Ffrench-Davis sobre libro de Piketty: Es un gran elemento para pasar de las buenas intenciones a un desarrollo incluyente

En el marco de la presentación de “El Capital en el Siglo XXI”, el profesor de la Universidad de Chile analizó el aporte del francés, señalando que hace “contribuciones notables como economista y como historiador de la economía, como demócrata profundo, ayudando a modificar los términos del debate sobre la desigualdad y a elevar la eficacia de las acciones”.


Ricardo Ffrench-Davis

A continuación reproducimos el profundo y claro análisis desarrollado por el profesor Ricardo Ffrench-Davis en el marco de la exposición del economista Thomas Piketty en la Casa Central de la Universidad de Chile:

Agradezco a la Universidad de Chile la oportunidad de estar en este homenaje a Thomas Piketty y de exponer algunas reflexiones sobre su libro y agregar algunos planteamientos sobre Chile.

“El Capital en el Siglo XXI” es una obra monumental en un tema que siempre debió ser relevante, pero que solo recientemente ha captado el interés de líderes de opinión pública; a veces más en las palabras que en las acciones y poco en la reflexión para la acción eficaz. El hecho es que ha predominado un aumento de la desigualdad en parte importante del mundo, entre los menos desiguales como los europeos y aún más fuertemente en Estados Unidos. En cuanto a América Latina y Chile, sigue una gran desigualdad. Parte de la literatura ha destacado, con cierta euforia, una mejora en los años recientes, pero ésta es principalmente una recuperación luego de un deterioro debido al contagio de las crisis asiática y global, gracias a los precios de las exportaciones espectaculares hasta 2013. Un buen análisis, para no tropezar con la misma piedra, exige controlar por ETI y por las etapas del ciclo económico (recuperar lo perdido no es lo mismo que avanzar y crecer). Los chilenos debiéramos estar muy conscientes de ello.

“El Capital en el Siglo XXI” ha sido objeto de innumerables reseñas, análisis, aplausos y críticas. He leído muchas y hay gran heterogeneidad. Algunas de las críticas son muy pobres y prejuiciadas. Las aborda Bradford de Long, destacado profesor de Berkeley, quien hace un sólido comentario de algunas. Hay, por otro lado, observaciones muy positivas de Krugman, Solow, Stiglitz, tres Premios Nobel, y Dani Rodrik, entre otros.

La generación de cifras aportadas por Piketty son acompañadas de diversos antecedentes, análisis de los respectivos momentos históricos, económicos, sociales y políticos: las dos guerras mundiales, la Revolución Francesa y la Independencia de los Estados Unidos; la revolución neo-liberal de Reagan y Thatcher; la social democracia, entre otros.

La generación de cifras aportadas por Thomas Piketty y sus colegas, son acompañadas de diversos antecedentes, análisis de los respectivos momentos históricos, económicos, sociales y políticos: las dos guerras mundiales, la Revolución Francesa y la Independencia de los Estados Unidos; el entorno internacional; la revolución neo-liberal de Reagan y Thatcher; la social democracia y la construcción del Estado Bienestar de Europa occidental en la pos-guerra, la expansión y estancamiento de la clase media; la globalización financiera de fines del siglo XIX y los años 20s y la reciente globalización y volatilidad financiera que le impone restricciones negativas a las políticas nacionales. También abarca el rol regresivo del auge de los paraísos fiscales, que afortunadamente la Unión Europea y Estados Unidos están tratando de morigerar (ver las enormes multas impuestas a algunos de los mayores bancos del mundo por EE.UU.; lamentable América Latina) con su pasividad al respecto. Y también aborda el tema del dinero en la política. Tal vez en su nueva edición podría incluir el caso PENTA.

ffrench davis piketty2

A propósito de Reagan y Thatcher, en EE.UU. y el Reino Unido se registró un enorme deterioro distributivo en el periodo que ellos gobernaron. Hay un gran libro de Paul Krugman de 1988-89 que nos fue muy útil en la lucha por recuperar la democracia en ese bienio, en dos trancos, en 1988 durante la Campaña del No, y en 1989, para la elección presidencial donde ganó abrumadoramente Patricio Aylwin. En cuanto a los efectos del neoliberalismo en Chile, Pinochet y sus economistas fueron pioneros en el período 1973-1989: Lograron un deterioro espectacular de la distribución del ingreso y la riqueza en los 70s y 80s. El peor año en lo distributivo fue 1987. El deterioro de GINI de 48 a 57, de Qr/Qp de 12 a 20. Mientras EE.UU. tuvo 9, la UE 7 y Escandinavia un 5. Tuvimos un crecimiento del PIB, contando alzas y caídas de 2,9% anual, vs un 4,5% en el anterior etapa democrática en los 60s, y 7,1% en los primeros 9 años de retorno a democracia; cifras que están explicadas con mayor profundidad en el libro “Chile, entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad: Tres décadas de política económica“.

La riqueza o capital, juegan un rol central en el análisis y en la desigualdad (El ingreso del capital es mucho más desigual que el del trabajo). La riqueza acumulada (W) la desagrega distinguiendo la acumulación de capital, por productividad (un aporte al PIB), por ganancias de capital (rentas económicas o windfall gains en inglés, es a costa de pérdidas de otros, no aporta al PIB), reinversión de utilidades (ahorro y que financia inversión), y por herencia sobre lo que provee mucha información de enorme interés. Distingue entre capital público y privado; entre nacional y extranjero (concluyendo que siempre es mayoría el privado nacional). Todas estas desagregaciones las hace con muy interesantes comparaciones de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Escandinavia y EE.UU. y sus variantes a través de los decenios y los diversos efectos distributivos. Hay fuertes cambios a través del tiempo. Tal como en Chile, la distribución ha experimentado grandes cambios. Sorpresa para muchos: Suecia entre 1900 y 1910 era tan desigual como Francia y Alemania; luego se adelanta en la construcción de sociedades más integradas e igualitarias.

Piketty nos insiste en que “no hay un determinismo económico respecto a las desigualdades de riqueza e ingresos”.

Piketty nos insiste en que “no hay un determinismo económico respecto a las desigualdades de riqueza e ingresos” (p. 20); es muy reiterativo en esto, qué incoherente es acusarlo de determinista: no hay nada qué hacer, cuando usa cientos de páginas sobre por qué y qué hacer para cambiar las tendencias. Sostiene: el grado de desigualdad es una consecuencia de instituciones, políticas, costumbres, accidentes históricos, fenómenos sociales, y estilos de hacer economía y participación democrática y equilibrio entre “voces” entre diversos sectores ciudadanos. Efectúa un análisis muy sustantivo de fuerzas convergentes y divergentes de la distribución del capital y el ingreso.

El libro está escrito de manera muy didáctica, explicando repetidamente algunos conceptos. Me parece muy apropiado. Pero, es un libro de 700 páginas y temas profundos y complejos. Paciencia y consulta permanente. Reiterando, él, Piketty, que sus grandes avances en cifras aún son “imperfectas e incompletas”, pero indudablemente constituyen un notable avance para progresar en la comprensión del por qué estamos donde estamos, cómo evitar repetir errores y cómo corregir estructuralmente la desigualdad. Advierte, en la frase final del libro, cuidado con “negarse a usar las cifras porque ello rara vez favorece a los más pobres”. Negarse beneficia el “statu quo” regresivo. Los números que nos ofrece están objetivamente a favor de los que queremos combatir la desigualdad (en mi visión, apostando a crecer con equidad creciente).

Comparto plenamente sus comentarios sobre el intento neoliberal de presentar a la economía como una ciencia precisa y unívoca; la verdad única que se pretendió vender en la dictadura. Comparto su crítica a la excesiva matematización de la economía y su enseñanza matematizada con un “agente representativo homogéneo” en sociedades supuestamente parecidas y con similares oportunidades: desaparece el ser humano y lo reemplaza la L de labor en muchos modelos.

Comparto plenamente sus comentarios sobre el intento neoliberal de presentar a la economía como una ciencia precisa y unívoca.

Agrego por mi cuenta, que la economía neoliberal –a pesar de su responsabilidad central en la crisis global de 2008-2009 y sus secuelas hasta hoy-, está aún demasiado al mando de mucho en la academia, instituciones internacionales y gobiernos. Interesante contraste con los años 30s: en ese momento la economía financierista fue desplazada por el keynesianismo.

El enfoque neo-liberal, la deificación del mercado como mandante, la sociedad de mercado con autonomía de instituciones respecto del control democrático, el Estado pasivo, todo implica ignorar en las políticas microeconómicas y macroeconómicas la fuerte heterogeneidad estructural entre trabajadores de baja y alta capacitación, entre inversionistas financieros e inversionistas productivos, entre empresas grandes y pequeñas, entre compañías nacionales y corporaciones transnacionales. Esa heterogeneidad hace necesarias políticas selectivas que busquen activamente la reducción de la desigualdad.

ffrench davis piketty

El neoliberalismo repite, sin sustento numérico, que primero hay que crecer y luego distribuir y que es negativo para el desarrollo actuar sistemáticamente para mejorar la distribución. En verdad, se puede hacer mal, nivelando hacia abajo sin crecimiento como muchos populismos y revoluciones lo han hecho; o se puede hacer bien, nivelando hacia arriba, acelerando el crecimiento. Lo repito, durante la dictadura chilena, y su neoliberalismo desatado, el crecimiento promedio fue de 2,9% del PIB. En los primeros 9 años de democracia (1990-1998) el crecimiento fue de 7,1% (otra historia son los siguientes 15 años, con un promedio de 3,9%, en la trampa del ingreso medio). Por lo tanto, se puede hacer que la economía se sitúe al servicio de la gente con un claro sesgo incluyente, como expondremos algunos elementos respecto del Chile de hoy.

En el diseño de las políticas públicas siempre debiera tener presente esta H.E.; no hacerlo, suele ser regresivo pues deja terreno libre a la tendencia concentradora de un mercado desregulado y desaprovecha las potencialidades de trabajadores y PYMEs, consolidando la desigualdad. Y el mercado es esencial para el desarrollo, debidamente regulado, como Piketty lo expresa. Todas las economías desarrolladas son de mercado, pero todas tienen un Estado fuerte (Fukuyama II). En Chile tenemos un Estado muy débil y limitado para el nuevo ciclo, que de ser incluyente.

Las contribuciones notables de Piketty, como economista e historiador de la economía, como demócrata profundo, están ayudando a modificar los términos del debate sobre la desigualdad y a elevar la eficacia de las acciones. No es una biblia, sí un terreno ricamente abonado para cambiar las tendencias regresivas de los decenios recientes.

Piketty reitera que sus críticas a tendencias de la academia no intentan minimizar el rol de la economía, si no, por el contrario, contribuir a reformarlo y corregirlo. Vemos como muchos estudiantes progresistas (que quisieran que se redujese la desigualdad) se desilusionan del sesgo neoliberal de la enseñanza de la economía en gran parte del mundo. Jóvenes, no se vayan, necesitamos más economistas con sólida formación, comprensión de las fuentes del desarrollo incluyente, sentido pragmático (en el significado de realistas, con los pies en la tierra y convicciones reformadoras, conscientes del daño ético y del daño para el desarrollo que implica la desigualdad). Les pedimos que, desde una economía heterodoxa, sólida, trabajen creativamente con otras disciplinas para hacer economía con desarrollo integral.

Las contribuciones notables de Piketty, como economista e historiador de la economía, como demócrata profundo, están ayudando a modificar los términos del debate sobre la desigualdad y a elevar la eficacia de las acciones. No es una biblia, sí un terreno ricamente abonado para cambiar las tendencias regresivas de los decenios recientes. Para pasar de buenas intenciones a eficacia en el logro de los objetivos de desarrollo incluyente y para dejar al descubierto errores dogmáticos basados en desconocimiento de la historia.

Ahora, para cerrar, algunas reflexiones complementarias con la obra de Thomas Piketty, sobre la economía y situación social de Chile y algunos de los muchos desafíos que enfrenta.

¿Dónde estamos? Chile tiene un PIB per capita en ppp (Paridad de poder adquisitivo) de 37% del de los EE.UU., muy lejos del desarrollo, y somos más desiguales. Esto es PIB por habitante con su correlato de producto por miembro de la fuerza de trabajo (trabajadores y emprendedores). Desigualdad en ingresos laborales y mucho más en ingresos del capital. Con una carga tributaria que es cerca de la mitad de los países desarrollados (20% vs 40% del PIB).

[/pullquote] Chile tiene un PIB per capita en ppp (Paridad de poder adquisitivo) de 37% del de los EE.UU., muy lejos del desarrollo, y somos más desiguales. [/pullquote]

Nuestra brecha con el desarrollo económico no se ubica en nuestras grandes empresas y exportadores (muchos son campeones en el mundo). La brecha está en la PYMEs, en los trabajadores de menor calificación y en los informales. Allí están las brechas de productividad entre el 37% promedio de Chile y el 100% de EE.UU. En Chile contamos con mucho menos capital (K) por persona que en EE.UU. y Europa, entre 1/3 a 1/4.

Tal como lo hace Piketty, debemos usar números para sustentar sus ideas fuerzas. 1) La carga tributaria tan baja es una traba. 2) El stock de capital hay que elevarlo mucho más aceleradamente (como lo hicimos entre 1990-1998). 3) La PTF de las PYMEs hay que incrementarla. 4) Debemos elevar la calidad de los trabajadores de menor calificación. La reforma educacional, bien hecha, surtirá efectos en décadas. Ahora hay que elevar la productividad de la actual fuerza de trabajo. 5) Hay que mejorar el manejo macroeconómico (no basta una inflación baja, además el empleo debe ser alto y evitar continuas aceleradas y frenadas). 6) MK para el desarrollo de PYMEs y nuevos emprendedores sin herencia; apoyar los novedosos esfuerzos del Banco Estado al respecto. Desde 1999 hemos estado cerca del empleo pleno sólo en un par de años. En 1990-98 estuvimos en 7 ú 8 años seguidos.

el capital en el siglo xxi_ok

Hemos avanzado en 2014 en lo tributario. A pesar de varios traspiés, gracias a la Reforma Tributaria pasamos a recaudar un respetable 3% del PIB en régimen; similar a la reforma que se realizó al inicio del retorno a la democracia en 1990. En definitiva debo enfatizar que la RT es un avance respetable, con el desafío de combatir severamente la evasión y la elusión.

Hemos avanzado en 2014 en lo tributario. A pesar de varios traspiés, gracias a la Reforma Tributaria pasamos a recaudar un respetable 3% del PIB en régimen.

Capital y PYMEs. Cómo salir de la trampa de s>g, elevando g, que incluye mayor inversión, democratizando la propiedad del capital (las sumas de s). Allí entran las PYMEs en pleno: un millón de emprendedores (1/8 de la FT) cuya participación tendría que elevarse, no solo por justicia o equidad, sino porque allí están las grandes brechas entre Chile y los PD; es la apuesta para acelerar el crecimiento y la equidad. Ineludible una reforma del mercado de capitales, canalización de fondos de las AFP (US$60MM invertidos en el exterior, dando trabajo allá en vez de en Chile); corregir la tasa de interés, que es abrumadora. Ha habido muy positivos avances del gobierno con el aumento de capital del Banco Estado y prioridad para las PYMEs; es un primer paso. Debemos tomar como tarea urgente un gran programa de capacitación laboral. Piketty lo destaca dentro del tema de productividad laboral o KH en lenguaje profesional. También tenemos que impulsar las políticas de desarrollo productivo, comenzando por algunos clusters definidos en el anterior gobierno de la Presidenta Bachelet; y debemos darle una promoción permanente, que la coyuntura no se trague a la construcción de una estructura productiva incluyente.

Indiscutible Piketty hace una contribución a la profesión de economistas, a las ciencias sociales y a la opinión pública. Una gran mente enfocada a los grandes desafíos de la sociedad mundial, de la democracia y el humanismo.

En todos estos temas, la academia está en gran deuda. Necesitamos un remezón constructivo en las fuentes de financiamiento, en la aplicabilidad de la investigación, en la conexión con el mundo productivo y en la estrecha coordinación de las universidades, por lo menos de las públicas, con las políticas públicas.

Para cerrar. Indiscutible Thomas Piketty hace una contribución a la profesión de economistas, a las ciencias sociales y a la opinión pública (como escribe Dani Rodrik). Una gran mente enfocada a los grandes desafíos de la sociedad mundial, de la democracia y el humanismo.

Thomas Piketty, Felicitaciones sinceras y entusiastas!

Ver Video:

Artículo relacionado: Piketty en nuestro país: La desigualdad probablemente esté subestimada en Chile

Fotografías: Universidad de Chile

Recomienda este artículo
  • gplus
  • pinterest

Sobre el Autor

Ricardo Ffrench-Davis

Ricardo Ffrench-Davis

Doctor en Economía. Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2005. Docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile. Autor de una nueva edición de "Chile entre el Neoliberalismo y en Crecimiento con Equidad", libro que cubre la economía chilena desde 1973 al 2012.