El pragmatismo económico chileno frente al sesgo ideológico de EE.UU.

La maratónica gira del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo por Sudamérica, estuvo revestida del estilo provocador que caracteriza al Presidente Donald Trump y que -en los hechos- traspasa los límites de la diplomacia convencional. En un lapso de 72 horas de recorrido por cuatro países, Pompeo dijo tanto o más que lo que acostumbra a decir en Norteamérica.


Por Niccolo Moro

Al margen de cualquier compostura diplomática, en la gira que realizó por Chile, Paraguay, Perú y Colombia, el fin de semana del 12 de abril pasado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aprovechó de descargar la artillería verbal contra sus rivales del momento: China y Venezuela. Al más puro estilo del Presidente Donald Trump, que se caracteriza por los golpes a mansalva para después rectificar o pedir disculpas, Mike Pompeo lanzó una sarta de ataques a sus rivales ideológicos.

En cada uno de estos países, Pompeo conversó en privado con los presidentes Sebastián Piñera, Mario Abdo, Martín Vizcarra e Iván Duque, de Chile, Paraguay, Perú y Colombia respectivamente. La situación regional -particularmente de Venezuela- copó la agenda de Pompeo, como también el apoyo al gobierno de Nicolás Maduro que están entregando China, Rusia, Irán y Turquía. En menor medida, Pompeo citó a Nicaragua y Cuba, como puntos adicionales de su esfuerzo por la neo-polarización ideológica contra China y sus aliados.

El paso de Mike Pompeo por Chile fue el más revelador del trasfondo que motivó su gira. Luego de su entrevista con el Presidente Piñera, dijo que “el problema” del país asiático es que “cuando hace negocios en lugares como América Latina, a menudo inyecta capital corrosivo en el torrente sanguíneo económico, dando vida a la corrupción y erosionando el buen gobierno” (1). Con esta frase quedó meridianamente claro a qué vino a Sudamérica: a denunciar lo que a su juicio es el riesgo que conllevaría la creciente presencia financiera, comercial y tecnológica del gigante asiático en esta parte del mundo, otrora considerada el “patio trasero” de Estado Unidos.

También quedó en evidencia que China ha enardecido al gobierno de Estados Unidos, por el apoyo económico que le ha prestado a Venezuela, desafiando el bloqueo ordenado por Trump contra el régimen de Nicolás Maduro. También quedó claro que el gobierno estadounidense está muy preocupado por el apoyo chino, como también de Cuba, Rusia, Turquía e Irán al régimen de Maduro, el cual estaría siendo refrendado con los “compromisos” económicos y comerciales que tienen los países de la región con China. A su vez, esto impediría que los gobiernos aliados de Estados Unidos en América Latina emprendieran acciones más categóricas contra Venezuela y con el rol subyacente que estaría jugando China para la continuidad de Maduro en el poder.

No fue casualidad que dos días después de que Pompeo concluyó su gira por Sudamérica, el Grupo de Lima (2) reunido en Santiago -quizás no por mera coincidencia- acusara a China, Rusia, Cuba y Turquía de estar contribuyendo, con su apoyo, “al régimen ilegítimo de Maduro”. No obstante, este grupo reiteró su rechazo a una eventual intervención militar en Venezuela.

A manera de jerarquización de prioridades, en su afán por no seguir perdiendo hegemonía internacional, la lista de rivales de Estados Unidos, en la era Trump, es encabezada por China. Más abajo están los otros países “díscolos” que apoyan a Venezuela, más India, que mantiene un activo comercio con el país caribeño y Corea del Norte, por su cercanía ideológica con China y su poderío militar.

Viaje de Piñera a China

Antes de su estada en Chile, Pompeo sabía que Piñera tenía planeado viajar a China y que contaba con una invitación de Huawei, la segunda mayor compañía de telefonía digital del mundo, a su centro de producción ubicado en Shenzen. Dos días después de la visita de Pompeo a Chile, el gobierno chileno aclaró que Piñera no iría a la planta de Huawei, aunque mantenía sin variaciones su visita de Estado al gigante asiático. A todo esto, Chile es uno de los países de América Latina más próximos a incorporar la tecnología digital 5G, que será ocupada en el desarrollo de la big data. A su vez, tiene previsto participar en un proyecto de nuevo cableado submarino desde Oriente hasta América, para reforzar la comunicación intercontinental. Esta iniciativa es complementaria del megaproyecto chino de la Nueva Ruta de la seda, que hoy preocupa sobremanera a Estados Unidos, por su potencial hegemonización en el campo comercial y tecnológico a nivel global.

China es hoy el primer socio comercial de Chile, país al que vende un tercio del total de sus exportaciones (33,5%), por un valor de US$ 25.287 millones, sobre un total de US$ 75.482 millones en 2018. En tanto, China es también el principal proveedor de sus importaciones, con el 23,8% del total, sumando US$ 17.668 millones, sobre US$ 74.190 millones, el año pasado.

El comercio exterior de Chile con China llegó US$ 42.955 millones en 2018, representando el 28,7% del total del intercambio comercial del país con el exterior.

Según cifras del Banco Central, el total del comercio exterior de Chile con China (exportaciones más importaciones) llegó US$ 42.955 millones en 2018, representando el 28,7% del total del intercambio comercial del país con el exterior, el año pasado. Por lo tanto, China ha desplazando a Estados Unidos, Europa y Japón como socios de primera importancia para Chile, tal como había sido hasta inicios del presente siglo.

La gira de Piñera a China estaba prevista para el 24 de abril y en el primer lugar de la agenda se encontraba una reunión con el Presidente Xi Jinping. Después con un grupo de empresarios del país asiático, en la cual estaba previsto que asistieran representantes de Huawei, compañía que enfrenta una fuerte disputa con el gobierno de Estados Unidos, debido al arresto de Meng Wanzhou, hija del fundador del gigante tecnológico chino. Esta orden de detención se concretó a fines del año pasado en Canadá, por efecto de una demanda que pesa en contra de Meng Wanzhou, en Estados Unidos, por supuesto espionaje tecnológico.

Tomando en cuenta la alta exposición de la economía chilena con China, en la cual se incluyen inversiones directas del país asiático en el país, por alrededor de US$ 10.000 millones en los últimos años (3), el gobierno de Piñera ha actuado con un calculado pragmatismo, para no dañar la sensibilidad de los chinos y no defraudar a Estados Unidos. En este contexto, las declaraciones del gobierno chileno tras las declaraciones de Pompeo fueron moderadamente ecuánimes.

En una entrevista con el programa “Mesa Central” de Canal 13, el ministro del Interior, Andrés Chadwick aclaró que el gobierno chileno “no toma” las sugerencias de la autoridad estadounidense y que “hay que mantenerse fiel a las políticas exteriores”. Añadió que “ese tipo de advertencias nosotros no las necesitamos; no necesitamos advertencias sobre lo que Chile acuerde con otros países”, sentenció Chadwick.

Respecto de la guerra comercial Estados Unidos-China, Andrés Chadwick dijo que Chile es a su vez parte de las iniciativas chinas y estadounidenses, ya que el gobierno está “buscando lo mejor para el país”. Añadió que la política comercial de Chile “está fundada en objetivos y principios fundamentales, por lo que, el Ejecutivo no se prestará (para) un conflicto en que no somos parte” (4).

A su vez, el ministro de Hacienda Felipe Larraín dijo que lo correcto, “es mantener relaciones adecuadas con ambos” países. En esa misma línea, el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (el mayor gremio patronal del país), Alfonso Swett, declaró que Chile debe mantenerse al margen de la disputa entre Estados Unidos y China y que lo que necesita Chile hoy día “es recuperar inversión y si es una buena inversión, de buena fuente, bienvenida. Si es China, si es de Nepal, de Zambia, de donde sea, es muy bienvenida”, subrayó Swett (5).

Aun en un país gobernado por la derecha, como es el caso de Chile, los asuntos políticos se mantienen en cuerdas separadas de los económicos, garantizando de esta manera que los lazos comerciales con China no se vean afectados por el sesgo ideológico, que a estas alturas prevalece en el gobierno de Estados Unidos.

Citas:
(1) Ver información completa en: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2019/04/12/944488/America-Latina-y-relacion-entre-EEUU-y-China-Los-temas-abordados-por-Pinera-y-Pompeo.html
(2) Integran el Grupo de Lima, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú.
(3) Sólo el año pasado la compañía china Tianqi, la segunda productora de litio a nivel mundial, pagó US$ 4.100 millones por el 24% de las acciones que la canadiense Nutrien tenía en SQM. De paso, Tianqi debió pagar un peaje de US$1.003 millones al Estado chileno por esta transacción.
(4) Citado por el diario La Tercera, en su edición del 15 de abril de 2019.
(5) Sitio www.emol.com, 15 de abril de 2019.
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Editor Política & Economía