El Nuevo Banco BRICS Marca Un Cambio Global

La entidad financiera jugará un papel significativo en la satisfacción de las necesidades adicionales de financiamiento de los países miembros (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), estimadas en más de un US$1 trillón en inversiones anuales en infraestructura y desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, es de esperar que esta iniciativa sea sólo el comienzo de reformas de mayor alcance a un sistema que es claramente inadecuado para enfrentar la financiación de un mundo interdependiente.

Stephany Griffith-Jones y Richard Kozul Wright

Las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han creado el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), para financiar infraestructura y desarrollo sostenible. En la Cumbre BRICS realizada en Fortaleza, Brasil, en julio del 2014 se dieron a conocer detalles de esta entidad financiera, iniciativa de gran importancia.

El banco, que tendrá su sede en Shanghai, jugará un papel significativo en la satisfacción de las necesidades adicionales de financiamiento, estimadas en más de un US$1 trillón en inversiones anuales en infraestructura y desarrollo sostenible. Las perspectivas de crecimiento futuro de los países BRICS dependerá en gran medida que estas inversiones se materialicen.

Las perspectivas de crecimiento futuro de los países BRICS dependerá en gran medida que las inversiones se materialicen, función en la que jugará un rol significativo el nuevo banco.

¿Cuáles son los probables desafíos que esta institución tendrá que enfrentar a medida que avance, desde el diseño a la fase operativa?

La primera consiste en la escala de préstamos. El banco BRICS tiene que ser lo suficientemente grande, desde el principio, para tener un impacto significativo. Se ha informado que los lideres de Brasil, de la Federación Rusa, India, China y Sudáfrica han acordado un capital base inicial de US$50 billones, de los cuales se desembolsaría el 20 por ciento o US$10 billones. Aunque este es un buen comienzo, se necesitará una mayor expansión.

Si bien es deseable que los BRICS hayan creado el banco por su cuenta, es positivo que exista una provisión para una futura ampliación del número de miembros establecidos, y de esa forma contar con una posibilidad de ampliar el capital hasta US$100 billones. Una  opción es que países que no forme parte del BRICS (emergentes y en desarrollo, así como desarrollados) también puedan aportar capital después de que el banco se haya establecido.

Suponiendo una dotación total de capital de US$100 billones, de los se habría pagado el 20 por ciento, el nivel de préstamos anuales podría alcanzar – según las estimaciones preliminares que hemos realizado -, después de 20 años, una provisión de préstamos, de hasta US$350 billones, lo que equivale a alrededor de US$34 billones anualmente.

Esta última cantidad se podría utilizar para proyectos de inversión en el orden de, por lo menos, US$68 billones anualmente, teniendo en cuenta que habría cofinanciación por parte de otros prestamistas e inversores privados y públicos.

Este nivel de préstamos sería mucho más grande que los préstamos del Banco Mundial.

Un segundo desafío concierne a la calidad de los préstamos otorgados. Hay un potencial “trade-off”  entre la velocidad de crecimiento de una cartera de préstamos y la calidad de los mismos. Aunque la escala de operaciones es claramente importante, una alta calidad de los préstamos es prioritaria, ya que maximiza el impacto en la probable evolución de los proyectos y reduce al mínimo el riesgo de impago. También es importante que el banco BRICS genere ganancias de sus préstamos, los que podrán ser reinvertidos, permitiendo una expansión del capital y facilitando el aumento de préstamos a futuro.

El Nuevo Banco de Desarrollo BRICS prestaría, tanto a países BRICS como a otros países en desarrollo.

Por otra parte, sería deseable, para que tenga una cartera equilibrada de préstamos, que incluya tanto a países de medianos y bajos ingresos, de diversas regiones, puesto que ello haría al banco más solvente, ya que la capacidad de los países de ingresos medios supera la de aquellos de bajas entradas, y porque ello, garantizaría los beneficios de la diversificación geográfica.

Sería deseable que esta entidad financiera incluya a países de medianos y bajos ingresos, de diversas regiones, puesto que esto haría al banco más solvente, ya que la capacidad de los países de ingresos medios supera la de aquellos de bajas entradas, y porque ello, garantizaría los beneficios de la diversificación geográfica.

Un tercer desafío, es el grado de “sofisticación” financiera de los instrumentos utilizados. En primer lugar, mientras más complejos son los productos, más tiempo tardan en ser diseñados e implementados. Los llamados préstamos “plain vanilla” se pueden hacer mucho más rápido que los préstamos con estructuras más complicadas. Las transacciones que involucran aportes de capital  tardan más tiempo (a pesar de que tienen características deseables, como capturar  parte del “beneficio” si los proyectos son muy rentables).

Además, la experiencia de la crisis financiera mundial indica que la complejidad a menudo engendra opacidad y conduce a un mayor riesgo y pérdidas futuras. De hecho, aunque un banco BRICS desee asumir mayores riesgos asociados a un proyecto (por ejemplo, invertir en países o regiones muy pobres), cuando estos proyectos tienen grandes potenciales para el desarrollo u otros beneficios, se debe evitar tomar riesgos puramente financieros que podrían llevar a pérdidas sustanciales.

En su búsqueda de vías para enfrentar estos desafíos, el Banco BRICS puede beneficiarse de la experiencia y los conocimientos de los bancos de desarrollo ya existentes, como el Banco de Desarrollo de América Latina (previamente llamado CAF) y el Banco Europeo de Inversiones, a nivel regional, y el BNDES de Brasil, el Banco Alemán de Desarrollo (KfW), la Corporación Sudafricana para el Desarrollo Industrial y el Banco de Desarrollo de China, a nivel nacional. Por otra parte, el Banco BRICS podría tener un departamento de investigación fuerte, que podría reunir experiencias y conocimientos de todo el Sur.

La llegada del banco BRICS marcará un cambio importante en el desarrollo de la arquitectura financiera internacional. Es de esperar que esto pueda ser sólo el comienzo de reformas de mayor alcance, a un sistema que es claramente inadecuado para enfrentar la financiación de un mundo interdependiente.

Este artículo fue escrito conjuntamente con Richard Kozul Wright, Director de la División de Globalización y Estrategias de Desarrollo, UNCTAD, Ginebra.

 

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Sobre el Autor

Stephany Griffith-Jones

Stephany Griffith-Jones

Directora de Mercados Financieros, Iniciativa para el Diálogo Político (IPD) Universidad de Columbia.