Fortalezas y debilidades de Guillier y Piñera para la segunda vuelta

Con los días contados y en la más completa incertidumbre se desarrollan las campañas para la segunda vuelta presidencial en Chile. En un ambiente de frenesí y en medio de los respaldos de última hora que buscan los candidatos Alejandro Guillier y Sebastián Piñera, los analistas políticos siguen confundidos con los resultados de la primera vuelta. Así y todo, en esta entrevista el politólogo Claudio Fuentes describe las fortalezas y debilidades de cada contrincante para la batalla final del 17 de diciembre.


 

Por María Isabel Guzmán

A dos semanas de la segunda vuelta presidencial, lo único que estaba totalmente claro es que el resultado en la disputa entre Guillier y Piñera sería muy estrecho, según lo adelantó en esta entrevista el politólogo y profesor de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes. “Aquí cualquiera puede ganar por una mínima diferencia”, subraya el académico. Recuerda que esto no es nuevo, ya que en la presidencial de 1999 (Lagos-Lavín) se dio una diferencia de solo 200 mil votos y que en la de 2009 (Piñera-Frei), fueron 230 mil votos. “O sea, estamos hablando de un segmento muy pequeño de gente que decide la elección”, comenta Fuentes.

¿Esta segunda vuelta será más concurrida que las anteriores?

En primer lugar, observamos una mayor polarización en términos de la búsqueda de voto, aunque la masa electoral que fue a votar el 19 de noviembre pasado es la misma o poco menos que la de la última elección presidencial. Fueron exactamente 6.699.000 electores, cifra parecida a la vez anterior. Por lo tanto, la disputa es sobre la misma cantidad de electores. Sin embargo, no sabemos cómo está compuesto ese grupo electoral, si son más jóvenes o más viejos, por ejemplo.

La hipótesis que hay, pero que no se puede comprobar, es que Beatriz Sánchez habría movilizado a los jóvenes y que la gente de más edad no fue a votar. Si esa es la hipótesis, Guillier está obligado a atraer simultáneamente el voto democratacristiano, que es moderado, de centro, tradicional y más rural; y el voto de los jóvenes, del frenteamplismo, de la izquierda, que es más urbano, y que está más focalizado en la Región Metropolitana y en la de Valparaíso.

Esta elección presidencial no está cerrada, va a ser muy competitiva y el resultado será muy ajustado. Este va a depender mucho de la capacidad de cada una de las coaliciones de organizarse y de cohesionarse para capturar nuevos electores.

Da la impresión que desde el 20 de noviembre pasado el ambiente electoral está más polarizado.

Efectivamente. En el caso de la derecha, lo primero que ha aparecido son dos o tres acciones políticas. La primera es como el cuento del cuco, el decir, que si gana Guillier, gana la izquierda, y si gana la izquierda nos vamos a convertir en Venezuela. Ha habido diputadas electas de derecha que ya dijeron esto.

La segunda acción de Piñera es acercar a aquellos que no votaron por él, particularmente a los votantes de José Antonio Kast y de Manuel José Ossandón. Por lo tanto, lo que requiere y es ahí donde viene la tercera estrategia, es colocar gente de éstos en su entorno y hacer ofertones. O sea, la estrategia es ‘cosistica’, donde no hay debate programático. Ossandón viene y le dice, yo me sumo si usted extiende el Metro hasta La Pintana y da gratuidad universal a los estudiantes. Al día siguiente, Piñera dice ‘Metro para La Pintana’ y se abre a la gratuidad. Entonces, tiene un discurso muy adaptable y de transacción.

¿Y cómo ha enfrentado esto la contraparte?

La centroizquierda ha hecho un reforzamiento de su comando, colocó gente que ganó en las elecciones, donde incluyó a varias mujeres, porque requiere el voto femenino; incorporó gente de izquierda cercana al Frente Amplio, como Fernando Atria y Roxana Pey. También lanzó señales políticas a la DC, como eso de incluir la propuesta de otorgar un bono de un millón de pesos por cada niño nacido, para capitalizarlo en el largo plazo y reforzar las pensiones en el futuro. Por otra parte, da una señal política a la izquierda, para abrirse a la asamblea constituyente y a la condonación de las deudas CAE.

Como ves, la campaña se cosifica por ambos lados.

¿Cómo será la participación de votantes el próximo 17 de diciembre?

La estadística muestra que en la segunda vuelta (por lo menos en las dos últimas elecciones presidenciales), ha habido menos participación que en la primera vuelta. Sin embargo, hay que decir que la brecha con la que gana uno u otro, sobre todo en la última elección de Bachelet, fue muy significativa. Entonces, existía la percepción de que Bachelet ganaba y por ello los electores no fueron masivamente a votar.

Por lo tanto, yo creo que esta vez la participación va a ser similar a la que hubo en la primera vuelta, o eventualmente un poquito mayor. La participación va a estar cerca del 50% del electorado.

¿Cuáles son, a su juicio, las fortalezas y debilidades de Sebastián Piñera?

Creo que las fortalezas de Piñera son dos. Una, que logró mantener después de la primaria un equipo bien cohesionado. O sea, ordenó a la derecha muy bien. Esto, no obstante que el golpe del 19 de noviembre, en que Piñera sacó menos del 40% de los votos fue muy fuerte. Han podido soportar este golpe porque tenían todo ordenado, tenían lista única y todos hicieron campaña por Piñera. No hubo grandes tropiezos en su campaña como ocurrió en el pasado, tampoco chascarros, etc. Se moderó más en sus intervenciones públicas, por lo tanto, eso logró compensar el bajón en la votación.

Segunda fortaleza: creo que Piñera logró identificar un tema, un discurso, un relato. Dijo quiero proteger a la clase media, darles trabajo y darles crecimiento. Y en eso se quedó, e insistió e insistió.

La debilidad es que, era tal la convicción de que él iba a obtener una amplia ventaja, e incluso ganador en primera vuelta, que no hizo un trabajo más acabado en terreno. Una de las críticas que se le hizo es que el salir a terreno, el vincularse con la gente, lo dejó a los puestos secundarios, a parlamentarios que hicieron campaña por él, más que él estar en terreno. Le faltó la cercanía y parece ser que casi ninguno se dio cuenta de que no iba a haber tanta gente yendo a votar como ellos pensaban, y que el apoyo iba a ser mucho mayor de lo que fue.

¿Y respecto de Alejandro Guillier, cuáles son sus fortalezas y debilidades?

El problema de Guillier es que siempre ha tenido un comando desorganizado, con muchas vocerías y poca claridad del mensaje. No se entendió nunca qué estaba proponiendo. Con darle continuidad a las reformas de Bachelet no basta. El proyecto, el relato sobre qué tipo de socialdemocracia, qué tipo de izquierda, o qué tipo de sociedad quiere construir nunca quedó claro. Con Bachelet, con Lagos, con distintas candidaturas, siempre se tenía claro eso, cuál es el mensaje, es decir, qué es lo que te queda después del discurso. Eso no lo ha tenido Guillier.

Lo segundo, es cierta ambigüedad en algunos temas. Así, por ejemplo, nunca clarificó bien el tema constitucional y muchos otros temas de política pública. Y eso creo que también le jugó en contra. Ha sido visto como un candidato light, con poca profundidad de ideas.

Sin embargo, su mayor fortaleza es su credibilidad y no la explotó mucho en la campaña. No olvidemos que Guillier se posiciona como candidato porque surge una crítica ciudadana a los antiguos liderazgos políticos. Él surge porque es independiente, porque es un periodista conocido, porque tiene reputación y es creíble. Entonces, creo que en esta segunda vuelta debiese explotar mucho más estos atributos.

En su opinión, ¿qué gana y qué pierde el Frente Amplio si apoya a Guillier en segunda vuelta?

Según lo que entiendo hasta ahora, el Frente Amplio (FA) nunca va a hacer un pacto con la Nueva Mayoría. Eso está descartado. No va a haber cogobierno y tampoco habrá una invitación y qué ministerio quiere. Tampoco se sumará al comando, eso no va a ocurrir. Ya lo decidieron.

Por lo tanto, el tipo de apoyo del FA a Guillier es distinto al tradicional. Antes estábamos acostumbrados a que cuando perdía alguien del mismo lado, llegaba al comando del vencedor y le decía yo te apoyo y te endoso mi votación. Ahora, el discurso del FA dice: primero, yo no tengo la autoridad ni soy propietario del millón 300.000 votos que saqué, por lo tanto, yo no puedo hacer eso. Hoy día tenemos una ciudadanía más empoderada, más autónoma, y tenemos respeto por eso. Sin embargo, saben también que la ciudadanía está esperando algunos gestos.

¿Cómo cuáles?

El primer gesto que hizo el FA fue decir que si gana Piñera será un retroceso para el país. Por defecto, están diciendo hay que votar por Guillier. Pero son críticos de Guillier y de Nueva Mayoría. Por lo tanto, no pueden llegar y endosarle su apoyo directamente. Pero también tienen en cuenta la experiencia de ME-O, que no apoyó a Frei, lo cual le significó un costo político muy alto. Yo creo que el riesgo de que no digan nada es asumir un costo político que después, si gana Piñera, todos les van a enrostrar que por su culpa ganara la derecha.

Hasta ahora, la estrategia del FA ha sido no comprometerse con un apoyo directo y explícito a Guillier, al tiempo de dar cuenta que para ellos no es un éxito que gane Piñera.

¿Y qué ganan los votantes de José Antonio Kast si apoyan a Piñera? Porque hay parte de sus votantes que no apoyan a Piñera, como es el caso de la llamada “familia militar”.

Suponemos que parte de la estrategia del miedo está dirigida a los votantes de José Antonio Kast. Este mensaje está dirigido a un votante de la derecha dura, que dice que ‘si no voy a votar va a ganar la izquierda radical’. Entonces están jugando con esa estrategia para conquistar al votante duro de la derecha.

Tomando como referencia los resultados del domingo 19, y por simple aritmética, ¿la centroizquierda sumaría más votos que la derecha en segunda vuelta?

Yo creo que va a depender mucho de quién fue a votar y no lo sabemos. Si son más jóvenes, creo que ellos no están tan dispuestos a llegar y entregar su voto de nuevo, no es lo mismo que al principio de la transición, cuando existía esa lealtad de los votantes hacia la Concertación. Hoy tenemos un ciudadano más elusivo y, por lo tanto, no es tan fácil sumar esos votos y decir que todos van a votar por Guillier. La elección va a ser muy reñida, muy competitiva, el resultado va a ser muy estrecho y cualquiera puede ganar por una mínima diferencia.

¿A qué ejes programáticos deberían apelar los candidatos para seducir a estos potenciales votantes elusivos?

Lo primero tiene que ver una oferta de política social. Acá, el esfuerzo de este gobierno y que creo que al final logró calar y mover el cerco, tenía que ver con los derechos sociales. Es decir, que esos derechos son irrenunciables, y si además los tienes por ser un ciudadano, sin necesidad de asumir un costo.

Es decir, el desafío es echar mano al tema es la desmercantilización de las políticas sociales, en pensiones, educación, salud y cuidado y protección de la infancia. Es como nos hacemos cargo colectivamente de derechos sociales básicos, que corresponde a la típica agenda socialdemócrata.

¿Esto le acomoda más al discurso de Guillier que al de Piñera?

Sí, y por eso mismo a Piñera no le fue muy bien en la primera vuelta. Ahora está moviendo su eje y empieza a decir, por ejemplo, educación parvularia universal. Básicamente, en la misma lógica de que todos tienen derecho a acceder a la educación gratuita. Segundo, ahora dice gratuidad en la medida de lo posible en los otros niveles. Y estamos hablando de un Piñera que en 2009 no estaba de acuerdo con eso, que decía que los que podían pagar sí tenían que hacerlo, y ahora está promoviendo la gratuidad total. Hay un cambio de orientación precisamente porque sabe que tiene que moverse hacia el centro y disputar ese voto.

¿Cómo se explica la debacle de la DC?

Yo creo que tiene que ver con el tipo de candidatura por la que optó el partido. Fue una candidatura que no atrajo masivamente, ni siquiera al votante democratacristiano. Un buen candidato aumenta por si solo el caudal de votantes.

Segundo, la opción de llevar listas separadas afectó a las candidaturas parlamentarias, significativamente. Este fue un error estratégico grave, porque es no entender que el voto de lista suma a tu partido, y como no lo entendieron, perdieron. En tercer lugar, las candidaturas que llevaron fueron las más tradicionales, algunos con conflictos o problemas, entonces eso también los afectó.

Claramente, se observó una brecha entre la élite que gobernaba la DC y las bases del partido. Ahora da la impresión de que las bases de la DC son más progresistas que las élites y en eso también hay un problema.

¿A usted lo sorprendieron, tanto como a otros analistas, los resultados del FA, o era esperable?

Reconozco que me sorprendieron. Yo a lo más pensé que iban a sacar 10 diputados y sacaron el doble. Pensé que a Beatriz Sánchez iba a obtener entre 12% y 13 % y sacó el 20%. Pensé que la estrategia que usó ella, de centrarse en el voto juvenil, no le iba a funcionar y que los chicos no se levantan a votar, pero al parecer se levantaron. Entonces ese fenómeno nos sorprendió a todos, salvo quizás al propio FA, que estaban convencidos de que iban a ganar.

¿Eso, de alguna manera, habla del cambio de mentalidad del nuevo votante?

Exactamente. Lograron penetrar con un mensaje de una forma importante.

Una de las preguntas que dejó esta primera vuelta es ¿por qué fallaron las encuestas?

Hay dos ámbitos acá. Uno, no todas las encuestas fallaron. Hubo dos que si estuvieron bastante certeras: la de Criteria Research y la de la Universidad del Desarrollo. Tienen en común que son encuestas tipo panel. Son on line, que tienen un universo muy grande y de ahí hacen una selección.

Por lo tanto, la primera respuesta a esta pregunta es que hay un problema metodológico. Las metodologías cuantitativas tradicionales, que son basadas en cuotas, o probabilísticas, además con un Censo que no ha sido actualizado apropiadamente, tienen un problema con el muestreo. Y ese es un problema metodológico.

Las encuestas van a tener que revisar el perfil de los votantes para identificar donde hacer el sondeo. Hasta el momento lo hacen sobre el universo total de la población, y en realidad, como solo el 46 o 47% vota, debiesen considerar este universo. Entonces, hay que averiguar bien antes de hacer una selección de muestra.

Lo tercero tiene que ver con que, como cambiamos culturalmente, socialmente estamos más empoderados, hay más autonomía. Hay que medir hasta qué punto el tipo de preguntas que hacemos es el adecuado. Por ejemplo, suponer que si te pregunto, usted fue a votar en la última elección, y me dices sí, y a partir de ahí yo hago una inferencia y digo como fue a votar es probable que vaya a votar de nuevo, y a lo mejor no.

Hay varios aspectos metodológicos que yo creo están haciendo agua en las encuestas.

Hay sospechas de que hubo manipulación de las encuestas, ¿qué opina al respecto?

Yo dudo de eso. Por ejemplo, el Centro de Estudios Públicos (CEP) entrega de las bases de datos públicamente, tiene una institución externa que revisa el trabajo de campo. Cuando accedes a una base de datos, uno se puede dar cuenta rápidamente si hay una falsificación de datos, porque ves inconsistencias. Y en ese sentido, yo dudo que esté pasando eso.

Pero hay otro asunto que tiene que ver con los medios de comunicación. Esto es, cómo los medios instalan ciertos temas a partir de las encuestas que tienen problemas metodológicos.

Por ejemplo, Cadem tomó la decisión de hacer una encuesta semanal y ello es un problema, porque las muestras que estás tomando han sido cuestionadas, a la salida del Metro, etc. El estrés que tienes en sacar un resultado en una semana, te puede inducir a errores no calculados, como por ejemplo, que el encuestador llena más rápido, que está presionado porque le pagan por encuesta, etc. Es decir, se generan dinámicas que afectan el resultado. Si a esto le añades la dinámica mediática, instalas semanalmente un termómetro, pero que es un poquito mentiroso. Pero logra general impacto en los medios e instala temas de conversación sobre todo en la élite.

¿Eso indica que los medios también tienen algún grado de responsabilidad, en este caso en la instalación de tema de conversación?

Curiosamente, los medios han sido muy neutros en no cuestionar las metodologías de las encuestas. Era entretenido para éstos que semana a semana, domingo a domingo, “en exclusiva”, dieran la noticia del resultado de la última encuesta semanal. Sin duda marcaban la pauta noticiosa y cierta tendencia. Además, se dio un problema de interpretación de los datos, los cuales no se cuestionaban ni filtraban, porque al parecer la intención era darle más relevancia al hecho de que existiera una encuesta más que a los resultados.

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Editor Política & Economía