Hacia una industria sustentable de tratamiento en la minería chilena

Chile posee un potencial de recuperación de metales valiosos muy importante, lo que puede generar empleo, aprendizaje del know-how, mayor investigación universitaria, el establecimiento de una cultura de la descontaminación en los procesos mineros, la creación de nuevas industrias y servicios, y la transformación de nuestro país en un polo de desarrollo del tratamiento de residuos en Sudamérica.


Graciela Moguillansky y Patricia Muñoz

Los detractores de la política industrial sostienen que ésta se inspira en ocurrencias discrecionales de funcionarios estatales, que se traducen en incentivos a sectores específicos artificialmente impulsados; nada más lejos de la realidad.

En países con una política industrial exitosa, nuevos sectores y actividades se ven impulsadas no sólo por incentivos que responden a estrategias público-privadas consensuadas, sino que también para hacer frente a regulaciones cada vez más estrictas, a favor de un crecimiento sustentable. Ese ha sido el caso de las exigencias para la defensa del medio ambiente en la industria minera, las que han significado en muchos países una oportunidad para el desarrollo de nuevos procesos y actividades, que al amparo de dichos requerimientos y de políticas de estado, han podido transformarse en un negocio rentable. Un ejemplo de ello es la industria de tratamiento de residuos y recuperación de metales valiosos.

Con escasas excepciones, Chile ha estado al margen de este proceso, a pesar de que se ha venido avanzando en:

- El reconocimiento que los pasivos ambientales mineros (PAM) representan un riesgo significativo para la salud de las personas y/o el medio ambiente. La Ley de Cierre de Faenas e Instalaciones Mineras (Ley 20.551 con su reglamento DS 41/2012) materializa el concepto del que contamina paga, es decir busca la estabilización física y química de estos pasivos, pretende evitar la contaminación de los suelos y el abandono de faenas mineras. Pero no tiene por objetivo caracterizar los residuos generados, lo que permitiría conocer la potencial recuperación de metales, agregándole un valor a este pasivo, lo que sería una base para impulsar una nueva industria.

- La actualización durante el año 2014 del catastro de depósitos de relaves levantado el año 2010, en la cual se identifican principalmente la localización y estado de la instalación, y si se encuentra activo o no. Se tiene conocimientos que contienen altas concentraciones de químicos y elementos que alteran el medio ambiente. Los depósitos han incrementado su tamaño porque las leyes de los minerales han disminuido, por ende, la explotación requiere extraer grandes volúmenes de mineral para lograr mantener sus niveles de producción.

- Una iniciativa de SERNAGEOMIN para generar el mapa Geoquímico de Chile, donde se caracterice el territorio, incluyendo 18 metales valiosos, muchos de los cuales hoy se comercializan con alto valor en el mercado internacional. De reforzarse con recursos suficientes, esta iniciativa podría dar un paso importante para estimular la recuperación de valor en pasivos ambientales existentes. De esta forma, el costo de la garantía exigida por la Ley de Cierre de los proyectos mineros, podría ser en parte compensada por la recuperación de metales valiosos en los residuos mineros.

Por su parte, las regulaciones internacionales han generado el desarrollo de nuevas tecnologías, permitiendo la recuperación de metales valiosos y el tratamiento sustentable de los residuos. Estas regulaciones, sobre todo de la Unión Europea, representan un benchmark para Chile. Al alero de esta regulación, existen grandes empresas que demuestran la sustentabilidad y rentabilidad de este negocio, y que hoy colocan su mirada en el potencial negocio de los PAM en Chile.

La tecnología está disponible y el negocio es rentable

En el ámbito internacional este negocio es llevado a cabo por empresas que desarrollan tecnologías más avanzadas en materia de recuperación de metales, cumpliendo con las más estrictas normas de emisión en el mundo. Un ejemplo es Aurubis, multinacional alemana con sedes principalmente en Europa, pero también en EE.UU. y Asia, que tiene como estrategia el liderazgo en la sustentabilidad del procesamiento y recuperación de minerales. Otro ejemplo es 5NPlus, compañía canadiense, dedicada al reciclaje y recuperación de minerales, con centros de producción en Europa, América y Asia. Esta firma tiene como visión un crecimiento sustentable a través de la innovación y la excelencia productiva.

Entre los minerales recuperados de los residuos, por parte de estas firmas, están el galio, bismuto, selenio, telurio y germanio, este último de alto valor unitario, usado en celdas solares espaciales, y presentes también en los yacimientos chilenos. Estos minerales y otras soluciones químicas tienen uso directo en satélites, telefonía inalámbrica, paneles solares, herramientas laser, pigmentos, lentes ópticos, baterías, almacenamiento óptico, instrumentos médicos, entre otros.

Entre los minerales recuperados, están el galio, bismuto, selenio, telurio y germanio. Éstos tienen uso directo en satélites, telefonía inalámbrica, paneles solares, herramientas laser, pigmentos, lentes ópticos, baterías, almacenamiento óptico, instrumentos médicos, entre otros.

LS-Nikko Copper Inc. es la compañía de metales no ferrosos más grande de Corea, asociada con la japonesa Nikko, líder mundial en minerales no metálicos, experta en el desarrollo de productos derivados del cobre y otros metales. Justamente es a partir de la asociación con esta empresa, que CODELCO está planteando un nuevo modelo de negocios, al separar la recuperación de metales distintos a su “core” (cobre), en una sociedad fuera de su empresa, lo que le permitiría recuperar oro, plata y otros metales a partir del procesamiento de productos intermedios, otorgándole valor agregado, sin afectar su negocio principal e incorporando nuevas tecnologías y adquiriendo un nuevo know how.

EcoMetales es otra empresa que forma parte de esta industria incipiente, filial también de CODELCO, que ha estado innovando y desarrollando nuevas tecnologías, lo que se ha traducido en el desarrollo de una planta de abatimiento y estabilización de arsénico, así como en la oferta de soluciones ambientales a la minería y procesos para la recuperación de metales.

¿Qué puede ganar económicamente Chile impulsando esta nueva industria?

Chile posee un potencial de recuperación de metales valiosos muy importante, el que es reconocido por muchas empresas internacionales, entre ellas las tres mencionadas, las que están muy interesadas en entrar a este negocio en nuestro país.

El entregar la recuperación, vía venta de los relaves, barros anódicos u otros pasivos ambientales a las multinacionales, sin generar capacidad doméstica de investigación y desarrollo tecnológico, puede ser un buen negocio para las grandes mineras, pero un muy mal negocio para el país. Esto porque del total del valor generado en conocimiento, encadenamientos productivos, empleos de calidad y conocimiento de los materiales del futuro, una fracción mínima quedaría en el país. Por el contrario, de generarse una política activa de Chile para entrar a este negocio, el proceso de generación de valor se desarrollaría conjuntamente con el de sustentabilidad ambiental, generando a su vez:

 Chile posee un potencial de recuperación de metales valiosos muy importante, y existen muchas empresas internacionales que están muy interesadas en entrar a este negocio en nuestro país.

- Mayor empleo en Chile, con capacitación y calificación del trabajo, sujeto a programas de pasantías en el extranjero y adaptación de los programas de la carrera de ingeniería.

- Aprendizaje del know-how en el país, el que se logra no solo en la academia, sino también en la práctica.

- Demandas de investigación para las universidades y centros de excelencia, y la creación de una masa crítica de investigaciones en esta área que debieran complementarse y potenciarse.

- Establecimiento de una antena tecnológica en la descontaminación de procesos mineros.

- Creación de nuevas industrias y servicios -principalmente PYMES- y exportaciones del país.

- Chile puede llegar a transformarse en un polo de desarrollo del tratamiento de residuos y recuperación de minerales en Sudamérica.

¿Qué necesitamos para ello?

Un Estado proactivo que impulse un programa sistémico y realice las inversiones necesarias para financiar las etapas de mayor riesgo de los proyectos. Bajo este enfoque, se puede reconocer la virtud del Estado para transformarse en el modelador y creador de nuevos mercados, gracias a los riesgos que asume, sobre todo en el ámbito de la innovación, aspecto en el cual, el sector privado es reacio a intervenir. CODELCO ha iniciado parte de esta tarea, pero existe un universo minero mucho más allá de CODELCO sobre el cual el Estado puede actuar.

Necesitamos un compromiso del Estado con la defensa del medio ambiente expresado en una regulación consistente y eficaz, obligando a las grandes mineras a demandar los servicios de esta industria.

Un compromiso del Estado con la defensa del medio ambiente expresado en una regulación consistente y eficaz, obligando a las grandes mineras a demandar los servicios de esta industria. Es el Estado el que crea la necesidad de los productos y servicios esta nueva industria, a través de la regulación.

Una política científica y tecnológica compatible con el proceso de innovación requerido – ello lleva a revisar los incentivos de la academia- y al fortalecimiento del vínculo universidad-empresa.

¿Por dónde empezar?

a. En cuanto a la legislación y las normas: Un elemento importante es que incluya requerimientos de tratamiento y remediación, no solo para los nuevos yacimientos, sino que también para los pasivos ambientales antiguos. Obviamente a estas alturas, gran parte del costo de la mitigación, deberá ser asumido por el Estado

b. En relación a la caracterización de los PAM: Apoyo con amplios recursos estatales para avanzar en la caracterización

c. En relación a la recuperación de metales: Fomentar el reciclaje y recuperación de residuos de la minería, principalmente relaves y barros anódicos y asegurar su procesamiento en Chile, en asociación con empresas de tecnología de frontera, asegurando el traspaso del know how y futuros desarrollo tecnológicos en el país, abriendo el camino a la creación de una nueva industria que agrega valor.

Siendo Chile un país minero, no se entiende por qué la política minera no puede dar un paso en este sentido.

Estas medidas pueden formar parte de una política industrial que promueva generar más valor agregado e incorporar nueva tecnología a las exportaciones de recursos naturales. Si hasta ahora el mercado no ha incursionado en ello, y se trata de actividades acordes con una minería sustentable, siendo Chile un país minero, no se entiende por qué la política minera no puede dar un paso en este sentido.

Fotografía: Fundación Salvador Allende

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Sobre el Autor

Graciela Moguillansky y Patricia Muñoz

Graciela Moguillansky y Patricia Muñoz

Graciela Moguillansky: Economista de la Universidad de Chile. Consultora internacional en desarrollo, comercio internacional y política industrial, con larga trayectoria en CEPAL.

Patricia Muñoz: Ingeniero Civil Química de la Universidad de Santiago de Chile, con experiencia en temas relacionados al medio ambiente, principalmente en el área de la minería.