La izquierda joven desafía al modelo neoliberal chileno

Los resultados de las elecciones del 19 de noviembre pasado cambiaron repentinamente el escenario político chileno y amenazan las bases estructurales del modelo económico neoliberal. Por primera vez desde el retorno a la democracia -ocurrido en 1990-  surge una izquierda joven, desprendida del gradualismo reformista que caracterizó a la centroizquierda que se hizo del poder tras el término de la dictadura de Pinochet. Lo que pase en la segunda vuelta presidencial del 17 de diciembre, dependerá en gran medida de la decisión del Frente Amplio, que obtuvo un inesperado éxito el domingo 19.


Por Hugo Traslaviña

La irrupción de la nueva izquierda representada por el Frente Amplio (FA) no fue prevista por ninguna de las empresas encuestadoras, tampoco por los analistas políticos y ni siquiera por sus propios líderes. En las elecciones del 19 de noviembre pasado este nuevo movimiento de izquierda heterodoxa ganó una sólida presencia política, con el 20,3% que obtuvo su candidata presidencial Beatriz Sánchez y con los 20 diputados y un senador que a partir de marzo del próximo año comenzarán a influir en las decisiones legislativas del país.
Esta vez el FA puede inclinar la balanza hacia la centroizquierda, si apoya al candidato Alejandro Guillier; o a la derecha, si decide llamar a la abstención.

El resultado del 19 de noviembre produjo el quiebre en las expectativas del ex Presidente Sebastián Piñera, puesto que tanto él como sus partidarios esperaban que se acercara al 50% de las preferencias, pero sólo sacó el 36,6%. Con este resultado la segunda vuelta programada para el 17 de diciembre próximo no será “un simple trámite”, como habían predicho sus partidarios.

Uno de los pronósticos más exultantes y apasionados fue el de la “politóloga” Marta Lagos Cruz-Coke, directora de la firma Mori y Latinobarómetro, quien se atrevió a decir que Piñera ganaría en primera vuelta (1). Otros sondeos como el del Centro de Estudios Públicos (CEP), Adimark y Cadem (gestionados por empresarios de derecha), dieron a Piñera entre 40 y 45% de las preferencias, mientras que a Beatriz Sánchez la ubicaron más cerca del 10%. Con razón, la noche del domingo 19 Sánchez emplazó a estas encuestadoras a dar una explicación por sus errados pronósticos, que en la práctica habrían servido para confundir a los electores.

En tanto, la votación obtenida por el candidato oficialista Alejandro Guillier, 22,7%, revela la difícil encrucijada en que se encuentra el bloque gobernante de Nueva Mayoría (NM), donde participan los partidos Socialista (PS), Por la Democracia (PPD), Radical (PR) y Comunista (PC).

Desplome de la DC

En peor situación quedó la Democracia Cristiana (DC), cuya candidata Carolina Goic obtuvo 5,8% y quedó relegada al quinto lugar, después del candidato de la extrema derecha, José Antonio Kast, que la superó con el 7,9% de los sufragios.

Si bien la DC aún forma parte del gobierno de Michelle Bachelet, con cuatro ministros, varios subsecretarios y miles de funcionarios de confianza que trabajan en el Estado, hoy languidece como partido, desangrándose con una disputa interna entre grupos conservadores y progresistas. En la segunda vuelta los primeros votarían por Sebastián Piñera y los segundos por Alejandro Guillier.

No obstante, al día siguiente de su derrota, Carolina Goic presentó su renuncia a la presidencia de la DC y enseguida el Consejo Nacional del partido anunció su apoyo irrestricto a Guillier. Minutos antes de este anuncio, el ex diputado Gutenberg Martínez, uno de los representantes más conspicuos del ala conservadora de la DC, se retiró del lugar donde sesionaba el Consejo.

La disputa al interior de la DC se agravó a mediados de año, cuando el partido tomó la opción del camino propio, negándose a seguir formando parte de Nueva Mayoría (NM). Entonces rehusó competir en primarias dentro de este bloque y levantó a Goic como candidata presidencial, junto con una lista propia para las parlamentarias. Los resultados están a la vista: a la baja votación en la presidencial se sumó una caída en la representación parlamentaria (de 19 diputados bajó a 14, aunque mantuvo seis senadores).

La tesis del camino propio de la DC bien pudo tratarse de un resabio del anti izquierdismo con que nació este partido, a fines de la década de 1950, en medio de los esfuerzos de Estados Unidos por contener el avance de los movimientos revolucionarios en América Latina, apoyando partidos y gobiernos reformistas.

El ethos de la DC hizo crisis durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, en medio de los avatares al interior de NM por temas valóricos, por la posición frente la situación de Venezuela; y por los airados debates frente las políticas sociales al interior del bloque gobernante, entre otros.

En los hechos, después del 19 de noviembre la DC quedó malherida y arrinconada, enfrentando una disyuntiva desgarradora frente a la segunda vuelta presidencial del 17 de diciembre. Mucho antes del 19 de noviembre era un secreto a voces que la DC se partiría en dos en la segunda vuelta presidencial, resultando a fin de cuentas una suma cero tanto para la candidatura de Guillier como para la de Piñera.

Programa del Frente Amplio

Mientras tanto, lo que más cuenta para la segunda vuelta presidencial es la votación del FA y si decide apoyar a Guillier lo hará con condiciones. En menor medida aportará votos a éste el Partido Progresista, de Marco Enríquez-Ominami, quien sacó 5,7% en la elección del domingo 19.

Por lo pronto, si el FA decide apoyar al candidato de Fuerza de Mayoría, exigirá incorporar algunas propuestas programáticas que considera intransables y que hasta ahora no están en el programa de Guillier, entre a otras:

• Asamblea constituyente para redactar una nueva constitución política
• Derogación de la ley anti terrorista.
• Nueva reforma tributaria e impuesto al patrimonio de los súper ricos
• Reforma a la ley del Banco Central, para incorporar la variable empleo a sus metas
• Política selectiva de inversión extranjera
• Nacionalización de SQM (productora de salitre, yodo, litio y sales potásicas) y política estatal de expropiaciones
• Nueva ley de pesca y prohibición de la pesca de arrastre
• Creación del Ministerio del Conocimiento y la Investigación
• Creación de un monopolio estatal para venta de minerales al exterior
• Reversión del sistema de concesiones de infraestructura
• Rebaja del IVA para productos de primera necesidad y bienes culturales
• Revisión de los tratados comerciales de Chile con otros países
• Reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales
• Gratuidad universal para la educación superior en el sistema público
• Fin a las AFP (sistema privado de pensiones)
• Transformar a las isapres en un sistema de seguro complementario de salud
• Negociación colectiva por rama de actividad (multinivel)

La mayor parte de estas propuestas afectan al corazón del modelo económico neoliberal y de ser acogidas por la candidatura de Guillier tenderían a profundizar las reformas iniciadas por la Presidenta Bachelet en su segundo gobierno. Hasta antes de éste, todos los gobiernos pos dictadura habían supeditado las reformas a la exigencia de mantener la esencia del modelo.

El programa del Frente Amplio es una propuesta rupturista, luego de cuatro décadas de aplicación de la economía de mercado en Chile.

Si bien el programa del FA excedería el marco de tolerancia para la estabilidad del sistema, se trata de una propuesta rupturista, luego de cuatro décadas de aplicación de la economía de mercado y de las reformas intra sistema hechas en democracia, orientadas a generar equidad. Pero al mismo tiempo este programa conlleva un cambio de paradigma que apunta al welfare state, al estilo del que aplica la Europa nórdica, y pone a prueba el modelo neoliberal, puro y descarnado, como el aplicado en Chile.

Medidas integradoras

Para enfrentar las iniquidades generadas por el propio modelo en salud, educación, previsión, infraestructura y trabajo, los gobiernos democráticos buscaron soluciones complementarias de aquél. Así, por ejemplo, en salud, se optó por la “compra” de servicios (horas-cama hospitalarias, entre otros) a las isapres, para complementar las carencias de cobertura del estatal Fonasa (Fondo Nacional de Salud).
En educación preescolar, escolar y media se recurrió al sistema de subvenciones a empresarios privados, aun a costa de amparar el lucro; en educación superior se “privatizó” el sistema de financiamiento de las carreras, creando el crédito con aval del Estado (CAE), mediante el cual los bancos también lucraron vía tasas de interés; en previsión, se creó el pilar estatal solidario, para entregar pensiones mínimas, complementarias de las que entregan las entidades privadas, incluso, el actual gobierno de Bachelet propuso la creación de una AFP estatal, como paliativo intra modelo; en infraestructura se creó el sistema de concesiones de obras para el sector privado, para construir éstas y administrarlas por algunas décadas; y en trabajo, se estimuló la subcontratación de mano de obra, aun en empresas del Estado, para disminuir el costo de la planilla.

Maduración del modelo

Durante la reciente campaña electoral no fueron poco los analistas, encuestadores y opinólogos que tomaron como base el efecto “maduración” del modelo de mercado para hacer sus pronósticos políticos. La hipótesis de éstos fue que el modelo ya había logrado “moldear” a los potenciales votantes y que conforme a ello las prioridades eran el crecimiento económico y el empleo, lo cual aparentemente garantizaba Piñera. Pero no advirtieron que las generaciones más jóvenes e ilustradas (2) no cayeron presa fácil del modelo y no se dejaron moldear por la sociedad de consumo.

Por otra parte, algunos analistas apostaron a la fortaleza del modelo para lo toma de ventaja de Piñera y confiaron en el llamado “efecto demostración”, generado por el propio modelo. Pero al mismo tiempo que éste es muy eficiente para influir en las modas, en los patrones de consumo y en crear riqueza, también es muy eficaz para demostrar opulencia, consumo, derroche en algunos casos y oportunidades para la ganancia fácil, en otros.

Este mundo que se observa sobre todo en la televisión, en las redes sociales y en las vitrinas de los centros comerciales, en el caso de Chile, ha tendido una cortina de humo sobre las enormes desigualdades, que solo se hacen visibles cuando algunos observadores críticos advierten que este mundo no es accesible para todos los ciudadanos y que profundiza las brechas socioeconómicas.

Esta faceta semi oculta del modelo de mercado es la que ha sido puesta en tela de juicio por los jóvenes profesionales y estudiantes que hoy lideran o militan en el FA.

Citas:
(1) Pronostico de Marta Lagos (2 de noviembre de 2017), en Buenos Aires, divulgado por el portal emol.com: http://www.emol.com/noticias/Nacional/2017/11/02/881582/Marta-Lagos-directora-de-Mori-Chile-Mi-impresion-es-que-Pinera-gana-en-primera-vuelta.html
(2) Los principales dirigentes del Frente Amplio son jóvenes profesionales que antes de formar este movimiento fueron líderes estudiantiles.
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Sobre el Autor

Hugo Traslaviña

Hugo Traslaviña

Periodista especializado en economía y finanzas. Se tituló en la U. Católica del Norte y cuenta con el grado de MBA de la U. Técnica Federico Santa María. Es profesor de la Facultad de Comunicaciones de la U. Central.