El llamado de Michael Sandel para mantener el mercado en su territorio

El V Congreso del Futuro, realizado el mes pasado, alcanzó un éxito notable gracias a la cantidad y calidad extraordinaria de sus expositores: científicos, filósofos, historiadores y otros académicos que trabajan en la frontera del conocimiento. Parte importante de la masiva audiencia que alcanzó este encuentro se explica por la tecnología streaming (transmisión en vivo por internet), que permitió ver las exposiciones en forma remota y posteriormente acceder a las grabaciones en la página web del Congreso del Futuro.


Graciela Moguillansky

En la organización del Congreso del Futuro se observa el liderazgo y la creatividad de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, que le dio la viabilidad a este evento. El resultado de este esfuerzo fue la posibilidad otorgada a miles de asistentes a las charlas (de manera presencial) y a más de un millón de internautas que siguieron el evento vía streaming, todos interesados de conocer sobre los problemas científicos y sociales allí planteados. Este fenómeno dejó una gran enseñanza: que los chilenos no están desinteresados de los temas fundamentales del futuro, que son capaces de reflexionar sobre ellos, pero que faltan espacios para hacerlo.

La situación es paradójica: semanas antes los científicos chilenos desfilaban por las calles protestando por el desinterés del gobierno en darles una institucionalidad adecuada y financiamiento para sus actividades. Luego, el V Congreso del Futuro irrumpió en forma aplastante, mostrándole al gobierno la magnitud de los desafíos del país en el siglo XXI, la importancia de la ciencia y la tecnología para hacerles frente y al mismo tiempo, la miopía con que el estado ha abordado estos temas hasta ahora.

No cabe aquí hacer un recuento de todas las materias tratadas durante la semana en que se extendió el Congreso, pero sí compartir un par de reflexiones surgidas a la luz de algunas exposiciones y que en mi caso, me llevó a pensar en el esfuerzo que debieran hacer los políticos y el gobierno para llegar a la ciudadanía con las ideas de transformación.

El mercado como instrumento y no como ideología

Como lo señalara el profesor y filósofo político de la Universidad de Harvard, Michael Sandel, habiéndose considerado a Chile como el laboratorio del neoliberalismo, hoy se encuentra en un momento especial, aprontándose para iniciar una reforma constitucional que dé paso a la discusión de como volver a poner al mercado en “su territorio”, recuperando una forma de vida donde no todo está a la venta (la educación, la salud, la cultura, la política), lo que según sus palabras, y como lo hemos venido experimentando, lleva a la corrupción de los valores que la propia sociedad privilegia.

Pero las ideas neoliberales y la institucionalidad que de ésta se deriva, vienen triunfalmente inculcándose en el ideario de la sociedad chilena como la religión, como la verdad eterna, siendo que, como lo señaló en su exposición el historiador Yuval Harari, estos no son más que mitos construidos por el hombre. Pero romper este discurso hegemónico no es fácil. Es por eso que el profesor Sandel sostiene que es necesario mantener al mercado en “su territorio”, lo que requiere de un debate público más abierto, que incorpore al ciudadano común respecto de cuestiones económicas, políticas pero también éticas. Para ello Sandel propone fortalecer la democracia en los gobiernos locales, realizando las conversaciones en esferas pequeñas, donde los ciudadanos puedan aprender hábitos y formas de priorizar, conocer el arte del gobierno, y reconocer el beneficio de la discusión en torno a ideas fructíferas.

Experiencias de comunidades locales empoderadas pueden llevar a innovar en la solución de problemas que hoy sólo son discutidas en el ámbito de los políticos y no tienen respuestas.

Esto nos lleva a pensar en Chile, en el rol que hoy pudieran tener los municipios y la comunidad que los conforma, así como en un debate constitucional que incida en cómo se deben abordar en el futuro, la salud, la educación y la calidad de vida de la población. No se trata de partidos políticos publicitando al alcalde en las próximas elecciones municipales –que seguramente es lo que ocurrirá-, sino que contribuyendo a un debate de ideas cara a cara a la comunidad. De esta forma, experiencias de comunidades locales empoderadas pueden llevar a innovar en la solución de problemas que hoy sólo son discutidas en el ámbito de los políticos y no tienen respuestas.

La educación como interacción colaborativa

La presentación del profesor Alfonso Molina (italiano, experto en robótica educativa), en su charla “Tecnología y educación para el siglo XXI, nuevas herramientas para la educación del futuro”, describió el esfuerzo realizado por la “Fundación Mundo Digital” donde trabaja, proyecto que abarca unas 100 escuelas de un territorio en Italia, para innovar en educación. La experiencia apunta justamente a la democratización e inclusión en la educación, recogiendo los conceptos de apertura al mundo y a lo que hoy ocurre en materia de ciencia y tecnología, pero al mismo tiempo transformándolo en un proceso colaborativo y en interacción con la ciudadanía.

A diferencia de lo que en la actualidad se discute en Chile, la experiencia en Italia contempla diversas dimensiones: desde los contenidos de la educación, los métodos y ambientes de aprendizaje, la gestión del proceso didáctico, la innovación sistémica hasta la formación de profesores y rectores. Nos muestra así el carácter necesariamente sistémico del proceso, y donde la “calidad de la educación ” no está en la disponibilidad de computadores, sino que en métodos educativos y herramientas que permiten aprender a interactuar y colaborar entre alumnos para la resolución de problemas, en el uso que se le da a las máquinas y en la búsqueda de soluciones a problemas en el ámbito local.
Como lo señalara el profesor Molina, se trata de utilizar la tecnología de la información para prepararlos a caminar por el mundo del futuro y en donde la capacidad creativa y la colaboración entre estudiantes profesores y comunidad, está en primer lugar.

Las herramientas de estos “gimnasios de la innovación” son video-juegos interactivos; animación 3D y efectos visuales; liderazgo y construcción de equipos; realidad virtual; legos, robótica, y fabricación digital entre otras. Con ello los estudiantes no solo aprenden a usar los objetos y/o dispositivos, sino que a crearlos, entregándoles además instrumental para compartir y resolver problemas con la comunidad. En el caso de Chile una iniciativa de este tipo inicialmente desarrollada para la educación pública, sería un excelente instrumento de nivelación de la cancha.
Por otra parte, este tipo de educación acerca al individuo a la ciencia y la tecnología, permitiendo valorar lo que en el mundo del siglo XXI ello significa, valoración que en el caso de Chile está lejos de ser visualizada en su justa dimensión, incluso por los gobernantes.

Estas dos reflexiones que las charlas del V Congreso del Futuro han inducido, apuntan a la necesidad de fomentar la participación y las reformas desde abajo, permitiendo que las personas comprendan hacia donde vamos, sigan paso a paso el camino de la transformación, vean sus beneficios y se convenzan de la orientación de las ideas.
A propósito de lo anterior, respecto del anuncio efectuado por la Presidenta Bachelet, sobre la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, una discusión amplia con los diferentes actores del sistema científico y tecnológico chileno sería un primer paso hacia un camino exitoso de transformación, así como en el proceso de valoración y el reconocimiento del slogan adoptado por el V Congreso de Futuro, de que “las decisiones del mañana son ahora”.

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Sobre el Autor

Graciela Moguillansky

Graciela Moguillansky

Economista de la Universidad de Chile. Consultora internacional en desarrollo, comercio internacional y política industrial, con larga trayectoria en CEPAL (Comisión Económica para América Latina)