Estado Subsidiario, el Mito Neoliberal

La economista e investigadora Graciela Moguillansky, realiza una profunda revisión del libro de la británica Mariana Mazzucato, The Entrepreneurial State, donde se da cuenta de la tarea fundamental del Estado en la generación de crecimiento a largo plazo y en el desarrollo de procesos de innovación. El texto fue elegido entre los mejores de 2013 por The New York Times, The Huffington Post y Financial Times, entre otros.

Graciela Moguillansky

La economista británica y profesora en la University of Sussex, Mariana Mazzucato, en su libro “El Estado Empresarial” (The Entrepreneurial State), publicado por Anthem Press el 2013, explora el papel protagónico que juega el Estado en la generación de crecimiento a largo plazo en el capitalismo, desarrollando una crítica al enfoque neoliberal y a una de sus creencias principales, el rol subsidiario del Estado en la economía.

Escrito en forma amena y con múltiples ejemplos de lo que hay detrás de las importantes innovaciones del siglo XX e inicios del XXI, el texto que fue elegido entre los mejores de 2013 por The New York Times, The Huffington Post y Financial Times, entre otros, está altamente indicado para economistas y empresarios chilenos que han hecho de la subsidiariedad del Estado, mayoritariamente en el ámbito productivo, una ley inamovible. Es posible que la lectura de este texto también contribuya a fortalecer el viraje positivo que está intentando dar el Gobierno en esta materia.

la académica confronta la imagen del Estado como una máquina burocrática con otra bastante diferente, la de “tomador de riesgos”

Lo interesante del libro de Mariana Mazzucato es la investigación que lo respalda, inspirada por historiadores económicos de nuestro tiempo; por información proveniente directamente de agencias, universidades y laboratorios estatales; por informes de las compañías multinacionales ligadas a la tecnología de la información, a la farmacéutica, a la energía y a las tecnologías limpias; e inspirada por las discusiones del equipo de investigadores del Science and Technology Policy Research Centre (SPRU) de la Universidad de Sussex, donde la autora es Profesora en Economía de la Innovación.

Durante todo el documento, la académica confronta la imagen del Estado como una máquina burocrática con otra bastante diferente, la de “tomador de riesgos” (risk taking). Bajo este enfoque, se puede reconocer la virtud del Estado en transformarse en el modelador y creador de nuevos mercados, gracias a los riesgos que asume, sobre todo en el ámbito de la innovación, aspecto en el cual, el sector privado es reacio a intervenir.

Mariana Mazzucato

Mariana Mazzucato

La autora indaga además sobre varias experiencias iniciadas en el siglo XX y que marcan el desarrollo tecnológico del siglo XXI, siendo una de ellas la de Silicon Valley, el centro de alta tecnología de los EE.UU, supuestamente el ejemplo por excelencia de cómo las ideas empresariales lograron éxito sin la supervisión del Gobierno. Mazzucato desmiente esta creencia, mostrando que fueron algunos contratos militares para la investigación los que dieron el impulso inicial a las empresas de Silicon Valley, mientras que las instituciones de la Defensa norteamericana, también tuvieron gran influencia en este desarrollo.

Es así como a la luz del desarrollo tecnológico y la innovación en Estados Unidos y Europa, la autora descubre un Estado actuando como inversionista líder y catalizador, impulsando a la red de investigadores, firmas, instituciones financieras, instituciones intermedias a actuar y difundir el conocimiento. Pero incluso más que eso, ya que la indagación muestra como el Estado financió las etapas más riesgosas de la investigación, como ocurrió en el caso agrícola en el siglo XIX, en el desarrollo de la aeronáutica y de la industria espacial en el siglo XX, en la investigación sobre tecnologías computacionales avanzadas entre 1983 y 1993, y en la ciencias de la salud, la nanotecnología y la energía limpia en la actualidad.

no se trata solo que el Estado financie investigación que el sector privado no está dispuesto a emprender, sino que además fue éste quien enfrentó la tarea de crear una visión de futuro sobre las nuevas tecnologías

Tan importante fue el financiamiento estatal para la innovación, que un informe del MIT (2013) expuesto en el texto, exhibe el peligro al que está expuesta la maquinaria innovativa de los Estados Unidos, debido a la crisis financiera internacional.

Por otra parte, no se trata solo que el Estado financie investigación que el sector privado no está dispuesto a emprender, sino que además fue éste quien enfrentó la tarea de crear una visión de futuro sobre las nuevas tecnologías, lo que se ilustra con claros ejemplos relacionados al sector farmacéutico.

En Estados Unidos este sector está compuesto por grandes laboratorios, pequeñas empresas biotecnológicas, universidades y laboratorios gubernamentales, pero son especialmente estos últimos y las universidades públicas las que realizan la investigación más radical en nuevas drogas, registrándose entre los años 1993 y el 2004, el 81% de los desarrollos de alta prioridad por las instituciones ligadas al Estado. Los laboratorios privados en cambio solo hicieron variaciones de drogas ya existentes, cobrando precios exorbitantes por éstos aludiendo a la necesidad de cubrir los costos de investigación y desarrollo.

Al respecto, Mazzucato insiste en que el mejor camino consiste en fortalecer las alianzas público-privadas, convirtiendo el soporte estatal en un esfuerzo más colaborativo, donde los empresarios formen parte de este desafío y el Estado reciba en royalties parte de la contribución al éxito de la innovación. Sobre esto, cita al Premio Nobel de Química de 1980, Paul Berg, quien señaló que el Estado activamente pavimentó el camino para el desarrollo de la industria farmacéutica, incorporando el coraje, la visión y los fondos, que el sector privado no estaba dispuesto a entregar.

Mazzucato insiste en que el mejor camino consiste en fortalecer las alianzas público-privadas, convirtiendo el soporte estatal en un esfuerzo más colaborativo, donde los empresarios formen parte de este desafío y el Estado reciba en royalties parte de la contribución al éxito de la innovación

La investigadora describe detalladamente las características de las agencias a cargo de impulsar proactivamente la innovación y los nuevos sectores industriales: DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), SBIR, la agencia de investigación para la innovación asignada a PYMES; el Orphan Drug Act, y el National Nanotechnology Initiative, instituciones que establecieron instrumentos como el crédito tributario, los subsidios y los “grants” para el financiamiento de la investigación básica y aplicada en áreas específicas. Agrega que esta institucionalidad es proactiva al desarrollo de nuevos mercados, poniendo en marcha la actividad del sector privado innovador de alto nivel, escenario impensado sin la existencia de políticas públicas que respalden esta estrategia y visión.

Alcanzar la madurez tecnológica requiere apoyo directo para preparar, organizar y estabilizar un mercado “saludable”, donde la inversión es de bajo riesgo y se pueden lograr ganancias. Mazzucato ilustra esta tarea por parte de los Estados Unidos, desde la década de 1980, cuando el Gobierno Federal constituyó el consorcio Sematech (Semiconductor Manufacturing Technology), asociación de investigación de las empresas de semiconductores estadounidenses, destinadas a combatir el creciente liderazgo de Japón en tecnologías de chips. El gobierno proporcionó US$ 100 millones al año para facilitar que las empresas privadas se unieran al esfuerzo, incluyendo el gigante Intel, cuyo trabajo pionero en los microprocesadores en la década de 1970 fue el centro de la explosión de la electrónica. Décadas después, esta misma política logró que surgieran los productos que Steve Jobs brillantemente imaginó y diseñó, permitiéndole generar la revolución del “smartphone”, integrando exitosamente la comunicación celular, la computación móvil y las tecnologías de entretenimiento digital en un solo producto. Para cada uno de sus componentes, Mazzucato describe la investigación realizada en universidades y laboratorios financiados por agencias del gobierno de los Estados Unidos.

De igual forma, la académica sostiene con respecto a la consolidación de las tecnologías verde, como paneles solares, energía eólica, geotérmica, entre otras, que si éstas quieren tener éxito, se requiere el compromiso e inversión a largo plazo por parte del Gobierno o de las extensiones de la inversión dirigida por el éste. Estas son las políticas que ejecutan países como Alemania y China, naciones que están dando un gran salto en tecnologías limpias que incluyen medidas coordinadas de estímulo a la oferta y demanda.

The Entrepreneurial State

The Entrepreneurial State

El libro está lleno de ejemplos, con una minuciosa investigación que fundamenta cada uno de sus argumentos. Pero no se puede dejar de mencionar la hipótesis de Mazzucato sobre el traspaso de recursos escasos hacia proyectos productivos, indicando que el gasto social y las instituciones del Estado de bienestar no pueden sobrevivir sin una economía productiva sobre la que se generan los excedentes y los ingresos tributarios que financian esas obligaciones. Si bien la política redistributiva es importante para asegurar que los resultados del crecimiento lleguen a todos, ellos en sí mismo no son suficientes para generar crecimiento.

Más información:

http://marianamazzucato.com/

Fotografía e imágenes: Mazzucato’s portfolio pictures

 

Recomienda este artículo
  • gplus
  • pinterest

Sobre el Autor

Graciela Moguillansky

Graciela Moguillansky

Economista de la Universidad de Chile. Consultora internacional en desarrollo, comercio internacional y política industrial, con larga trayectoria en CEPAL (Comisión Económica para América Latina)