La derrota del laborismo en el Reino Unido y el futuro del progresismo

 

El Partido Laborista británico acaba de sufrir una derrota mayor, y es importante tratar de entender sus causas, no solo para el laborismo británico sino para el progresismo en otros países y en Chile en particular. La verdadera catástrofe laborista tuvo lugar en 2010, cuando la bancarrota política de Tony Blair, Gordon Brown y el New Labour redujo al Partido al 29 % de los sufragios (en la elección reciente obtuvo el 31,3%) y abrió la puerta a una década de gobiernos conservadores.


 

Por Carlos Fortin

La reciente elección parlamentaria en el Reino Unido (12 de diciembre 2019) ha sido descrita como la peor derrota del Partido Laborista desde 1935. Esta descripción es correcta si la base es el número de escaños obtenidos. No es correcta si la base es la proporción  de la votación popular alcanzada, que difiere de la distribución de escaños debido al sistema electoral británico no-proporcional (first-past-the-post).

En cierto sentido se puede decir que la elección británica no la ganó Johnson, sino que la perdió Corbyn. La votación conservadora esta vez fue inferior a la de la elección de 2017 (57.000 votos menos) mientras que el Partido Laborista perdió 2.837.000 votos respecto de 2017.

Todos los análisis de las causas de esta pérdida mencionan el impacto del Brexit y las deficiencias del liderazgo de Corbyn y de la campaña laborista en general. Algunos, sin embargo, en la derecha británica (incluido lo que queda del New Labour) han sostenido que lo esencial fue el “radicalismo” en una dirección socialista del programa de Corbyn, con nacionalizaciones y cambios estructurales para la redistribución del ingreso y la riqueza. El propio Blair retornó brevemente del desierto político para declarar que Corbyn fracasó porque propuso “una tipo de socialismo cuasi-revolucionario, -una mezcla de políticas económicas de extrema izquierda … que nunca ha atraído y nunca atraerá al votante laborista tradicional”.[1]

Las falacias de esta explicación no son difíciles de refutar. En la elección de 2017 con Corbyn como líder y el mismo discurso socialista, el laborismo sacó el 40% de los votos, contra el 42.7 de los conservadores. Y una encuesta realizada ese año sobre preferencias en materia de política económica de la población británica resume sus conclusiones de la siguiente manera:

- Los resultados son impresionantes. Encontramos que en casi todas las materias, el público tiende a favorecer ideales contrarios a los del libre mercado. En lugar de una economía no regulada, el público está a favor de la regulación. En lugar de que las empresas se esfuercen por obtener ganancias por encima de todo, quiere que las empresas obtengan menos ganancias y sean más socialmente responsables. En lugar de la privatización de los sectores del agua, la electricidad, el gas y el ferrocarril, prefiere la propiedad pública. Está a favor de que haya topes salariales para los dueños de empresa, los altos ejecutivos y los miembros de las juntas directivas, y  que el gobierno ponga coto a los excesos de la gran empresa.”[2]

Por la inversa, el argumento más creíble es que la gran causa de la derrota fue la cuestión del Brexit. De los 60 escaños perdidos por el laborismo en la elección de diciembre de 2019, 53 fueron en distritos que votaron por salir de la Unión Europea en el referéndum de 2016, con una mayoría en promedio de 59,6%.

En las encuestas previas a la elección se pudo apreciar que en abril el laborismo estaba en promedio cuatro puntos por encima de los conservadores (33% contra 29%, aunque algunas encuestas le daban una ventaja de hasta 9%), ventaja que aumenta en mayo, si bien con una caída en las preferencias de ambos partidos (28% laborista, conservador 23%); y que cae a 1% de ventaja en junio cuando empieza un repunte del voto conservador (23% contra 24% del laborismo); en julio las preferencias conservadoras superan a las laboristas (conservadores 27%, laboristas 25%). Esto coincide con la caída del voto del Partido Brexit, de extrema derecha, que había capitalizado el voto anti-europeo hasta ese momento y había llegado a igualar las preferencias conservadoras en junio. En este punto se produce el vuelco del voto antieuropeo -incluidos votantes laboristas- hacia los conservadores. En las últimas encuestas antes de la elección el voto del Partido Brexit aparece reducido a un 3%, el conservador se eleva a 43% y el laborista presenta un repunte a un 33%.

También influyeron en la derrota del laborismo las deficiencias en el liderazgo y en conducción de la campaña misma. La dirección del Partido no identificó claramente los escaños que había que defender y los que podían ganarse a los conservadores. Por ejemplo, se destinaron recursos a la campaña en el distrito de Johnson por el efecto de propaganda que hubiera tenido el que él perdiera su escaño, aun cuando la probabilidad de que eso ocurriera era remota. No se priorizaron los mensajes de políticas, con lo que las propuestas parecían una larga lista difícil de digerir por el electorado.

La principal crítica a Corbyn es haber sido ambiguo respecto del Brexit. Pero lo cierto es que para él era imposible ser más categórico. Se calcula que el 30% de los votantes laboristas votaron por el Brexit en el referéndum, y eso en los distritos obreros del norte y centro de Inglaterra que fueron la base del triunfo de Corbyn en la elección de líder. Esos obreros esta vez decidieron votar por los conservadores para salirse de la UE. La izquierda laborista tiene una larga historia de oponerse a la Unión Europea que se remonta a los legendarios debates entre Tony Benn y Roy Jenkins en los años setenta del siglo pasado).

Corbyn ya anunció que va a renunciar al liderazgo del Partido pero no dijo cuándo. No hay ninguna figura clara para remplazarlo en la izquierda y la derecha laboristas todavía está bajo la sombra del desastre político y moral con que terminó el New Labour. Lo que no es probable es que cambie lo esencial del programa con que fue a la elección que, si bien con defectos, ha sido reconocido por muchos sectores como el único que enfrenta los problemas estructurales de la economía y la sociedad británicas. El punto es enfatizado por una carta al Financial Times de un grupo de 163 conocidos economistas y cientistas sociales, todos progresistas pero de variadas orientaciones teóricas y políticas.[3]

Lejos de haber sido el programa la causa de la derrota, lo fue la incapacidad de la campaña laborista de instalar la temática del programa en el debate electoral, que fue totalmente opacada por la cuestión del Brexit. La única excepción, tardía, fue la emergencia del tema del Servicio Nacional de Salud y de si el acuerdo comercial con Estados Unidos que Johnson se propone llevar a cabo para enfrentar los problemas comerciales que van a resultar del Brexit va a implicar, como espera el gobierno estadounidense, que el Servicio se abra a las multinacionales norteamericanas. [4]  En esta materia Johnson se vio a la defensiva, y ese debate fue importante en el repunte electoral del laborismo hacia el final de la campaña.

Por otro lado, a pesar de su victoria, Johnson claramente va a enfrentar problemas. Ciertamente va a sacar al Reino Unido de Europa el 31 de enero de 2020, pero en ese momento se abre un proceso de negociación largo y complicado acerca de las relaciones que va tener con la UE, y en eso está lejos de haber consenso entre los que apoyaron a Johnson. El jefe del Partido Brexit declaró que ahora se lanza a la campaña por reformar la propuesta de Johnson sobre los términos del Brexit[5], posición compartida por varios conservadores brexiteers dentro del nuevo Parlamento. Cosa que evidentemente la UE no va a aceptar.

Un elemento que merece atención es la nueva hornada de conservadores que llegan representando a los distritos que le arrebataron al Labour. Estos son distritos obreros que, una vez que lo del Brexit esté andando van a poner presión para impulsar una agenda social. El Ministro de Hacienda ya ha dicho que se va a poner fin a la austeridad.[6] Eso le va a crear problemas a Johnson con un sector del partido conservador que cree que éste es el momento para revivir las políticas de Margaret Thatcher; además va a tener que encontrar los recursos para financiar la agenda.

¿Qué conclusiones podemos sacar los progresistas? Lo primero es tal vez estar claros en qué conclusión no debemos sacar: es falso que el futuro del progresismo esté en abandonar la visión socialista y disfrazarse de neoliberal, a la Blair/Brown. Lo segundo es la urgencia de definir un nuevo pacto social que permita implementar una agenda socialista profunda pero realista. El programa del Partido Laborista da pistas interesantes y merece una revisión cuidadosa[7]. También vale la pena explorar las propuestas de Thomas Piketty en su reciente libro “Capital e ideología”[8].

Lo esencial es resistir la falacia neoliberal de que el suyo es el único modelo viable. Máxime cuando las contradicciones estructurales de ese modelo están crecientemente a la vista de todo el mundo, y ciertamente de todos los chilenos.

 


Nota del Editor:

Carlos Fortin es profesor emérito e investigador asociado del Instituto de Estudios del Desarrollo, Universidad de Sussex, Reino  Unido. La versión ampliada de este artículo se puede obtener en el sitio lamiradasemanal.cl , 19-26 diciembre 2019.

Citas:

[1]Ditch Corbyn’s ‘misguided ideology’, Tony Blair urges Labour”, The Guardian, 18 diciembre 2019, en:

https://www.theguardian.com/politics/2019/dec/18/tony-blair-urges-labour-to-ditch-jeremy-corbyn-misguided-ideology

[2] Legatum Institute,  Public opinion in the post-Brexit era: Economic attitudes in modern Britain, Londres, octubre 2017, p.

[3] Publicada el 26 de noviembre de 2019, reproducida en https://labour.org.uk/latest/163-economists-back-labour/

[4] Ver Vince Cable, “I helped negotiate a trade deal with the US – I know they will demand an NHS sell off”, The Independent, 10 diciembre 2019.

[5]Nigel Farage warns Boris Johnson against ‘easy option of a soft Brexit’ following Conservatives election victory”, iNews, 14 diciembre 2019, en https://inews.co.uk/news/politics/brexit/nigel-farage-warns-boris-johnson-against-easy-option-of-a-soft-brexit-following-conservatives-election-victory-1341301

[6]Chancellor Sajid Javid declares end of austerity”,  BBC News, en https://www.bbc.co.uk/news/business-49577250

[7] Labour Manifesto, en https://labour.org.uk/manifesto/

[8] Thomas Piketty, Capital e ideología, Barcelona: Editorial Deusto, 2019

 

Recomienda este artículo
  • gplus
  • pinterest

Sobre el Autor

Editor Política & Economía