El Tiempo se Agota para la Eurozona

Es necesario tomar medidas en varios frentes para evitar una recesión, tranquilizar a los mercados financieros y entregar esperanza a los ciudadanos europeos, y de esa forma, contrarrestar el aumento de los extremismos y nacionalismos de acuerdo a la economista Stephany Griffith-Jones en The Guardian.


Stephany Griffith-Jones

La economía de la eurozona está en problemas. El desempleo en las principales economías como Francia e Italia sigue aumentando, e incluso la poderosa economía alemana retrocedió en el segundo trimestre de este año. El FMI ha revisado su pronóstico de referencia para 2014 a un magro crecimiento del 0,8%, poniendo el riesgo de una recesión de la zona euro en un 40% y la posibilidad de una deflación en casi un 30%.

En ese sentido, existe un creciente consenso que es necesario un cambio en el enfoque político para restaurar la inversión, el empleo y el crecimiento en la región. En una reunión celebrada recientemente en Washington, hubo un acuerdo notable entre un grupo de diversos economistas y políticos con respecto a lo que se necesita, y en que la escala y velocidad de respuesta son cruciales: el tiempo es esencial para evitar una recesión, tranquilizar a los mercados financieros y dar esperanza a los ciudadanos europeos para contrarrestar el continuo aumento del extremismo y el nacionalismo.

Hubo un acuerdo notable entre un grupo de diversos economistas y políticos con respecto a lo que se necesita, y en que la escala y velocidad de respuesta son cruciales: el tiempo es esencial para evitar una recesión, tranquilizar a los mercados financieros y dar esperanza a los ciudadanos europeos para contrarrestar el continuo aumento del extremismo y el nacionalismo. 

Se necesita tomar medidas en varios frentes: en política monetaria, fiscal y de ingresos, junto con reformas estructurales para impulsar la inversión.

Es evidente que la eficacia de la política monetaria tiene sus límites, pero como ha demostrado Japón, estos límites no se han alcanzado aún en la Zona Euro, donde existe espacio para un aumento en el balance del Banco Central Europeo con el fin de evitar el riesgo de la deflación. Igualmente importante, es aumentar los préstamos a empresas solventes, pero con restricciones de crédito, especialmente en los Estados miembros de la periferia.

La política fiscal en los países de la eurozona debería desempeñar un papel más importante en el fomento de la recuperación, permitiendo una mayor flexibilidad en el ritmo de la consolidación, que como demostró la experiencia de Estados Unidos después de las crisis, puede beneficiar el crecimiento -al igual que las pruebas aportadas por el FMI que muestran que los multiplicadores fiscales son mayores cuando las economías son más débil. Como argumentó el FMI en las reuniones de Washington, si un mayor gasto fiscal es asignado a inversión, especialmente en infraestructura e innovación, esto aumentará la oferta agregada y la competitividad en el futuro, así como la demanda actual.

De hecho, para países como Alemania, que pueden solicitar préstamos a tasas reales extremadamente bajas para aumentar su inversión en buenos proyectos, esto conducirá a una menor deuda neta (e incluso bruta) del PIB, ya que aumentará los activos de propiedad del gobierno más que la extensión de la deuda pública, así como impulsará el crecimiento de su economía, y también la de los países que le exportan. Este crecimiento aumentaría los ingresos fiscales. La inversión en educación podría igualar las competencias con las demandas de las empresas. Para minimizar el impacto a corto plazo sobre los déficits presupuestarios, impuestos más alto y progresivos puede ser la respuesta en los países de la zona euro, a través de un impuesto a la riqueza o a través de un mayor esfuerzo para reducir la evasión fiscal.

Salarios más altos servirían tanto impulsar la demanda agregada, ya que los trabajadores tendrían una alta propensión a consumir; y también mejoraría la distribución del ingreso, visto como un importante objetivo político. De hecho, salarios más altos en los países con superávit promoverán un ajuste más simétrico en la eurozona –dependiendo menos de la disminución de los salarios en los países de la periferia. El fin de la Expansión Cuantitativa (QE) en EE.UU., y el consiguiente fortalecimiento del dólar, debería aumentar la competitividad de la zona euro. De hecho, la debilidad del euro implica, en el corto plazo, que los incrementos en los salarios en los países con superávit no reduciría su competitividad.

Las reformas estructurales son importantes. Éstas deben ser definidas de manera amplia a fin de ayudar a aumentar, la muy necesaria, inversión privada -actualmente muy baja en la zona euro, incluso en economías fuertes como Alemania y especialmente en los países de la periferia. Las reformas también deben incluir una mejor regulación financiera que ayude a evitar la inestabilidad de los mercados.

Por último, las reformas estructurales son importantes. Éstas deben ser definidas de manera amplia a fin de ayudar a aumentar, la muy necesaria, inversión privada -actualmente muy baja en la zona euro, incluso en economías fuertes como Alemania y especialmente en los países de la periferia. Las reformas también deben incluir una mejor regulación financiera que ayude a evitar la inestabilidad de los mercados.

Ampliar aún más el papel del Banco Europeo de Inversiones (BEI) a prestar dinero para la inversión en buenos proyectos de infraestructura e innovación para crear economías más verdes, es también necesario. Esto podría hacerse, por ejemplo, aumentando en € 10 mil billones de Euros en el capital pagado del BEI, suscrita por 28 Estados miembros, que, gracias al BEI y al apalancamiento bancario privado, podría financiar un aumento de la inversión privada de hasta de € 160bn de euros. Esto podría combinarse con el uso creativo del presupuesto vigente de la U.E. para impulsar una mayor inversión. Parte de los recursos adicionales podrían ayudar a nuevas y pequeñas empresas solventes a obtener créditos para expandir la actividad económica, el empleo y la productividad. Estas medidas son compatibles con las propuestas desarrolladas por la Comisión Europea bajo el liderazgo del Presidente Juncker para impulsar la inversión de la UE por € 300 mil millones.

Creemos que un paquete de políticas podría aumentar significativamente la inversión de la zona euro, el crecimiento actual y futuro, y el empleo, al tiempo que ayuda menor deuda muy necesaria con respecto al PIB.

*Stephany Griffith-Jones ha sido apoyada por los siguientes economistas: Peter Bofinger, Paolo Gurrieri, João Ferraz, Alfred Gussenbauer, Homi Kharas, Mariana Mazzucato, Marcus Miller, Jose Antonio Ocampo, Ernst Stetter, Giovanni Cozzi  y John Williamson.

Fuente: The Guardian

Fotografía: Cryptome.org

Traducción: Felipe Veas

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Sobre el Autor

Stephany Griffith-Jones

Stephany Griffith-Jones

Directora de Mercados Financieros, Iniciativa para el Diálogo Político (IPD) Universidad de Columbia.