Crisis en Venezuela y declive de la economía cubana

La economía cubana enfrenta nuevos retos, entre ellos el debilitamiento de Venezuela, que tiene repercusiones en la isla, así como la necesidad de emprender la unificación monetaria. Por el momento, se prevé que continúe el estancamiento económico en 2019. Este artículo identifica las causas del enfriamiento y sondea el desempeño en 2019 (1). Las cifras están tomadas fundamentalmente de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).


 

Por Carmelo Mesa-Lago

Después de más de un decenio en el poder y la implantación de reformas estructurales, Raúl Castro se retiró como presidente de la nación en abril de 2018 y pasó la antorcha al civil Miguel Díaz-Canel, entonces de 57 años, lo que abrió el camino a la generación posrevolucionaria. Una nueva Constitución está siendo discutida y se han dictado regulaciones para el sector privado, aunque la unificación monetaria anunciada para 2018 no se concretó.

La economía cubana alcanzó una cima de 12% de crecimiento en 2006, descendió a 4,1% en 2008 y promedió 2% anual en 2009-2017, muy por debajo del 5%-6% estimado para generar un desarrollo adecuado.

Las estadísticas oficiales cambian con frecuencia de forma notable, lo que levanta suspicacias entre los expertos: en 2016 se reportó una caída de 0,9% en el PIB, pero meses después esto trocó en un aumento de 0,5% (1,4 puntos porcentuales más); a fines de 2017 se anunció un crecimiento de 1,6%, pero más tarde se lo elevó a 1,8%. Esto último es sospechoso porque la predicción oficial fue de 1,1% en el primer semestre del año, usualmente el de mejor desempeño (temporada alta de turismo, zafra azucarera, etc.), de forma que en el segundo semestre debió aumentar 2,5% para promediar 1,8%. Más aún: en el segundo semestre, Cuba enfrentó una fuerte y prolongada sequía seguida del huracán Irma, con daños equivalentes a 9% del PIB; la prohibición de Donald Trump a los turistas estadounidenses de alojarse en hoteles y comer en restaurantes operados por militares cubanos, así como la alerta de no viajar a Cuba por el peligro de ataques sónicos (2;) la continua reducción del suministro de petróleo, comercio y compra de servicios profesionales cubanos por Venezuela; el declive en los precios mundiales del azúcar y el níquel; la paralización y en algunos casos reversión de las reformas económicas; y las restricciones al crédito externo, agravadas por el incumplimiento de los pagos de cartas de crédito vencidas.

En 2018 se repitió lo acaecido en 2017. En junio, Díaz-Canel reportó un crecimiento de 1,1% en el primer semestre. Advirtió que “la situación financiera continúa tensa […] forzando la adopción de medidas adicionales para controlar los recursos en el segundo semestre” (3). La cosecha azucarera apenas llegó a un millón de toneladas, lo que la ubica entre las más bajas en la historia; no se ha revelado la producción de níquel, pero parece estancada y los precios mundiales de ambos productos descendieron. El número de turistas entre enero y septiembre de 2018 fue 3% menor que en el mismo periodo en 2017, debido a la caída de los visitantes de EE.UU. por la política de Trump (también hubo merma en los otros emisores principales, salvo los cubano-estadounidenses); aunque crecieron los visitantes de cruceros, estos gastan mucho menos que los turistas que arriban por avión. En octubre, Trump amplió la lista de empresas prohibidas gestionadas por militares.

La economía venezolana se deterioró mucho más: se proyecta una caída de 15% del PIB (4), una inflación de un millón por ciento y severa escasez de alimentos y medicamentos, por lo que probablemente persistirá la mengua en la compra de servicios profesionales cubanos, el suministro de petróleo y el intercambio comercial.

En octubre pasado, el gobierno predijo que la tasa de crecimiento para 2018 sería ligeramente mayor a 1% debido a los problemas explicados. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) redujo su proyección original de 1,5% a 1,1%, la cuarta menor en América Latina (5). Finalmente, Díaz-Canel informó a la Asamblea Nacional a fines de diciembre que el crecimiento en 2018 fue “ligeramente superior” a 1% y que el plan de 2019 fija un crecimiento igual para ese año, lo cual significa que la economía continuará estancada (6).

Cifras de inversión y agricultura

La formación bruta de capital como porcentaje del PIB es un factor importante en el crecimiento económico y descendió en Cuba de 14,8% a 10,3% en 2008-2017; en 1989 era 25,6%, la cifra necesaria para generar un crecimiento adecuado. El déficit fiscal, que había disminuido a 1,3% en 2013, creció a 8,7% en 2017 (versus un promedio regional de 3,1%) y se proyectaba a 11,9% en 2018.
La producción agrícola continúa estancada: pasó del 4% del PIB en 2007 a 3,7% en 2017; la tasa de crecimiento descendió de 19,6% en 2007 a -1,5% en 2017. La participación de las importaciones agrícolas en el total de las importaciones ascendió de 12% a 18%. En 2017, Cuba importó US$ 1.800 millones en productos agrícolas, 60% de los cuales podría producirse en el país.

La principal reforma agraria bajo Raúl Castro fue el usufructo que comenzó a fines de 2008: el traspaso del cultivo de tierras estatales ociosas a campesinos, cooperativas y granjas estatales, con el Estado manteniendo la propiedad de la tierra; las estadísticas de 2009-2017 indican que el usufructo no logró incrementar la producción. Una comparación de la producción de los principales productos agropecuarios y pesqueros entre la cima alcanzada en 2009-2017 y el último año muestra que descendió en 12 de 13 cultivos y estaba por debajo de 1989 (antes de la caída de la Unión Soviética y la grave crisis de los años 90) en siete de ellos.

Industria, minería y turismo

El índice de la producción manufacturera en 2017 era 32% inferior al nivel de 1989 y disminuyó por segundo año consecutivo (-1,8%); la producción minera menguó de 0,6% a 0,5% del PIB en 2007-2017 y descendió por quinto año consecutivo (-1,4%). Una comparación de los 11 productos minero-manufactureros clave entre 2017 y la cima de producción en 2007-2017 indica que nueve mermaron y dos se estancaron, cinco de ellos estaban por debajo del nivel de 1989; los mejores desempeños han sido en gas natural, medicamentos y petróleo.

El índice de la producción manufacturera en 2017 era 32% inferior al nivel de 1989 y disminuyó por segundo año consecutivo (-1,8%).

El turismo tiene el mejor desempeño económico y es la tercera fuente de divisas; los visitantes subieron 117% en 2007-2017, especialmente desde 2015 por la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba. El ingreso bruto por el turismo creció menos (48% en el periodo) porque el gasto promedio por turista declinó 26%; la ocupación de camas hoteleras no aumentó en el periodo y promedió 58,6%.

A fines de 2017 e inicios de 2018 ocurrió una disminución del turismo (208.296 menos) debido al huracán Irma, que causó serios daños en las instalaciones, y a las medidas restrictivas de Trump. Estas no afectan a los viajeros en cruceros, los cuales se han expandido notablemente; sin embargo, los visitantes aéreos gastan en promedio 15 veces más que los cruceristas, que ya tienen cubiertos el alojamiento, las comidas y las excursiones en tierra, lo que provocó una pérdida de US$ 297 millones en el ingreso bruto. En el tercer trimestre de 2018 el número de turistas creció 5% sobre el mismo periodo de 2017, pero aún sin recuperar el nivel anterior al descenso. Se proyectaba que en 2018 habría 4.750.000 turistas, cifra inferior a la meta de 5 millones que se ha pospuesto para 2019.

Comercio exterior

Bajo la revolución ha ocurrido un déficit sistemático en la balanza comercial de bienes, alcanzando un récord en 2008 y después disminuyó porque, a pesar de que las exportaciones menguaron desde 2011, las importaciones fueron recortadas, lo cual acarreó falta de insumos y escasez de bienes de consumo. En 2017, las exportaciones de bienes eran 55% inferiores al nivel de 1989 y las importaciones, 25% menos, de ahí que el déficit creció 261%. Desde el siglo XXI, Cuba comienza a exportar servicios profesionales (médicos, enfermeras, maestros, etc.), impulsada por un tratado con Venezuela, que compra 75% de esos servicios, que son la principal fuente de divisas para la isla. Eso produjo un superávit en el saldo del comercio de servicios, con una cima en 2013, que no solo compensa el déficit de bienes, sino que genera un superávit en el saldo global. Debido a la grave crisis económica venezolana, el superávit disminuyó en 30% en 2014-2017; mientras que los servicios profesionales cayeron 23% en el periodo, su aporte al PIB bajó de 13,8% a 8,3%, una de las causas del descenso del PIB.

La terminación del contrato cubano con Brasil “Más Médicos”, decidida por el Presidente Jair Bolsonaro, acarrea una pérdida de US$ 400 millones anuales, similar al valor de las exportaciones de níquel o azúcar en 2017.

Comercio internacional y energía

El intercambio comercial de bienes con Venezuela se contrajo. El suministro de petróleo venezolano se redujo a la mitad y también lo hizo el remanente que Cuba percibía y exportaba del crudo venezolano procesado en la refinería de Cienfuegos. Pero la situación se agrava porque la producción cubana de petróleo decreció 19% en 2010-2017, lo que ha inducido un programa de austeridad y recortes en el suministro energético a las empresas estatales, que a su vez afecta la producción.

Por otra parte, en 2017 el intercambio comercial con Rusia aumentó 95%, después de una disminución y estancamiento de cuatro años, aunque el incremento fue solo de 20% respecto a 2007. Además, La Habana firmó varios convenios con Moscú en noviembre de 2018: para modernización de la producción de energía eléctrica y acero, suministro de transporte ferroviario, exploración de depósitos de petróleo bituminoso y recuperación de la producción de cítricos (no se reveló el monto de esos proyectos). En noviembre de 2017 se firmaron convenios con China: US$ 164 millones para adquirir equipos de construcción para el turismo y energía renovable y una donación de US$ 129 millones para proyectos de ciberseguridad.

Después de la venta de servicios profesionales al extranjero, la mayor fuente de divisas de Cuba son las remesas; el gobierno no publica cifras sobre su valor, pero las estimaciones indican que aumentaron 143% entre 2008 y 2017 (de US$ 1.447 millones a US$ 3.515 millones); ninguna otra fuente de divisas puede compararse a este salto (7). La apertura impulsada por Barack Obama en 2015-2016, que eliminó las restricciones al envío de remesas, fue un factor en el aceleramiento de su envío; las políticas punitivas de Trump no han tocado las remesas, por lo que continúa su expansión.

Deuda externa

El gobierno cubano ha logrado concesiones notables para reducir su deuda externa: en 90% con Rusia, 47,2% con China, 70% con México y 80% con bancos japoneses. En 2015, La Habana firmó un acuerdo con 14 de los 20 países miembros del Club de París para renegociar una deuda de US$ 11.100 millones; se condonaron todos los intereses y cargos por US$ 8.500 millones y quedan US$ 2.600 millones a pagar en 18 años (8). El servicio de la deuda costó US$ 40 millones en 2016, US$ 60 millones en 2017 y US$ 70 millones en 2018; los pagos aumentan debido a una tasa de interés que crece de 1,6% a 8,9% en 2016-2033, lo cual demanda que la economía crezca para poder afrontar la carga, algo que no ha ocurrido. El fallo de un pago conllevaría un interés punitivo de 9%. Lo anterior ha mejorado la credibilidad financiera externa cubana, fundamental para obtener crédito foráneo, pero ha forzado un recorte de las importaciones, incluyendo insumos para la economía y bienes de consumo, con efectos adversos en la producción y la población. La renegociación permite cambiar deuda (swap) por inversión; España y Francia –dos de los acreedores mayores– han negociado diez swaps por US$ 70 millones, una proporción pequeña de sus deudas respectivas.

La renegociación de la deuda con países no miembros del Club de París deja pagos pendientes aproximados de US$ 11.336 millones con Venezuela (imposible de cobrar), US$ 8.000 millones con Argentina (emisarios del Presidente Mauricio Macri viajaron a La Habana en 2018 para renegociar la deuda) y US$ 3.170 millones con China. Cuba se atrasó en el pago de la deuda de US$ 682 millones con Brasil y pidió una reestructuración, algo difícil con el nuevo gobierno de derecha brasileño (9).

La postergación de pagos a varios suministradores y socios de inversión de Cuba ha generado otra deuda que ascendía a US$ 3.449 millones en 2015. Además, hay una deuda con bancos privados que era de US% 1.858 millones en ese año (se carece de cifras actuales); los tres principales acreedores de la segunda, agrupados en el Club de Londres, detentan US$ 1.400 millones y en febrero hicieron a Cuba una oferta similar a la del Club de París, pero el gobierno la ignoró y se está iniciando un litigio judicial (10).

Inversión extranjera directa

Desde que se implementó en 2014 la Ley de Inversión Extranjera y hasta la fecha, se han aprobado 175 proyectos por US$ 5.500 millones, pero solo US$ 500 millones se han materializado, un quinto de los US$ 2.500 millones anuales oficialmente requeridos para un desarrollo económico sostenido (11). Entre las razones de la lentitud se encuentran la burocracia, el temor al mercado, el prejuicio contra la inversión extranjera, la imposibilidad de contratar y pagar directamente al personal, la dualidad monetaria y cambiaria, la falta de conocimiento, entrenamiento y motivación suficientes de las empresas y el reforzamiento del embargo por Trump (12).

La inversión extranjera directa ha sido definida como esencial para el desarrollo y se han tomado medidas para acelerar su aprobación.

Recientemente, la inversión extranjera directa (IED) ha sido definida como esencial (en vez de complementaria) para el desarrollo y se han tomado medidas para acelerar su aprobación: la flexibilización de algunas normas para evaluar a los inversores, la eliminación de estudios de factibilidad engorrosos y el anuncio de la creación en 2019 de una ventanilla única para inversión extranjera, todas medidas positivas pero que no corrigen los problemas fundamentales identificados. En la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, establecida hace cinco años con una inversión a US$ 800 millones del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil, se han autorizado 41 inversiones (de un total de 400 propuestas) por US$ 1.660 millones, pero solo 15 han comenzado sus operaciones (13).

Perspectivas para 2019

Tres eventos políticos en 2018 pueden influir en el desempeño económico en 2019: los cambios en las reformas estructurales, la transferencia del poder a la nueva generación y la nueva Constitución. Además, hay que considerar factores internos y externos, positivos y negativos (14).

El sector no estatal comprende tres grupos: trabajadores por cuenta propia (590.000), usufructuarios de tierras ociosas estatales (274.635) y miembros de cooperativas no agrícolas y de servicios (18.600). El sector alcanza 30% de la fuerza laboral, genera 7% del PIB y aporta 11% de los ingresos tributarios. Regulaciones aprobadas en 2018 para los dos primeros grupos procuran controlar su expansión, elevar sus impuestos y evitar que induzcan una acumulación de la propiedad y la riqueza. Estas políticas supeditan la racionalidad económica –en un momento muy difícil para el país– a la lógica ideológico-política y generarán efectos económicos adversos.

Como contraste, acaba de publicarse en El Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista chino, una nota sobre el hombre más rico del país, Jack Ma, quien posee US$ 35.800 millones, es miembro del Partido y está en una lista de 100 personas que han ayudado a impulsar las reformas y la apertura del país. Humberto Herrera Carlés comenta al respecto que el intento de impedir la concentración (acumulación) de la riqueza en Cuba frena la productividad laboral y el potencial de mejorar el nivel de vida de los cubanos.

El anuncio de Raúl Castro de que la unificación monetario-cambiaria (15) comenzaría en 2018 no se concretó por las enormes barreras que enfrenta y por la débil economía; el mercado mayorista esencial para el sector no estatal aún no se ha establecido; en la agricultura, se reinstauró la venta obligatoria de la mayoría de las cosechas al gobierno a precios inferiores al precio de mercado; algunas provincias impusieron temporalmente un tope de precios a la venta de los productos en los mercados agropecuarios de oferta y demanda, y hasta a los carretilleros.

Lenta renovación del poder

Raúl Castro inició un proceso lento de transferencia generacional; su decisión clave fue limitar a dos periodos consecutivos de cinco años el desempeño de cargos políticos y estatales principales, y él fue el primero en aplicarse esa medida. En abril de 2018, se inició la transferencia generacional en la dirigencia; por primera vez, un ciudadano nacido después del periodo insurreccional y sin el apellido Castro ocupó la Presidencia: Miguel Díaz- Canel. Sin embargo, este no tiene un programa propio, sino que continúa implementando las medidas de Raúl y del Partido aprobadas antes de su nombramiento.

Entre los 22 miembros del nuevo Consejo de Estado, 54,6% permanecen y 45,4% son nuevos integrantes; entre los 22 miembros del nuevo Consejo de Ministros se ratificaron 17 y se nombraron nueve (16). Lo anterior indica que la renovación de la dirigencia ha sido parcial y que predominan los miembros del antiguo liderazgo. En su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Díaz-Canel declaró: “El cambio generacional de nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la revolución. Somos la continuidad, no la ruptura” (17).

Nueva Constitución

En julio de 2018, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) aprobó un proyecto de Constitución (18) para reemplazar la de 1976. El proyecto fue redactado por 33 diputados bajo la dirección de Raúl Castro, con la finalidad de legalizar las reformas estructurales impulsadas en su gestión. En agosto comenzó a discutirse el borrador, y sobre la base de esta consulta se revisó el proyecto, que volverá a la ANPP para su aprobación y posterior sometimiento a un referendo (programado para febrero de 2019).

El proyecto mantiene el carácter socialista del sistema político, económico y social, así como el papel central del Partido como “la fuerza política rectora de la sociedad”. El rol del mercado se “considera y regula”, pero no se especifica cuál es su función en la economía. Se ratifica la enmienda constitucional introducida en 2002 que declara que el sistema socialista es irrevocable. Se mantiene la esencia del modelo estatizado de centralización, con la empresa estatal como la forma superior de propiedad, a pesar de su notoria ineficiencia y fracaso en el mundo.

La propiedad privada se ordena penúltima entre seis formas de propiedad y queda limitada a ciertas formas de producción que no se determinan y sin otorgar las garantías necesarias. De manera discriminatoria, se autoriza la inversión foránea, pero no la de los ciudadanos cubanos, que así tienen menos derechos que los extranjeros. Díaz-Canel corrobora la continuidad: “Tengo la convicción de que no habrá cambios en nuestros objetivos estratégicos y que el carácter irrevocable del socialismo será ratificado [en el referéndum de 2019]” (19).

Factores internos y externos

En este apartado, he adaptado la matriz Dafo (Foda) de la empresa a la economía cubana para analizar factores internos (debilidades y fortalezas) y factores externos (amenazas y oportunidades). Hagamos un breve resumen.
Las debilidades son más comunes que las fortalezas y cualitativamente más severas.

Debilidades: tendencia decreciente en el PIB, la formación de capital bruto, la producción agropecuaria, minera y manufacturera; aumento en el déficit fiscal y la inflación; revés en las reformas estructurales (trabajo por cuenta propia); postergación de la unidad monetaria-cambiaria; cambio de la dirigencia que mantiene una mayoría de antiguos líderes en el Consejo de Estado y en el Consejo de Ministros, así como en las dos secretarías del Partido; proyecto de nueva Constitución que preserva los elementos fundamentales del sistema de planificación centralizada y el predominio de la empresa estatal.

Fortalezas: nueva reforma al usufructo que flexibiliza sus condiciones; nombramiento de un presidente de la nueva generación y parcial renovación de la dirigencia; introducción del derecho a la propiedad privada en la Constitución; imposición de un límite de dos mandatos en los puestos principales del gobierno y del Partido; continuo incremento de la generación eléctrica a pesar de la reducción del suministro petrolero.

Los factores externos juegan un papel mayor que los internos y las amenazas exceden con creces a las oportunidades.

Amenazas: tendencia decreciente en el excedente del balance global de bienes y servicios; cambio del arribo de turistas desde avión hacia crucero, porque estos gastan menos; recorte en las importaciones por el constante crecimiento del pago de la deuda externa; atrasos en los pagos a proveedores que afectan el suministro y el crédito externo; litigio judicial del Club de Londres para reclamar una deuda de US$ 1.400 millones; continuación de la política agresiva de Trump contra Cuba; caída en el precio mundial del azúcar; merma en el precio mundial del níquel en noviembre de 2018 respecto a 2014; profundización de la crisis en Venezuela y consiguiente reducción en la compra de servicios profesionales, suministro de petróleo e intercambio comercial; incautación de activos de PDVSA, en mayo de 2018; deudas pendientes con Argentina y Brasil, complicadas por la presencia de gobiernos conservadores en esos países; terminación del contrato cubano con Brasil para compra de servicios médicos; desaceleración del intercambio comercial con China.

Oportunidades: aprobación de 215 proyectos de IED (US$ 500 millones se han materializado) y de 41 usuarios en la zona franca de Mariel (15 han comenzado sus operaciones); se necesitan US$ 2.500 millones anuales; flexibilización en el procedimiento para aprobar inversiones; aumento sostenido de las remesas externas, que constituyen la segunda fuente de divisas; posible incremento en el número de turistas, si sigue la tendencia del tercer trimestre de 2018; pago de la deuda externa negociada, que ha mejorado el crédito externo; convenios firmados con Rusia y China en noviembre de 2018; aumento del intercambio comercial con Rusia en 2018; inicio de la construcción por una empresa vietnamita del primer parque industrial en Mariel (20); asunción de un nuevo Presidente en México, Andrés Manuel López Obrador, que podría facilitar créditos y concertar swaps.

El análisis de los cuatro factores indica que la economía cubana en 2019 probablemente continúe estancada, sin una mejoría tangible en el desempeño de sus aspectos claves, limitada por la actual institucionalidad que se preserva y estrangulada por los factores externos. Para cambiar ese derrotero, sería esencial acelerar las reformas estructurales.

El efectivo traspaso institucional no se vislumbra hasta el momento en que terminen los actuales mandatos, mientras que la nueva Constitución será una camisa de fuerza para los cambios fundamentales que se necesitan.

Citas:
(1) Para un análisis abarcador de la economía en el periodo, v. C. Mesa-Lago: «La economía cubana: situación en 2017-2018 y perspectivas para 2019», en Cuba Posible, 4/12/2018.
(2) Miguel Ángel Criado: «El misterio de los ataques sónicos a diplomáticos de Estados Unidos», en El País, 29/6/2018.
(3) En EFE, 22/7/2018; Juventud Rebelde, 28/8/2018.
(4) Cepal informó que PIB de Venezuela cayó 15% en 2018» en 2001.com.ve, 20/12/2018.
(5) Cepal: «Actualización de proyecciones de crecimiento en América Latina y Caribe 2018 y 2019», Santiago de Chile, 2018.
(6) Yudy Castro Morales: «Plan de la economía del 2019: objetivo y realista», en Granma, 16/12/2018.
(7) Emilio Morales: «The Importance of Remittances in the Cuban Economy», THCG Business Report No 2, 2018.
(8) Jorge Pérez-López: «Cuba’s Never Ending External Sector Crisis», en Cuba in Transition vol. 27, ASCE, Miami, 2017.
(9) En Reuters, 18/9/2018; EFE, 22/10/2018.
(10) En Reuters, 25/10/2018.
(11) Omar Everleny Pérez Villanueva: «La inversión extranjera directa en Cuba», en Horizonte Cubano, Universidad de Columbia, 30/11/2018.
(12) Ariel Terrero: «Inversión extranjera en Cuba: amenazas de la lentitud» en Cuba Debate, 6/11/2017.
(13) Lisset Izquierdo y Lisandra Romeo: «Apertura del Tercer Foro de Inversiones», en Cuba Debate, 30/10/2018.
(14) C. Mesa-Lago: ob. cit.
(15) Actualmente convive la moneda convertible –el CUC– con el peso cubano (CUP).
(16) Domingo Amuchástegui: «Nuevo presidente en Cuba», en Cuba Posible, 10/5/2018.
(17) «Intervención de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, en el Debate General del 73 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas», Nueva York, 26/9/2018, p. 8.
(18) Proyecto de Constitución de la República de Cuba, La Habana, 2018, título II, «Fundamentos económicos».
(19) «Intervención de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, en el Debate General del 73 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas», cit.
(20) L. Izquierdo e Irene Pérez: «Empresa vietnamita inicia construcción del primer parque industrial en la Zona del Mariel» en Cuba Debate, 29/11/2018.
Nota del Editor:
Este artículo fue publicado originalmente en el sitio nuso.org, con el título “El enfriamiento de la economía cubana”. Disponible en:

http://nuso.org/articulo/el-enfriamiento-de-la-economia-cubana/?utm_source=email&utm_medium=email

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Editor Política & Economía