El atraso de Chile en investigación y desarrollo

Chile es una economía importadora de tecnologías y exportadora de recursos naturales. En torno al 90% de sus exportaciones son recursos naturales, con mayor o menor nivel de procesamiento; y solo el 10% son exportaciones de manufacturas. Al mismo tiempo, aunque algunas ramas utilizan tecnologías de punta, más del 95% de los bienes de capital utilizados son importados. En estas circunstancias, ¿logrará Chile superar la barrera (o la trampa) de ser un país de clase media para alcanzar el estatus de país desarrollado?


Por Álvaro Díaz P.

Con la realidad que enfrentamos hoy, todo hace suponer que durante las próximas décadas Chile seguirá siendo una economía exportadora de recursos naturales, renovables y no renovables. Mientras tanto, las demandas de los trabajadores para mejorar sus condiciones de vida; las aspiraciones de la ciudadanía para vivir en un medioambiente limpio, junto con la progresiva caída de la ley de los minerales y las regulaciones cada vez más duras en materia ambiental y de salud humana, hacen inviable utilizar las mismas tecnologías, los mismos sistemas de explotación de recursos naturales e, incluso, los viejos modelos de gestión de empresas.

Para alcanzar un desarrollo sustentable e inclusivo, Chile requiere innovar, pero ya no sólo adaptando nuevas tecnologías importadas, sino que aumentado la inversión en investigación científica y tecnológica y en innovación, incorporando nuevos conocimientos. Para ello, el Estado requiere reorganizarse para liderar este proceso, a partir de una política activa de desarrollo basada en la ciencia, la tecnología y la innovación. A su vez, los grupos empresariales deben dejar atrás los viejos modelos de gestión, que hoy tienden a privilegiar la maximización de las ganancias, por sobre los aumentos de productividad.

Ejercicio comparativo

Es evidente que estamos atrasados en relación con los avances que presentan los países desarrollados, pero es incorrecto comparar a nuestro país con otros cuyo ingreso per cápita es dos o más veces superior al de Chile. Lo correcto es compararlo con países de la OCDE, cuando éstos tenían el ingreso per cápita similar al que Chile tiene hoy.

Al hacer este ejercicio observamos que Chile presenta un significativo atraso en materia de inversión en investigación y desarrollo (I+D). En efecto, actualmente la I+D del país es de 0,42% del PIB, cifra que contrasta con el 2,11% que exhibían los países desarrollados intensivos en industrias cuando tenían un PIB per cápita como el de Chile. Se incluyen en este grupo a Estados Unidos, Suecia, Japón y Corea del Sur, que lograron un PIB per cápita similar al de Chile (a poder de paridad de compra) en 1964, 1970, 1978 y 1996, respectivamente.

También es inadecuado comparar a Chile con países intensivos en industrias, particularmente con aquellos que desde la década de 1970 se propusieron constituirse en potencias exportadoras de manufacturas.

En el ámbito de la I+D, lo correcto es comparar a Chile con países desarrollados que se caracterizan por ser intensivos en recursos naturales.

En este sentido, lo correcto es comparar a Chile con países desarrollados que se caracterizan por ser intensivos en recursos naturales. Hemos incluido en este grupo a Australia, Canadá, Dinamarca y Nueva Zelandia, que lograron un PIB cápita similar al de Chile (a poder de paridad de compra de 2005) en los años 1968, 1969, 1970 y 1982, respectivamente.

En este caso Chile también sale mal parado. Recuérdese que en nuestro país, la I+D representa hoy en torno al 0,42% del PIB. Sin embargo, hace 30-40 años el gasto promedio en I+D de estos países era de 0,99% del PIB ¡Más del doble de lo que gasta hoy Chile en este ítem.

Si queremos alcanzar el desarrollo ya no podeos seguir haciendo más de lo mismo. La vá más segura para lograr esta meta es que en los próximos años Chile duplique su inversión en ciencia e innovación.

Quien debe liderar esta transformación es el sector público, transitando desde un Estado subsidiario a un Estado emprendedor, en el sentido que lo ha planteado Mariana Mazzucato (2015).

 

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Sobre el Autor

Alvaro Diaz

Alvaro Diaz

Economista. PhD (c) en Economía de la Universidad de Campinas y también sociólogo. Experto en políticas de desarrollo productivo y tecnológico. Fue Subsecretario de Economía y Embajador de Chile en Brasil.