Después de la controversia sobre Chile, Romer gana el Nobel de Economía

Cuando la Academia Sueca anunció (8 de octubre) que los estadounidenses William D. Nordhaus y Paul Romer fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía 2018, la noticia tuvo una especial repercusión en Chile. Esto porque a comienzos de este año el profesor Romer había desatado una fuerte controversia internacional, cuando declaró que los datos del ranking de competitividad de países, elaborado por el Banco Mundial -donde trabajaba hasta ese momento- habían sido manipulados en perjuicio de Chile y, más exactamente, contra el gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet.


El Premio Nobel de Economía 2018, entregado a los economistas estadounidenses William D. Nordhaus y Paul Romer, fue por su aporte en “la investigación en la innovación, cambio climático y crecimiento económico”. Para la Real Academia Sueca de las Ciencias, entidad que entrega este galardón desde 1969, en nombre del Banco Central de Suecia, “ambos economistas han diseñado métodos para afrontar algunos de nuestros retos más fundamentales: el crecimiento sostenible en el largo plazo dentro de la economía global y el bienestar de la población mundial”, explicó el secretario de la Academia, Göran K. Hansson.

William D. Nordhaus, de 77 años, es profesor de la Universidad de Yale y su principal trabajo ha sido la investigación de la economía dentro de los retos del cambio climático. “El trabajo del profesor Nordhaus ha demostrado cómo la actividad económica interactúa con la química y la física básica para producir el cambio climático”, señaló la Academia Sueca de Ciencias.

“Nordhaus fue la primera persona en crear un modelo cuantitativo que describe esa interacción entre la economía y el clima. Su modelo ahora es ampliamente usado en el mundo entero y utilizado para examinar las consecuencias en la aplicación de políticas en relación con el clima, como por ejemplo los impuestos para gravar la emisión de dióxido de carbono”, añadió.

Por su parte, Paul Romer, de 63 años, es investigador que ha trabajado para el Banco Mundial y enseña en la Universidad de Stanford. Ha enfocado su trabajo en determinar que el crecimiento económico tiene que ver con factores internos como la investigación y el conocimiento.

El trabajo de Romer ha demostrado que la acumulación de ideas sostiene el crecimiento económico.

“El trabajo de Romer ha demostrado que la acumulación de ideas sostiene el crecimiento económico. Él demostró cómo las fuerzas económicas gobiernan la disposición de las empresas para producir nuevas ideas”, explicó la Academia sueca. Agregó que la investigación de Romer reposa sobre lo que él llama la teoría del crecimiento económico endógeno y que esta teoría ha generado una enorme cantidad de nuevas investigaciones “dentro de las regulaciones y las políticas que apoyan la innovación y la prosperidad a largo plazo”, indicó.

La Real Academia Sueca dijo que el trabajo de Romer “ha señalado que la acumulación de ideas sostiene el crecimiento económico”. Ese trabajo lo había llevado a ser el economista jefe del Banco Mundial, lugar donde se originó una salida inusual para ese cargo internacional.

Polémica sobre el caso chileno

A comienzos de 2018 Paul Romer se vio envuelto en una fuerte polémica cuando renunció a su puesto de economista jefe en el Banco Mundial después de 15 meses en el cargo. Esto porque había dicho que el índice global de competitividad en negocios del Banco Mundial (conocido como “doing business”), había sido manejado en perjuicio de Chile. Particularmente, Romer sostuvo que la metodología fue manipulada, supuestamente, por razones políticas, en desmedro del gobierno de la Presidenta socialista Michelle Bachelet. Esto llevó a que el gobierno chileno tachara de “inmoral” al Banco Mundial.

Tal declaración revivió otra polémica que Romer sostenía con colegas del organismo multilateral sobre temas como la cultura organizacional y el uso de la gramática por parte de los economistas.

En una entrevista con The Wall Street Journal Romer aseguró que el “doing business”, del Banco Mundial calificó de manera negativa a Chile durante los cuatro años del último gobierno de Bachelet, entre 2014 y 2018. En cambio, dijo durante el primer gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014), representante de la centroderecha, el país había recibido una calificación positiva.
Este sesgo político habría sido la causa de que el país hubiera pasado (caído) al puesto 57 de este ranking, en 2017, según la explicación de Romer. Además, cifras indican que Chile cayó progresivamente del puesto 34 en 2014, al 41 en 2015 y hasta el 48 en 2016, los mismos años del segundo mandato de Bachelet.

“Quiero disculparme personalmente con Chile y con cualquier país en el que hayamos transmitido una impresión equivocada”, dijo entonces Romer.
“Dada la gravedad de lo sucedido, como gobierno vamos a solicitar una completa investigación. Los rankings que administran las instituciones deben ser confiables”, apuntó a su vez la Presidenta chilena en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, a los pocos días Romer debió retractarse de sus comentarios y renunció a su cargo de economista jefe de la entidad internacional.

Debido al revuelo que produjeron sus comentarios, Romer se retractó y dijo que “nunca había visto un signo de manipulación de los números publicados en el “doing business” y que lo que quiso decir fue que “podemos hacer un mejor trabajo explicando lo que nuestros números significan”. Sin embargo, para otros observadores, el daño hacia Chile ya estaba hecho.

Caída de las inversiones

El ranking de competitividad del Banco Mundial es tomado como una referencia por los inversionistas para evaluar la apertura y exposición de sus negocios en los países y, por lo tanto, en los años del segundo gobierno de Bachelet, algo contribuyó a que bajaran abruptamente las inversiones extranjeras en Chile. Esto, a pesar de que a juicio de la mayoría de los analistas, de derecha a izquierda, el principal factor que empujó hacia abajo las inversiones fue la caída del precio del cobre.

Por lo tanto, sigue pendiente el resultado de la investigación que dijo pediría al Banco Mundial la ex Presidente Bachelet, a comienzos de 2018.

El “doing business” evalúa aspectos clave para iniciar negocios en 190 países, tales como el número de días que le toma a una empresa cumplir con todos los trámites de apertura, o qué tan fácil resulta la obtención de permisos o cuán fácil es cumplir con los pagos de impuestos. Algunos indicadores añadidos o eliminados en los cuatro años del periodo auditado por Romer, llevaron a que Chile y otros países tuvieran calificaciones negativas.

Respecto del ítem sobre la facilidad para cumplir pagos de impuestos que tienen las empresas, en 2015 Chile estaba en el lugar 33 del mundo, pero al siguiente año cayó al lugar 120, luego de que el Banco Mundial añadiera una nueva métrica sobre cuánto tardan las empresas en concluir su proceso de obligaciones impositivas, si el país prolonga las auditorías o tarda en hacer reembolsos.

“Sobre la base de las cosas que estaban midiendo antes, las condiciones de negocios no empeoraron en Chile bajo el gobierno de Bachelet”, dijo en ese entonces Romer.

El Banco Mundial descartó que se hubiera modificado la metodología del ranking para perjudicar a Chile.

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Editor Política & Economía