“Es la política la que ordena el tipo de sociedad donde queremos vivir”

El ex Presidente Ricardo Lagos inauguró el Seminario “Next Left: Una Respuesta Progresista a la Cuestión Social”, destacando que “es la política la que hace que el mercado funcione y funcione bien”. Añadió que “la incapacidad que hemos tenido para presentar respuestas consensuadas respecto a lo acontecido en los últimos años hace que la ciudadanía no tenga dónde mirar”, provocando la ilegitimidad de la actividad política.


Ricardo Lagos Escobar

A continuación reproducimos gran parte del discurso inaugural que realizó el ex Presidente Ricardo Lagos en el Seminario “Next Left: Una Respuesta Progresista a la Cuestión Social”, evento que se llevó a cabo en el Salón de Sesiones del ex Congreso de Santiago, en el que participaron un gran número de académicos y políticos de diversos países.

Next Left contó con diferentes paneles en los cuales los invitados discutieron en torno a diferentes temas de la agenda pública nacional e internacional, como la necesidad de construir una agenda progresista para la lucha contra las desigualdades, el desafío de fortalecer los gobiernos y cómo reconectar a la sociedad a través de una interpretación moderna de la lucha de clases.

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La Importancia de la Política:

“Es en esta sala donde salió Salvador Allende como senador para asumir la Presidencia de Chile, es esta sala donde el Senado sesionó hasta el 11 de septiembre de 1973 y  es en esta sala donde se vio la muerte de la democracia en nuestro país. Es aquí, donde tanto se debatió durante muchos años y donde Salvador Allende presidió el Senado como ahora lo hace su hija, Isabel.

Es en esta sala, donde muchos de los temas que hoy nos convocan ya fueron debatidos antes.

La línea larga de los valores permanece. La forma de hacer realidad esos valores cambia. Por lo tanto, ahora intentaremos traer nuestras experiencias y dudas, y por qué no decirlo, el sentido de insatisfacción que recorre a todos nosotros. Una sensación de que no hemos estado a la altura de lo que demandan nuestros conciudadanos. Particularmente ahora a seis años de la crisis de 2008.

Los de este lado del mundo (América Latina), durante mucho tiempo observábamos como (en Europa) habían sido capaces de ir construyendo una sociedad que, manteniendo la democracia, era capaz de avanzar en justicia social.

Y luego, los países europeos, en un proceso de integración que no tiene parangón en la historia de la humanidad, también fueron capaces de ir convirtiendo esa estructura que tenían al interior de las sociedades, en lo que era el sello social y no sólo el manejo económico de la integración. Ese sentido de la integración, es lo que hoy desapareció.

Y desapareció porque eso que se construyó se hizo a partir de la política. Se construyó a partir de las demandas de los ciudadanos a través de los representantes que elige, y que estos son capaces de llevar adelante. Hay un espacio para el mercado, pero al contrario, ese mercado no manda la política. Es la política la que hace que el mercado funcione y funcione bien. Y cuando no lo hace, entonces el mercado tampoco lo funciona.

 Hay un espacio para el mercado, pero al contrario, ese mercado no manda la política. Es la política la que hace que el mercado funcione y funcione bien. Y cuando no lo hace, entonces el mercado tampoco lo funciona.

La política entonces es establecer el punto donde el ámbito del ciudadano se expresa. Las instituciones políticas tienen por objeto capturar las exigencias del ciudadano para que éstas puedan llevarse a cabo. Y al mismo tiempo, para que esas instituciones políticas ordenen al mercado.

E igualmente, dado que el intercambio de bienes y servicios se da en el mercado, la búsqueda de una mayor justicia social tiene que ver cómo el servicio del trabajo, entre otros, tiene una remuneración. Y cuando esos temas son demasiado trascendentes se busca una actuación adecuada de la política.

En definitiva, es la política la que ordena el tipo de sociedad donde queremos vivir.

La Crisis de 2008

La nueva izquierda tiene que hacerse cargo de buscar respuestas a lo que nos ha ocurrido en el último tiempo. Y esta respuesta tiene que dar cuenta de dos temas que me parecen fundamentales.

¿Por qué este pensamiento fue incapaz de enhebrar un hilo conductor para hacer frente a la crisis de 2008?

Y lo que es más grave, ¿por qué aceptamos masivamente como se han erosionado las reglas del mercado a través de un conjunto de irregularidades cometidas que no se condicen con los principios fundamentales de un orden justo?

Respecto a la crisis, la ironía es que la política la introdujo primero el Presidente George W. Bush cuando citó al Grupo de los 20, porque se dio cuenta que para enfrentar la crisis económica no bastaba el Grupo de los 7. Esa es una respuesta política.

Y qué decir cuando el Presidente Bush, a través del Secretario del Tesoro, decidió intervenir los principales bancos de Estados Unidos, prácticamente nacionalizándolos, y ordenar que desde ese momento en adelante, para salvarlos, era indispensable tener la propiedad. Luego el Secretario del Tesoro envió una carta señalando que esos bancos eran solventes por que estaban respaldados por el Gobierno norteamericano. Eso no estaba en ninguna norma. Y el salvataje de la industria financiera no estaba en ninguna norma respecto a los Bancos de Inversión. Nuevamente esa fue una respuesta política.

La nueva izquierda tiene que hacerse cargo de buscar respuestas a lo que nos ha ocurrido en el último tiempo. Y esta respuesta tiene que dar cuenta de dos temas que me parecen fundamentales. ¿Por qué este pensamiento fue incapaz de enhebrar un hilo conductor para hacer frente a la crisis de 2008? Y lo que es más grave, ¿por qué aceptamos masivamente como se han erosionado las reglas del mercado a través de un conjunto de irregularidades cometidas que no se condicen con los principios fundamentales de un orden justo? 

Lo que ha venido después para salir de la crisis, que no ha sido otra cosa que la impresión de billetes, emisión de billetes equivalentes al 25% del producto bruto de los Estadios Unidos.

Hoy, el Presidente Obama puede mostrar signos de una economía recuperada, creciendo entre un 3% y 4%, y una tasa de desempleo inferior a la que había el 2008.

Y frente a eso, la respuesta política de Europa, ha sido tener austeridad en las cuentas fiscales para que los superávits permitan pagar las deudas de los bancos privados europeos, porque su quiebra hubiera podido arrastrar a otros bancos.

La quiebra de muchos países europeos no fue producto de los beneficios del Estado de Bienestar, sino del salvataje de la industria financiera (…).

¿Cómo es posible que nuestro mundo no haya sido incapaz de denunciar lo que estaba ocurriendo? Es aquí donde una dice: cómo ordenamos el pensamiento hacia adelante. El Grupo de los 20 (se reunió reunión por primera después de la crisis en octubre de 2008), convocada por Bush, pero recién en marzo del 2009 decidió aumentar el capital del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 250 mil millones a 750 mil millones.

Durante más de 20 años exigimos el aumento del capital del FMI, porque lo necesitábamos para financiar el desarrollo. Siempre la respuesta fue negativa, pero esta vez, en 30 minutos tuvieron ese aumento (…).

Pero lo importante es que en marzo de 2009 hubo unanimidad que ese era el mecanismo para enfrentar la crisis. Es en 2010 que se producen las divergencias entre EE.UU. y Europa. El Presidente Obama señala que se debe reactivar, incluso con déficit fiscal, y la sra Merkel (Alemania) que se debe ahorrar (…).

Cuando alguien planteó un camino distinto, como el Presidente Hollande en Francia, hubo respuesta brutal: Usted no puede hacer eso, los mercados no lo van a comprender. No sabía que los mercados hablaban. Lo que sí sé, es que cuando los mercados hablan es por el riesgo país. ¿Y quién define el riesgo país? Las Agencias Calificadoras de Riesgo. ¿Y quién les dio derecho a las Calificadoras de Riesgo para calificar? Los Estados. Estamos en el mundo al revés.

Esto es algo que sorprende porque tiene que ver con el meollo del problema. Aquí cuando se dice el mercado, lo único que no se ha tocado en la crisis es a las Calificadoras de Riesgo, que hasta septiembre de 2008 calificaban que el Banco Lehman Brothers era triple A (…).

Acá hay un conjunto de fenómenos respecto de los cuales quisiera agregar una tesis central. La incapacidad que hemos tenido de presentar respuestas consensuadas respecto a lo acontecido en los últimos años hace que la ciudadanía no tenga dónde mirar.

En consecuencia se comienza a producir una situación muy compleja de ilegitimidad de la actividad política. `Son todos iguales. No importan a quién elijamos. Están todos coludidos´. Este es el punto más grave. Entonces surgen los nacionalismos radicales.

Acá hay un conjunto de fenómenos respecto de los cuales quisiera agregar una tesis central. La incapacidad que hemos tenido de presentar respuestas consensuadas respecto a lo acontecido en los últimos años hace que la ciudadanía no tenga dónde mirar. En consecuencia se comienza a producir una situación muy compleja de ilegitimidad de la actividad política. `Son todos iguales. No importan a quién elijamos. Están todos coludidos´. Este es el punto más grave. Entonces surgen los nacionalismos radicales.

Nacionalismos rampantes, por no darle otros nombres ¿verdad? (…). O estos populismos propios de la demagogia más abyecta o el esgrimir el tema de la migración, como hacen los europeos. Creo que nos coloca frente a una disyuntiva muy grave, esto también ocurre en Chile, seamos claros.

Ahora, la pregunta clave es cómo somos capaces de recuperar la legitimidad de la política. Como a través de nuestras formas de pensar damos a entender que es distinta una u otra política. No da lo mismo quien gobierne (…).

Para la crisis de 1930 hubo una respuesta en Francia, en Estados Unidos, incluso en Chile, pero donde no hubo una respuesta a la crisis en Italia, y nació Mussollini, o en Alemania donde germinó Hitler.

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Legitimidad de la política

Esto tiene que ver con algo mucho más de fondo (…). Tiene que ver con una ciudadanía mucho más educada y mucho más empoderada. Y ahí están las tecnologías de la información. Ha cambiado la forma de hacer política. Ahora el líder da sus opiniones y no alcanza a terminar, y le están dando las respuestas por Facebook Twitter: ‘usted señor Lagos qué viene a pontificar ahora y no lo hizo cuando fue Presidente de Chile (…).

La pregunta es cuáles van a hacer las instituciones políticas que van a dar cuenta de esta nueva realidad. Y ahí estamos en un tema complejo. En América del Sur resistimos mucho mejor la crisis porque nosotros éramos los campeones de las crisis, siempre éramos responsables de todas las crisis (…).

Y aprendimos de las crisis y de esta última, la más grande, nos declaramos inocentes. Salimos más rápido de ésta. Junto con lo anterior agregaría que ahora estamos entrando a un nuevo `desorden mundial´, porque la Guerra Fría era un mundo ordenado, pero ahora lo que vemos son dos potencias (…), dos países continentes como EE.UU. y China. Lo que viene más que un mundo multilateral es un mundo multiregional. El entendimiento es Estados Unidos – China, y China – Unión Europea, ordenando el sistema monetario y la política fiscal. A eso agregaría a India (…).

El desafío para América Latina, si el centro del mundo se está trasladando desde el Atlántico al Pacifico, y América Latina mira a ambos océanos, lo que no podemos aceptar es que nos dividan entre los países que miran a la Pacífico o al Atlántico si tenemos algo que decir en el nuevo orden mundial.

La Guerra de la ideas

Tan importante como introducir los valores de la social democracia y la nueva izquierda en nuestros países, algo que estamos haciendo en Chile con las Reformas que se están introduciendo, es cómo somos capaces de trasladar esas políticas desde la realidad local a políticas globales por lo menos a escala regional (…).

Cómo somos capaces de tener un conjunto de ideas nítidas, claras a escala nacional y regional, y cómo contribuimos a partir de esas ideas para ganar la legitimidad para las instituciones y los partidos políticos. Aquí está la clave de cómo somos capaces de poder proyectar una futura izquierda creíble, sensible.

De lo que se trata es de iniciar una batalla de ideas, porque siempre, en último término, es la idea lo que justifica el actuar en política. Cómo somos capaces de tener un conjunto de ideas nítidas, claras a escala nacional y regional, y cómo contribuimos a partir de esas ideas para ganar la legitimidad para las instituciones y los partidos políticos. Aquí está la clave de cómo somos capaces de poder proyectar una futura izquierda creíble, sensible.

El mundo será distinto después de esta crisis. Nadie podrá decir no a la política después de esta crisis (…). Porque cuando hablamos de crisis preguntamos ¿qué hace la señora Merkel, Obama, Sarkozy o Hollande? Si estamos demandando de ellos, estamos demandando una solución política.

Por último, ¿alguien puede negar que los Estados deben ser subsidiarios después de esta crisis? Me parece difícil”.

Fotografía: P&E

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Sobre el Autor

Ricardo Lagos Escobar

Ricardo Lagos Escobar

Ex Presidente de la República. Abogado de la Universidad de Chile Doctorado en Economía de la Universidad de Duke. Ex Ministro de Educación y de Obras Públicas.