El golpe regresivo de la baja de impuestos en Estados Unidos

La reforma tributaria más grande desde la que hizo aprobar en 1986 el entonces Presidente Ronald Reagan, comenzó a regir en Estados Unidos el 1 de enero de 2018. A partir de ahora las empresas y las personas pagarán menos impuestos en territorio estadounidense. Esto sin duda tendrá un efecto favorable para los que reciben los ingresos más altos, así como para las multinacionales estadounidenses, pero también genera un efecto regresivo en la distribución del ingreso en la mayor economía del planeta.


La llamada “Ley de empleos y reducción de impuestos” del Presidente Donald Trump tuvo una rápida tramitación en el Congreso de Estados Unidos, donde finalmente fue despachada el 20 de diciembre pasado y ya se encuentra vigente, desde la primera hora de 2018.

Los cambios más relevantes son:
• Reducción del impuesto a la renta de las empresas, como para las familias más ricas del 35% al 21%; esto es, una menor carga impositiva efectiva de 14 puntos.
• Exención tributaria para los dividendos de las subsidiarias de compañías extranjeras instaladas en Estados Unidos.
• Reducción de la tasa de impuesto individual del 39,6% al 37%.
• Aumento de la exención impositiva para las herencias, pasando de US$ 5,5 a US$ 11 millones para los solteros y de US$ 11 a US$ 22 millones para los casados.
• Reducción a US$ 10.000 anuales la base o límite para aplicar impuestos, a nivel local y estadual.
• Ampliación de US$ 1.000 a US$ 2.000 el crédito impositivo por hijo, cifra que se deduce del monto anual de las rentas de personas que tienen hijos.
• Limitar la deducción impositiva por intereses aplicados a los créditos hipotecarios a no más de US$ 750.000.

Junto con lo anterior se aprobó derogar las penalizaciones para aquellos empleadores que no contraten un seguro médico para sus trabajadores y se autorizó la prospección y explotación petrolera en una parte del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico.

Efectos inmediatos

Según el Comité Conjunto de Impuestos del Congreso, la rebaba impositiva aumentará en US$ 1,4 billón a la deuda nacional (estimada hoy en US$ 20 billones) en el curso de diez años, si en el intertanto los ingresos federales no son compensados con nuevos flujos del mayor crecimiento esperado de la economía. “Esta ley va en directo beneficio de aquellos que ya son millonarios, de aquellos que ya son poderosos”, dijo el senador demócrata y líder de la minoría opositora, Chuck Schumer. Advirtió que esto podía poner en peligro la seguridad social y los servicios médicos.

Otro efecto esperado, sería la relocalización de empresas en territorio estadounidense, las que supuestamente volverán atraídas por las menores tasas impositivas. Esto a su vez ayudaría a un crecimiento más alto de la economía de Estados Unidos y, por ende, a la creación de puestos de trabajo y una mayor recaudación. Esta es “una nueva e inesperada fuente de amor que hace que las grandes corporaciones puedan premiar con bonus a sus trabajadores”, dijo Donald Trump.

Una proyección hecha por Tax Policy Center (TPC), think tank de Washington, afirmó que al menos hasta 2027 los recortes de impuestos aumentará el ingreso disponible del 1% más rico de la población en algo más de 8%; el 4% siguiente más rico, aumentará sus ingresos en cerca del 2%; mientras el resto de la ciudadanía con dificultad llegará al 1% del beneficio.

Para el resto del mundo los pronósticos no son alentadores por las siguientes razones:
• Potencial alza del precio dólar en comparación con otras monedas locales y el euro.
• Fuga de empresas desde las distintas latitudes del planeta hacia Estados Unidos.
• Mayor incentivo para presionar a los gobiernos locales para reducir los impuestos de las empresas y personas más ricas, lo puede generar una regresión en los esfuerzos distributivos de ingresos a nivel internacional.

Sumando a lo anterior y mientras la tesis de que a menores tasas impositivas aumenta la recaudación por efecto del mayor crecimiento del PIB, se da por descontado un efecto inmediato de agravamiento del abultado déficit federal en Estados Unidos, lo que a su vez puede generar recortes en los beneficios en seguridad social y salud para los ciudadanos de bajos ingresos.

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Editor Política & Economía