El Modelo de Desarrollo Propuesto por Lula y Dilma

Hay contundentes indicadores que no dejan margen de duda respecto al éxito alcanzado en el período 2003-2014. Hubo impresionantes logros sociales, tanto en materia de empleo e ingreso, en transferencias, en distribución del ingreso y en reducción de la pobreza. El autor propone para el segundo mandato de Rousseff “mantener la continuidad con cambios”, corrigiendo las imperfecciones y mejorando los mecanismos e instrumentos apropiados para el funcionamiento de largo plazo del modelo de crecimiento con redistribución del ingreso.


Ricardo Bielschowsky, miembro del Consejo Editorial Revista P&E

El objetivo principal de la estrategia de desarrollo de largo plazo de los gobiernos de Lula y Dilma, inédito en Brasil, ha sido la inclusión y la protección social, la igualdad de oportunidades y una radical reducción de la pobreza.

Ambos gobiernos implementaron una estrategia de desarrollo socio-económico de largo plazo (2003-2014), que tuvo importantes logros y que tiene claras perspectivas de éxito, que la oposición -momentáneamente favorecida por el bajo crecimiento económico de estos años- ha intentado minimizar.

La estrategia fue enunciada en la campaña electoral del 2002 y ha sido reiterada en una serie de documentos y pronunciamientos oficiales a lo largo de tres mandatos presidenciales: crecimiento con baja inflación y redistribución del ingreso, ambos asociados a un modelo de consumo de masas.

 Ambos gobiernos implementaron una estrategia de desarrollo socio-económico de largo plazo (2003-2014), que tuvo importantes logros y que tiene claras perspectivas de éxito, que la oposición -momentáneamente favorecida por el bajo crecimiento económico de estos años- ha intentado minimizar.

En el “Programa de Gobierno 2002” de la Coalición Lula Presidente, las líneas del nuevo modelo fueron enunciadas de la siguiente manera: “(…) El motor básico del sistema es la ampliación del empleo y de la renta per cápita y, consecuentemente, de la masa salarial que conformará así el mercado interno de masas. El crecimiento a medio y largo plazo resultará de la ampliación de las inversiones en la infraestructura económica-social y en los sectores capaces de reducir la vulnerabilidad externa, junto con las políticas de redistribución del ingreso”.

lula-dilma

La sostenibilidad económica de medio y largo plazo reside en la continuidad de la expansión de las inversiones en tres frentes: inversiones en la producción de consumo de masas, inversiones en infraestructura e inversiones en bienes y servicios intensivos en recursos naturales. La desaceleración reciente en estos frentes de expansión no justifica ignorar los enormes avances ya alcanzados ni tampoco el potencial de desarrollo futuro contenido en ellos.

Hay contundentes indicadores que no dejan margen de duda respecto al éxito alcanzado por las políticas de gobierno en los mandatos de Lula y Dilma. El Cuadro n° 1 muestra una impresionante lista de indicadores de éxito social, tanto en materia de empleo e ingreso, en transferencias sociales, en distribución del ingreso y en reducción de la pobreza. Hubo un salto histórico que se logró durante el período 2003-2014.

CUADRO N° 1 – INDICADORES DE BIENESTAR: Trabajo, Ingreso, Previsión y Asistencia Social (Años 2002, 2006, 2010 y 2013, a precios 2013)

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Fuentes: IBGE, IPEADATA , SPI/MPOG; a/ otros programas; b/media aritmética de 2009 e 2001; c/2012

 

El cuadro N° 2 complementa lo anterior con datos que muestran importantes avances en materia de educación, salud, desarrollo urbano y agrario.

Cuadro N° 2 – INDICADORES DE BIENESTAR: Salud, Educación, Desarrollo Urbano y Desarrollo Agrario (2002 y 2013)

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Fuente: MEC, MS, MDS, MCidades, MDA, TEM, IPEADATA ,SPI/MPOG; a/ 2004; b/2012; c/ 2011;d/Fuente: SPI/MPOG Informe Evaluación del PPA año base 2013

 

Entre los años 2003-2010, la tasa de inversiones se elevó en más de cinco puntos porcentuales del PIB. Saltó desde 14% hasta 19% (precios 2000), gracias al fuerte impacto del crecimiento económico y del Programa de Crecimiento Acelerado (PAC), permaneciendo en ese nivel durante los años 2011-2013.

El Cuadro n° 3 presenta indicadores de expansión de la demanda y oferta de la infraestructura de transportes, energía y comunicaciones, cuyos resultados expresan bien el desafío que ha sido enfrentado y los avances alcanzados por el país.

La mayor dificultad ha sido acelerar las inversiones en la industria de transformación. Estas inversiones son esenciales para el progreso tecnológico y para la balanza de pagos. Sin embargo, tal como ha ocurrido en los demás países industrializados de Occidente, la industria ha tendido a la cautela frente a la competitividad sino-asiática y el bajo crecimiento de la economía mundial.

Para enfrentar esta situación, recientemente se optó por política cambiaria orientada a lograr un tipo de cambio más favorable, al tiempo que se ampliaron las políticas gubernamentales de incentivos a la formación bruta de capital y a la innovación, recurriendo a instrumentos tales como exenciones tributarias y créditos a las inversiones en condiciones semejantes a las que son practicas internacionalmente.

 

Cuadro N° 3 – INDICADORES DE DEMANDA Y OFERTA DE INFRAESTRUTURA ECONÓMICA Y SOCIAL: transporte, energía e comunicaciones

(Distintos años de referencia y 2013)

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Fuentes: SPI/MPOG, com base emANAC; DNIT; Denatran; ANTT; ANTAQ; CMSE; ANATEL; CTIC.br, SPI/MPOG

 

El continuo fortalecimiento de la política industrial de soporte a la inversión es esencial para la ampliación y diversificación de la capacidad productiva, y para la reversión de la tendencia desfavorable de la balanza comercial.

Por tanto, es necesario también, recuperar el crecimiento y realizar una fuerte expansión de la inversión pública, debido a que la inversión industrial se da principalmente en función de la expansión del mercado interno, como lo demuestran en forma recurrente las los estudios y estadísticas realizadas con empresarios del sector.

Felizmente, los elevados niveles de reservas internacionales, la política de cambio flexible y sobretodo las buenas perspectivas en lo que se refiere a la producción del petróleo y de las exportaciones de otros recursos naturales, permitirán aliviar las cuentas externas. Este es un factor nuevo con el cual no se contaba en el pasado.

Empero, la retomada de la inversión industrial debe ser entendida como esencial para la continuidad en el largo plazo de estrategia que actualmente está en vigor, debido a sus efectos sobre la innovación, la productividad y la reducción de la vulnerabilidad externa.

Cabe apuntar que si bien se requiere perfeccionar la política macroeconómica, Brasil tiene condiciones objetivas que permitirán que la actual velocidad del crecimiento gane en poco tiempo una fuerte aceleración.

En efecto, se ha preservado la estabilidad de la tasa de inflación por debajo del 6.5% anual -manteniéndose en el rango de la meta-, se dispone de reservas internacionales suficientes, el tipo de cambio ya está menos apreciado y las tasas de interés son bastante menores a las del pasado.

Los resultados fiscales permanecen bastante razonables y en nada amenazan la fuerte caída del coeficiente de deuda neta/PIB logrado desde el 2003, desde un problemáticos 60% en el 2002 hasta un confortable 33% en el 2013.

Al contrario de lo que defendieron los opositores a la candidatura de Dilma, el problema del gobierno actual no es un exceso de gastos públicos, sino que demasiado celo en este terreno, que contribuyó al bajo crecimiento de los ingresos fiscales. De igual manera, el desafío del año 2015 será, sin perder la prudencia, ampliar las inversiones públicas y con el crecimiento obtenido, ampliar la recaudación fiscal.

 Al contrario de lo que defendieron los opositores a la candidatura de Dilma, el problema del gobierno actual no es un exceso de gastos públicos, sino que demasiado celo en este terreno, que contribuyó al bajo crecimiento de los ingresos fiscales. De igual manera, el desafío del año 2015 será, sin perder la prudencia, ampliar las inversiones públicas y con el crecimiento obtenido, ampliar la recaudación fiscal.

Felizmente, el débil desempeño del PIB no interrumpió la caída de la tasa de desempleo, tampoco el aumento de los salarios reales, ni los avances sociales, como se puede verificar en los cuadros anteriores.

A semejanza de los dos gobiernos de Lula, el rescate de la deuda social permaneció como prioridad absoluta del primer gobierno de Dilma, a pesar de las dificultades económicas internacionales y de haber recurrido a controles restrictivos internos para compensar los efectos sobre los costos y precios de la desvalorización cambial.

Una mirada hacia el futuro

Propongo como objetivo del segundo mandato de Dilma, mantener la estrategia en curso con el criterio de “mantener la continuidad con cambios”, corrigiendo las imperfecciones y mejorando, en forma osada e innovadora, los mecanismos e instrumentos apropiados para el funcionamiento de largo plazo del modelo de crecimiento con redistribución del ingreso.

En el campo social, se trata de ampliar en calidad y cantidad las inversiones en gastos sociales urbanos y rurales, especialmente perfeccionando los mecanismos de universalización en materia de protección social. Debe evitarse la mercantilización de los servicios de naturaleza social, enfrentando viejos y nuevos problemas rurales y urbanos, atacando los enormes problemas sociales que fueron develados con las manifestaciones callejeras del 2013.

En el campo económico se debe desarrollar una política económica que de sustentación de largo plazo al proceso iniciado en el 2003. Esto se debe viabilizar mediante políticas de inversiones para el desarrollo de la infraestructura, para el consumo de masas y para los recursos naturales, así como la agregación de valor mediante los encadenamientos productivos internos al tiempo que debe darse mayor incidencia a la innovación tecnológica en las empresas.

Más información: http://brasildebate.com.br/o-modelo-de-desenvolvimento-proposto-por-lula-e-dilma/#sthash.WO2LR16b.dpuf

Traducción: Álvaro Díaz

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Sobre el Autor

Ricardo Bielschowsky

Ricardo Bielschowsky

Economista de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Realizó su maestría en la Universidad de Brasilia y luego un doctorado en la Universidad de Leicester, Inglaterra. Actualmente es profesor de la UFRJ y trabaja en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal. Es miembro del Consejo Editorial de la Revista P&E.