técnica, el reduce las ganancias imponibles de su empresa en Francia. Segundo, una vez depositado el dinero en la cuenta en Suiza de la empresa pantalla este es colocado en el mercado financiero internacional, a fin de generar nuevos ingresos derivados de papeles que reditúan intereses, dividendos o plusvalía. A menos que el banco suizo no los revele, el fisco francés no tendrá conocimiento, lo que le permite al dueño de Maurice&Cie evadir impuestos, o eludir el impuesto sobre el ingreso, omitiendo su declaración.
Suiza ha suavizado el uso del secreto bancario y no solo existen las empresas pantallas, con cuenta bancaria en este país, pues a partir de 1980 la mayor parte de la fuga de capitales se hace a través de los nuevos centros off-shore en Europa, Asia, el Caribe, Malta, Singapur, Islas Cayman, Bermudas, etc. Sin embargo, una gran parte de los bancos domiciliados en estos lugares son filiales de establecimientos suizos (5).

“Optimización fiscal”

Estos centros o sociedades off-shore están constituidos por grandes equipos de abogados e instituciones financieras que examinan minuciosamente las leyes y convenciones fiscales entre países a fin de encontrar sus fallas y hacer ganar a sus clientes. Es lo que ellos llaman “montaje de optimización fiscal”, operación que para ellos no es moral, pero sí legal y por tanto no constituiría fraude. Todo ello se realiza en medio del secreto del paraíso off-shore y sin conocimiento de las autoridades del país de origen.
En el mejor de los casos son fallas que no han sido previstas por la ley del país donde se originaron las utilidades o las fortunas personales, pues la oficina de impuestos de un país no conoce todo el engranaje internacional de los negocios de sus ciudadanos que pagan impuestos. En este sentido los paraísos fiscales se utilizan de diferentes maneras para eludir distintos impuestos, y también para evadir impuestos como el IVA, cuando –por ejemplo- venden un jet a particulares en la Isla de Man (ubicada entre Escocia e Irlanda).
El resultado no es menor, pues monto de los haberes estimados en los paraísos fiscales alcanza a US$ 9,4 billones (millones de millones). Como dicen los economistas, este dinero no duerme, toda vez que alimenta el mercado financiero internacional o el inmobiliario.
Por otra parte, países como Holanda, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Bélgica y Chipre, desde hace años han puesto en práctica regímenes fiscales ventajosos, alentando a las empresas y particulares a deslocalizar en ellos una parte de sus actividades. Los escándalos a que han dado lugar estas ventajas, propias de un dumping fiscal, pusieron en evidencia la insuficiencia de la ley (6).
La famosa investigación de los LuxLeaks, en 2014, empujó a la Unión Europea a investigar sobre las escrituras fiscales ultra secretas otorgadas por estados como Luxemburgo e Irlanda a las empresas multinacionales. El último escándalo conocido es el Google Alphabet que desde Estados Unidos transfirió sus tecnologías de investigación y sus algoritmos a Google Holding, una filial matriculada en Irlanda pero domiciliada, respecto del fisco irlandés, en las Bermudas.

En 2015 Google Alphabet obtuvo US$ 15,5 mil millones de beneficios en las Bermudas, donde la tasa de impuesto es la módica suma de 0%.

En 2015 Google Alphabet obtuvo US$ 15,5 mil millones de beneficios en las Bermudas, donde la tasa de impuesto es la módica suma de 0%. Por cierto, Irlanda reclama, pues esas ganancias debieran tributar en su país a una tasa de 12%.
Finalmente, ¿a quiénes perjudican las prácticas que se realizan en los paraísos fiscales?
La respuesta obvia es que todo ello reduce los ingresos fiscales potenciales de distintos países. Por lo tanto, dichos paraísos imponen un costo al resto de los ciudadanos, por la vía de hacer difícil sostener el gasto público para políticas sociales, infraestructura, educación y salud, con lo cual limitan los efectos redistributivos de este gasto, haciendo más difícil la distribución del ingreso.
Los impuestos que han sido eludidos en situaciones de crecimiento difícil deberían ser compensados por impuestos más elevados, lo que afecta a las clases medias, o simplemente reducir el gasto, afectando a los sectores más vulnerables, mientras los recursos depositados en los paraísos fiscales siguen reproduciéndose.

Estímulos a lo Trump

Muchas veces los países ofrecen tasas de impuestos más bajas por una sola vez a fin de repatriar capitales. Argentina, Brasil y Chile lo han hecho. Actualmente Estados Unidos con Donald Trump lo están haciendo. Con la reforma tributaria recién aprobada, Trump se propone repatriar capitales por US$ 400.000 millones de las empresas estadounidenses colocados en paraísos fiscales. Para atraerlos propone tasas impositivas de entre 8% y 15,5%.
Según el economista G. Zucman, “a escala mundial el 40% de los beneficios obtenidos por las multinacionales está deslocalizado artificialmente en los paraísos fiscales y el 8% de la riqueza financiera de los particulares también está allí disimulada, con una reducción de recursos para los estados que sobrepasan los 350.000 millones de euros anuales (US$ 417.000 millones), de los cuales US$ 120.000 millones estarían en la Unión Europea” (7).
Lo más sorprendente para el citado analista es el monto enorme de ganancias que las grandes empresas pretenden realizar en un puñado de pequeñas islas y enclaves despoblados. En promedio, en el mundo por un euro de salario pagado, las empresas obtienen medio euro de ganancia. Esta regularidad se observa en Estados Unidos, Alemania y Francia, desde que los datos existen. “Sin embargo en el caso de Luxemburgo por cada euro que ellos pagan en salarios las empresas declaran ganar no menos de 3,5 euros.
¿Quién sabía que los animosos trabajadores de Luxemburgo eran tan productivos? Lógicamente ellos no lo son; y si las empresas aparecen tan rentables en Luxemburgo ello se debe a que sus cuentas están falseadas” (8).
A modo de conclusión, lo que se ha hecho en los dos últimos años en Europa es un importante esfuerzo no solo por conocer y cifrar esta “riqueza escondida” que tienen las naciones”, sino también para delimitar y eliminar sus operaciones más espurias.
No por nada está de por medio el trabajo de la sociedad civil, de los periodistas de investigación y de la propia OCDE, como elementos de presión para que los dirigentes políticos actúen.

Citas:
(1) Ronen Palan, profesor Universidad de Londres. Entrevista en Le Monde, 7 de diciembre de 2017.
(2) ICIJ, agrupa a unos 400 periodistas de 67 países insertos en 96 grandes medios de comunicación.
(3) Vease “Panama papers”, “Paradise Papers”, y documentos OCDE.
(4) Zucman, Gabriel. “Le fraude fiscale racontée à ceux qui ne la pratiquent pas. En La richesse cachée des nations”. Pág. 20. Edit. Seuil, 2017.
(5) Zucman, Gabriel. Op cit, págs. 33 y 34.
(6) Véase A. Guardia: “A propósito del dumping fiscal en Europa”. www.politicayeconomia.cl. Diciembre 2014.
(7) Zucman, G.: “Paradise Papers”. Le Monde, 8 de noviembre de 2017. Pág. 12.
(8) Zucman, G.: Ibidem.
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Sobre el Autor

Alexis Guardia

Alexis Guardia

Economista de la Universidad de Chile. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Paris IX. Dauphine.