Informe mundial sobre desigualdad rebate con hechos la teoría del chorreo

La desigualdad en casi todos los países crece rápidamente, con una concentración cada vez más grande de la riqueza en el decil de mayores ingresos de la población. Según el informe de World Wealth & Income Database, sobre la evolución de la distribución del ingreso en el periodo 1980-2016, publicado a mediados de diciembre de 2017, en este lapso también se ha producido una transferencia masiva de la riqueza pública hacia el sector privado, en muchos países cautivos del proceso de desregulación.


 

Por Alexis Guardia Basso

World Wealth & Income Database es una asociación compuesta por una centena de economistas de distintos países. En su último informe, divulgado en diciembre pasado, presenta la evolución de la distribución del ingreso y de la riqueza o patrimonio al nivel mundial para el periodo 1980-2016, periodo en que se registraron dos fenómenos de relevancia: a) la globalización del comercio mundial y el movimiento de capitales; y b) la transferencia masiva de la riqueza pública hacia el sector privado en muchos países que han aplicado políticas de liberalización de los mercados y de la propiedad.

El informe señala que el nivel de activos públicos netos (es decir una vez deducida la deuda pública) es actualmente negativo en Estados Unidos, Reino Unido, y levemente positivo en Francia, Alemania y Japón. En Rusia y China los activos públicos pasaron de 60% a 70% en los años ´80, a entre 20% y 30% actualmente (respecto del PIB).

El nivel de activos públicos netos es negativo en Estados Unidos, Reino Unido, y levemente positivo en Francia, Alemania y Japón.

El estudio incluye a 70 países en lo que se refiere a la distribución del ingreso y 30 países en cuanto a la distribución de la riqueza. Incorpora a países desarrollados y países emergentes, y en menor medida países menos desarrollados.

Lo que hace la diferencia de esta información respecto a las encuestas sobre ingresos a los hogares que entregan organismos como el Banco Mundial, la OCDE y la ONU, es que se complementan con información fiscal y/o tributaria de cada país y se compatibiliza con la información de las cuentas nacionales, lo que no se había hecho nunca antes.

Como es sabido en el mundo de las estadísticas económicas, las encuestas de hogares subestiman considerablemente los ingresos de los más acomodados y por ello el ajuste referido es muy importante para examinar la evolución de la distribución. Tal como dice Thomas Piketty, uno de los autores del informe, “las organizaciones internacionales se han interesado más en los ingresos de los pobres que en el de los ricos”.

Resultados

El informe establece que las desigualdades de ingresos durante el periodo indicado han aumentado en todos los países estudiados y las desigualdades de riqueza o patrimonio también. Desde los años 80 el 1% de las personas más ricas del mundo ha capturado el 27% del crecimiento del ingreso, contra el 12% para el 50% de los más pobres.

En el conjunto de países examinados, el 1% más rico está compuesto de 70 millones de individuos (la población de Francia). Ese mismo 1% captaba al nivel total el 16% del ingreso del conjunto de países analizados en la década de 1980, y actualmente capta el 20%. Por cierto, las desigualdades progresan de manera diferenciada y se da dentro de un proceso de convergencia, pues también se reducen las desigualdades, al nivel de ingreso por habitante, entre países. Se ha abierto así un espacio, especialmente para países del Asia, que registran tasas elevadas de crecimiento, como ocurre con China, el sudeste asiático y otras llamadas economías emergentes.

En cuanto a las clases medias, es decir el conjunto situado entre el 1% y el 50% más pobre, ellas han registrado el más débil crecimiento, particularmente las clases media del mundo desarrollado. Por cierto es discutible la definición estadística de clases medias. Por otra parte, el nivel de pobreza en los países emergentes se ha reducido, debido al fuerte crecimiento del ingreso y del empleo, aunque de manera completamente diferente entre China, India y Brasil.

Según los autores del informe el aumento de las desigualdades parece haberse moderado a partir de 2007, debido a la lenta convergencia de los ingresos medios entre diferentes países.

En lo que se refiere a la distribución de riqueza medida por patrimonio poseído por los individuos, es decir bienes inmobiliarios, activos financieros y participación en empresas, el nivel de las desigualdades de patrimonio es 20% a 30% menos elevado que el observado a comienzo del siglo XX. Una explicación en el caso de Europa (particularmente Francia y Reino Unido) es que las clases medias tuvieron masivamente acceso a la propiedad inmobiliaria. Sin embargo después de los años 80, particularmente en los Estados Unidos, el 1% más rico poseía el 39% del patrimonio de los hogares en 2014, cuando éste era solo de 22% en 1980.

Situaciones heterogéneas

Una conclusión importante es que los diferentes países y regiones del mundo presentan situaciones muy heterogéneas y que el crecimiento de las desigualdades se efectúa a ritmos diferentes según los países. Este es un aspecto muy útil para no generalizar o deducir hechos parciales. Así por ejemplo, en Europa en 2016 la parte del ingreso nacional capturada por el 10% más acomodado era de 37%, contra 41% en China, 47% en América del Norte y 55% en la India y Brasil.

Correctamente, aunque no exclusivamente a nuestro entender, los autores del informe sostienen que: “son las instituciones y las políticas públicas las que juegan un rol en esta evolución”. Así por ejemplo Estado Unidos y Europa a pesar de un nivel de apertura comercial comparable, no tienen en absoluto la misma trayectoria en la distribución. Si los niveles de desigualdad eran similares en 1980 la brecha se abrió mucho más rápida y fuertemente entre Europa y los Estado Unidos. “En los países emergentes, India y China, tienen también divergencias, después de los años 80 la primera muestra un alza en las desigualdades mucho más marcada que la segunda (1).

Por otra parte, Estados Unidos es el más desigual de los países ricos. En 2014, el 1% de los ciudadanos más ricos de este país capturaban más de 20% del ingreso nacional, contra el 12,5% que captaba el 50% más pobre. Cabe recordar que durante el siglo XX la sociedad estadounidense fue durante un largo período más igualitaria que la vieja Europa. El cambio posterior obedece en buena medida a los movimientos de desregulación y baja de impuestos comprometido en la presidencia de Ronald Reagan, reduciendo la progresividad de los impuestos, congelando el salario mínimo y manteniendo elevadas desigualdades de acceso a la educación y la salud. La reciente reforma tributaria de Donald Trump apunta en el mismo sentido.

Después del colapso del denominado “socialismo real” (partido único y planificación centralizada de la economía) en Rusia, la parte del ingreso nacional captada por el 50% de los hogares menos acomodados se redujo de 30% a 20% después de 1989, mientras que la del 1% más rico pasó de 25% a 45%. Cifras que por los vacíos de información es necesario manejar con prudencia, según los autores del informe.

Por último, en el Medio Oriente se sitúan los campeones de las desigualdades, con una población equivalente a la de Europa Occidental. Allí los componentes del 10% más acomodado captan el 60% del ingreso nacional. Le siguen Brasil (donde no se paga impuesto sobre los dividendos de sociedades) y la India con 55%. En el caso del Medio Oriente, por cierto, la renta petrolera profundiza las diferencias entre países, pues los estados ribereños del Golfo Pérsico, ricos en hidrocarburo, captan la mitad del ingreso regional, en tanto ellos representan solo el 15% de la población.

Si los datos confirman que las desigualdades en el seno de los países crecen rápidamente, la teoría del chorreo de la riqueza desde la cima a la base de la sociedad, tiene poco sustento empírico.

El crecimiento económico con todo lo importante que es, no es la panacea que mitigará la mala distribución del ingreso, pues finalmente si los beneficios del crecimiento van al 5% o al 1% de los más ricos, las tensiones sociales y políticas pueden aumentar.

Naturalmente, la conclusión no puede ser que nada se puede hacer para revertir la fuerte tendencia a la concentración de la riqueza y de los ingresos. Pasar a una economía inclusiva exige un debate político y económico en profundidad, de modo que considere la evolución de la economía internacional y los espacios de cooperación que esta situación exige.

 

(1) Le Monde, 15 de diciembre de 2017: “Desigualdades una amenaza Planetaria”. Pág. 2.

 

Ranking de ingreso nacional captado por el 10% más rico de la población 2016.
Medio Oriente            61%
India                          55%
Brasil                         55%
África Subsahariana  54%
EE.UU y Canadá          47%
Rusia                          46%
China                          41%
Europa                        37%
Fuente: World Inequality Report, 2018
Recomienda este artículo
  • gplus
  • pinterest

Sobre el Autor

Alexis Guardia

Alexis Guardia

Economista de la Universidad de Chile. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Paris IX. Dauphine.