Juan Rada: Trabas institucionales a la innovación limitan el crecimiento en Chile

El experto en innovación y ex Vicepresidente de Oracle reflexionó en P&E la situación en Chile, indicando que “tenemos normas en algunos sectores que datan de la década del 60, en lugar de tener una organización dedicada al cambio de las normas en función de la dinámica del progreso técnico y las mejores prácticas, como ocurre en muchos de los países de la OECD”.


Por Graciela Moguillansky

La transformación del sistema productivo chileno es una discusión que se viene dando hace bastantes años en el mundo académico y político. Lamentablemente poco de esto se ha concretado, lo que en definitiva ha interferido para que nuestro país recupere las altas tasas de crecimiento y de los pasos necesarios para alcanzar el desarrollo.

El experto en innovación, Juan Rada, sostuvo una entrevista con la economista y miembro del Comité Editorial de P&E, Graciela Moguillansky, donde analizó la situación de Chile, destacando que se debe “descentralizar el proceso de toma de decisiones, empoderar a las regiones,  crear nuevos organismos o establecer nuevos roles en los existentes, y descentralizar el financiamiento”.

“En modelos complejos como la innovación, si no existen los engranajes y procesos para crear demanda, éste no funciona, aún cuando existan empresas que quieren invertir, no pueden hacerlo, por los efectos perversos”, recalcó.

Juan Rada es Máster en Negocios y Administración y ex Vicepresidente Senior de Oracle. Además cuenta con una larga trayectoria en el área de la microelectrónica y gestión tecnológica y es experto en temas de innovación. Es también miembro del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) y lidera un proyecto académico en el área de la modernización del Estado y las políticas públicas en Chile.

P&E. En Chile se habla de innovación, pero sin mucha claridad al respecto. En los últimos cuatro años el concepto estuvo ligado al emprendimiento y al atreverse a innovar en forma individual, todos los incentivos estuvieron dirigidos en ese sentido, sin embargo los resultados, medidos por elÍndice de Innovación Global, o del Índice Global de Competitividad, no fueron satisfactorios.

J.R. En Chile no existe un modelo de innovación dinámico, que se adapte a los nuevos requerimientos, que juegue un rol importante en el crecimiento, como fueron los sistemas de innovación de Japón, Suecia, Alemania, EE.UU. y más recientemente los países del sudeste asiático. El complejo proceso de articulaciones que se requiere para poder ensamblar el conocimiento científico y técnico con los requerimientos empresariales,  en Chile no se empuja y no se desarrolla, lo que resulta muy crítico para la próxima etapa de crecimiento del país.

Este proceso de articulación pasa por muchas fases, en primer lugar, debe articularse la capacidad del estado que está totalmente fragmentado, nadie es dueño “del problema”, por tanto es muy difícil de ejecutar la solución, sobre todo lo relacionado con  transformaciones requeridas, con procesos  de cambio. Estos procesos no son necesariamente técnicos o de innovación, sino simplemente de tener las capacidades para resolver problemas que van más allá de una entidad específica. Esto pasa en todo los niveles del Estado. Resolver problemas pasa a ser un gran problema. Esta es una de las razones por las que tenemos que tener Delegados Presidenciales cuando necesitamos ejecutar algo complejo.

Un ejemplo es el tráfico en Santiago, que es sólo una arista de la problemática urbana, pero sintomática. Una entidad tiene un rol en el Transantiago y los flujos de vehículos, las municipalidades se preocupan de las bicicletas, el Metro es autónomo de lo anterior y nadie se preocupa de una política coherente de estacionamientos para vehículos (para no mencionar bicicletas o motos), que tienen un rol crítico en la movilidad en cualquier ciudad. No es por tanto sorprendente que haya una saturación de diagnósticos y ninguna capacidad de “solucionática”. Las demandas para resolver estos problemas complejos son justamente lo que crea las condiciones de innovación, desarrollos de conceptos, tecnologías y sistemas. No hay un proceso sin embargo para encender la mecha. Este no es un problema único a nosotros, pero de todos los países “en estado intermedio” en que la institucionalizad heredada no da el ancho para resolver los problemas de hoy, fueron pensadas para otra época y los  ejecutores duran el lapso de un gobierno y desaparecen al siguiente.

En modelos complejos como la innovación, si no existen los engranajes y procesos para crear demanda, éste no funciona, aún cuando existan empresas que quieren invertir, no pueden hacerlo, por los efectos perversos de esta paralización.

 En modelos complejos como la innovación, si no existen los engranajes y procesos para crear demanda, éste no funciona, aún cuando existan empresas que quieren invertir, no pueden hacerlo, por los efectos perversos de esta paralización.

En Chile existen por ejemplo, seis bahías totalmente contaminadas, pero se evalúan proyectos específicos y no el impacto acumulativo en el eco sistema que se ve afectado. Los ecosistemas caen, los pescadores no pueden pescar, se genera un conflicto social que podría evitarse, todo se paraliza y no hay solución. Hay que repensar los procesos de ejecución a los niveles más bajos del Estado y que son transversales. El objeto de la solución debe ser todo el territorio de la bahía y no, digamos, varios seremis, agencias, cada empresa por su lado, etc.  Otro ejemplo está en la minería, que requiere de cantidades importantes de agua, recurso escaso en el norte, pero la institucionalizad no tiene el dinamismo de cambiar las normativas a medida que se desarrolla la tecnología y por tanto se requiere de un procedimiento muy engorroso para imponer, por ejemplo,  el reciclaje del agua. Algunos de estos temas están en discusión en el contexto de la necesidad de regionalización y yo creo que efectivamente la capacidad de ejecución del estado tiene que fusionarse al nivel territorial si queremos dinamizar el desarrollo y alcanzar otro nivel y también una tasa más alta de nuestra potencialidad de crecimiento.

P&E. Chile presenta la misma estructura exportadora en el 2014 que la de inicios de la década de 1980, sus principales productos exportados siguen siendo recursos naturales, con baja elaboración. ¿Piensas que Chile puede volver a tener un alto ciclo de crecimiento como en los 90, sin transformar su  estructura productiva y exportadora actual?

JR. Se puede crear una mejor estructura a partir de recursos naturales, pero el tema es cómo hacerlo. Ha habido una des-industrialización de larga data, pero en este último tiempo acentuada por el alza de precios de los commodities, que creó un grado de autocomplacencia. Ello tiene relación con el hecho de que la urgencia energética se haya pospuesto, nadie lo requería fuertemente.  La energía económica y competitiva es, por ejemplo, un ingrediente crítico para agregar valor a los minerales y para la  producción en general. No tenemos los costos necesarios para competir. Los altos precios de las commodities produjeron este letargo y eso pasó en toda AL, por lo tanto no es un problema vinculado a un gobierno específico sino de la manera como el estado opera respondiendo a estos fenómenos. No tenemos institucionalidad, mecanismos como sociedad para mirar más adelante y ejecutar en consecuencia.

Al respecto, el problema más grave hoy para alcanzar un alto ritmo de crecimiento está vinculado a  la institucionalidad que se debe destrabar. Por ejemplo, se sabe lo que hay que hacer en materia energética, en sustentabilidad medio ambiental, en el tema del agua, pero la acción está trancada y las cosas se inmovilizan, cuesta incidir a nivel de todo el sistema. La agenda energética representa hoy una urgencia, la necesidad de resolver el problema que no puede ser postergado y las políticas efectivamente se plantean, pero la máquina para ser positivo es muy lenta. En Singapur, han evaluado que en su experiencia, hacer cambios, cuando se requiere una reconversión, se demora casi 10 años, con actores jugando un nuevo rol. Este es un país que se mueve rápido.

el problema más grave hoy para alcanzar un alto ritmo de crecimiento está vinculado a la institucionalidad que se debe destrabar. Por ejemplo, se sabe lo que hay que hacer en materia energética, en sustentabilidad medio ambiental, en el tema del agua, pero la acción está trancada y las cosas se inmovilizan, cuesta incidir a nivel de todo el sistema.

Para recuperar tasas de crecimiento altas por otra parte  hay que descentralizar el proceso de toma de decisiones, empoderar a las regiones, crear nuevos organismos o establecer nuevos roles en los existentes, descentralizar el financiamiento. Por ejemplo, las regiones tienen que incidir en la expansión de los puertos, pero para ello se debe resolver las normativa que asegure la sustentabilidad medio ambiental, solucionar problemas de contaminación existentes, generar capacidades y engranajes para que los organismos y los representantes de la comunidad dialoguen, todo esto no es un proceso que se resuelva simplemente con una ley.

P&E. Chile no puede aislarse del contexto de globalización y cambio tecnológico acelerado que hoy prima en el mundo. A pesar de ello, la productividad total de factores del país en los últimos 15 años ha estado prácticamente estancada o ha declinado. CORFO ha creado diversos instrumentos para cambiar esta tendencia sin mayores resultados ¿Por qué crees que estas políticas han fallado?

JR. Yo creo que el problema fundamental es que ha habido un apoyo a las empresas ofreciendo múltiples instrumentos, pero además no es el único organismo, en la agricultura han existido también una multiplicidad de subsidios. Ha habido mucho foco en la oferta de instrumentos y muy poco en el estímulo para que las empresas requieran innovar, se les demande innovación, tengan la necesidad de ella. Si contamos para producir un modelo con mano de obra barata, con poca capacitación, precariedad laboral, no existe un gran estímulo para hacer las cosas mejor o sofisticar la producción. La exigencia es baja. Un ejemplo típico es la construcción. Con pocas excepciones, no se trata de una industria sino que de una actividad artesanal a gran escala. Cómo salir del ámbito artesanal y transitar a un sistema industrial, con standares claros y exigentes?  Mientras no existe una obligación que cree la demanda de innovación y de cambio esto no cambiará y en todo caso será una proceso de muchos años.

Para recuperar tasas de crecimiento altas hay que descentralizar el proceso de toma de decisiones, empoderar a las regiones, crear nuevos organismos o establecer nuevos roles en los existentes, descentralizar el financiamiento.

En China un edificio de 30 pisos se construye en 15 días en base a un modelo computarizado, donde todos los actores operan en una plataforma de constructividad común sobre la que todo se monta. Ver 30-Story Building Built In 15 Days (Time Lapse). Pero eso se generó por que tienen que levantar en una plazo corto unas 350 de ciudades de 1 millón de habitantes, ese fue el incentivo. En China la industria de la construcción es una real industria.  Esto es posible por que la norma, agrega demanda: si se estandarizan las puertas, te preocupas de tener los estándares solicitados, en lugar de fabricar a la medida y con marcos y puertas que no calzan. Se trata de crear entonces una verdadera industria de la construcción y ello puede hacerse con la norma, como es el caso para nosotros con las normas anti-sísmicas. A nadie se le ocurriría abogar contra esta norma porque limita el funcionamiento del mercado . De hecho perfecciona el mercado y salvaguarda la riqueza concretizada en casas y edificios.

Para subir la productividad hay que pensar la institucionalidad para la innovación en cada industria. En Chile tenemos normas en algunos sectores que datan de la década del 60, en lugar de tener una organización dedicada al cambio de las normas en función de la dinámica del progreso técnico y las mejores prácticas, como ocurre por ejemplo en muchos de los países de la OECD. Por ejemplo en la construcción existen sistemas independientes con un dialogo fluido con los actores por rubros que desarrollan las normas y aseguran que se certifica su cumplimiento. Esto existe también  en la industria petrolera, en la automotriz. Estas entidades a cargo de las normas obviamente no lo hacen ad-hoc. El regulador introduce los distintos requerimientos de elementos de protección y seguridad, por ejemplo en la industria automotriz, y ello se transforma en norma y obliga a la industria a dar solución a los desafíos técnicos. Estas normas son consensuadas con los actores y se entiende que el proceso es que cada cierto tiempo con cambios de circunstancias, tecnologías y requerimientos las normativa va a cambiar y no existirá para siempre. Por tanto hay un proceso continuo y mesas de trabajo y no “el” cambio de la norma. No se generan de forma ad hoc, es un proceso continuo. Al mismo tiempo el Estado y sus organismos usan estos cambios para focalizar los fondos de innovación y también de I y D, dependiendo de si el tema es más de investigación científica (ej. nuevos materiales) o mas bien de prototipos, necesidad de escalar procesos o desarrollar automatización compleja en los cuales no hay necesariamente a esta altura, problemáticas científicas.

El resultado son industrias más competitivas, con aumentos de productividad y con permanente incentivo a innovar.

La pregunta que hay que hacerse es qué necesidad tiene la empresa o la industria para innovar, aumentar la productividad y más aún cuando tienen altos márgenes, no tiene exigencias normativas y algunos casos situaciones monopólicas. En la ausencia de cambios de exigencia ya sea por normas, cambios salariales, competencia internacional, etc. no hay motivo para innovar y ni siquiera para pensarlo.

La pregunta que hay que hacerse es qué necesidad tiene la empresa o la industria para innovar, aumentar la productividad y más aún cuando tienen altos márgenes, no tiene exigencias normativas y algunos casos situaciones monopólicas. En la ausencia de cambios de exigencia ya sea por normas, cambios salariales, competencia internacional, etc. no hay motivo para innovar y ni siquiera para pensarlo.

Chile produce vidrio desde la mina y a lo largo de toda la cadena de valor, puede producir lo que quiera, por lo tanto si se impone la norma, es decir, una demanda mayor de vidrios con el doble vidrio y exigencias térmicas y acústicas, las empresas van a innovar, de otro modo no hay razón para que lo hagan.  En Sillicon Valley las empresas saben perfectamente que tipo de innovaciones son capaces de financiar y que parte lo debe hacer el Estado, porque ellos no están dispuestos a asumir un alto riesgo con tipos de innovación tempranas. Ello lo analiza muy bien Mariana Mazzucato en su libro Entrepreneurial State (Estado Subsidiario, el Mito Neoliberal).

Un ejemplo actual es el desarrollo de baterías estacionarias para ser parte de las redes eléctricas y que surge con el desarrollo de las energías renovables no convencionales, debido a la intermitencia de su producción. Las grandes baterías pueden jugar un rol crítico en mitigar el problema pero no tienen un costo razonable hasta ahora. Hoy Japón, Alemania, California están cambiando la normativa para crear una demanda para que las empresas tengan incentivos para innovar y desarrollar soluciones en esta área. En paralelo se esta trabajando en crear estándares, sistemas de certificación, de seguridad, normas internacionalmente válidas y toda la infraestructura necesaria para desarrollar una industria que acumulará Gigavatios de energía en los próximos años. La cifra para California es 2 Gigavatios para el 2024, que parecería muy modesto en el contexto, pero hoy no existe. En el ámbito energético en EE.UU. se creó la agencia Advanced Research Projects Agency – Energy (ARPA-E) la que trabaja con los principales científicos, ingenieros y empresarios, para abordar los desafíos de EEUU en esta materia. Se define con la misión de apoyar “tecnologías en energía de alto impacto que están en un fase muy temprana para inversión por parte del sector privado”.

En Chile deberíamos tener una visión similar, creando nuestra propia institucionalidad pero con la misma intención y esto requiere de una política de Estado y de recursos de largo plazo para su financiamiento. Esto es así por que las inversiones  de la inmensa mayoría de la economía no se mueve con capital de riesgo. De hecho en los EEUU el 80% del capital de riesgo se orienta a la informática y las telecomunicaciones y el 20% a la biotecnología y sólo cuando riesgos tecnológicos principales en estas industrias están básicamente resueltos

P&E. ¿Pero qué rol crees que debiera jugar hoy la CORFO?

J.R  La CORFO para desarrollar su potencial necesita ser parte de un sistema más amplio de innovación. Una institucionalidad que permita procesos consensuados publico-privados de modernización sistemática de nuestras industrias con estrategias de mediano y largo plazo y metas específicas. Usar los mecanismo del estado, incluido Corfo para apoyar estos procesos, donde se exija más a las industrias pero haya un proceso detrás que apoye en cumplir con la meta. Como mencionaba antes estos procesos específicos que le permitan a las distintas industrias ir subiendo la productividad, las exigencias técnicas, las eficiencias de todo tipo y terminemos con mejores y también nuevas industrias.

Siempre pensamos en los sectores exportados que están mucho mas expuestos, pero tenemos industrias domésticas como la construcción que cubre el 8% del PIB, puede crear empleo de calidad y contribuir dramáticamente a un mejor bienestar para los chilenos. Una modernización en esta industria tiene un impacto muy significativo en todo el sistema. El dinero de la clase media está invertido en su vivienda. Hoy paga su hipoteca y al final queda con menos que lo que gastó si uno considera los costos operacionales y el deterioro en el tiempo.  Al final se puede tener un buen ingreso pero quedas con poca riqueza para la próxima generación. En el caso de los sectores más desfavorecidos es mucho peor. Para ellos la casa tiene un valor muchísimo mayor y un seguro fundamental, pero una vivienda social se deprecia a gran velocidad y los hijos heredan poco o nada. La vivienda no es el ingreso de la familia, pero si su riqueza. De hecho parte del proceso de pasar del “lugar intermedio” es aumentar el ratio entre capital/ingreso de 1 ó 2 a 5 ó 6. Lo construido, sus características, calidad, durabilidad y costo operacional es la mejor expresión. Lo construido también es la más importante huella ambiental. Lee KuanYew, polémico Primer Ministro de Singapur, basado en el modelo sueco, acabó con la vivienda social en el combate contra la pobreza de su país, exigiendo que todas las viviendas estén certificadas y sean del mismo estándar. Su visión fue que la única manera de sacar el país de la pobreza con rapidez era asegurar vivienda de calidad para todos. En su diseño que se corroboró en el tiempo, los hijos heredaron activos valiosos, las familias tuvieron mayores recursos y cada vez mas ciudadanos pasaron a la categoría de contribuyentes. Los cambios de las exigencias, cambiaron también la dinámica de la industria, del costo del suelo  y la inclusión en los barrios.

P&E. ¿Cómo se implementa esta política?

JR. En el siglo XXI hay que operar con mayor velocidad y estándares mucho más exigentes y es imperativo que tengamos estos debates. Para dirigir la maniobra el Estado no sólo debe transformarse como comentaba antes, sino que liderar el proceso de transformaciones de modernización que muchas industrias requieren. Quiero insistir que esto no es un tema de gobierno, sino de una institucionalidad capaz de desarrollar un proceso y modelo de innovación. Los ingredientes son:

1. Leyes de competencia, defensa y educación del consumidor y mercado de capitales exigentes, en otras palabras el sine qua non es una economía moderna.

2. Un acuerdo público-privado que defina procesos e instituciones para modernizar sistemáticamente nuestras industrias. Esto significa buscar la fórmula para que aumente las exigencias en tiempos acordados y con apoyos técnicos y desarrollos de capital humano correspondientes. Estos acuerdos no pueden ejecutarse sin la participación de los sindicatos, simplemente porque el cambio y modernización de las industrias tendrá inevitablemente consecuencias en  sus trabajadores y es necesario que estas sean entendidas, sopesadas y parte de los tiempos de ajuste, incluyendo la necesidad de mantener la fuerza de trabajo empleable, con educación y entrenamiento. Un aspecto crítico de estas áreas de acuerdos es que hay que trabajarlo por sectores, ya que hay diferencias muy importantes en las características de los posibles acuerdos y no es posible tener un modelo único excepto en los ingredientes básicos.

3. Un Estado con la capacidad de estructurar estrategias y usar su propia potestad para ejecutar los procesos.

4. Desacoplar las normas de la industria de un proceso interno y auto-referente ligado a intereses estrechos o a las leyes y homologarlo a las mejores prácticas internacionales. En otras palabras, mirar para afuera. Si la institucionalidad de la industria X cree que hay que exigir cambios de normas para mantenerse al nivel internacional requerido o resolver un tema hasta ahora no resuelto, que todo esto no tenga que pasar por re-hacer las leyes respectivas. En otras palabras que las leyes entreguen el marco de lo deseable y exigir una institucionalidad robusta capaz de asegurar que los sectores industriales se desarrollen de una forma competitiva y acorde  con las expectativas de una sociedad también moderna.

P&E. ¿Qué rol le ves a la academia en este proceso?

JR. Muy significativo ya que el aumento de las exigencias va también a tensionar la academia para responder a las necesidades, discutir las políticas específicas para cada industria e investigar a todo nivel, desde lo básico a lo aplicado, para cubrir requerimientos. En este sentido un proceso como el descrito le crea un lugar mucho mas orgánico a la academia en el modelo de innovación. Un proceso como este también responde a la necesidad de desarrollar miles de empleos de calidad en el futuro con mucho más graduados y, esperemos, en universidades con mejores recursos y foco.

Fotografía: Sentidos Comunes

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Sobre el Autor

Graciela Moguillansky

Graciela Moguillansky

Economista de la Universidad de Chile. Consultora internacional en desarrollo, comercio internacional y política industrial, con larga trayectoria en CEPAL (Comisión Económica para América Latina)