Chile: La Complejidad de la Matriz Exportadora y el Crecimiento

Encarar los desafíos en este aspecto implica tanto para el gobierno como para la oposición, adoptar una mirada de largo plazo, eliminar la ideologización en el discurso, tener conciencia del modelo obsoleto de crecimiento actual y estar dispuesto a acoger un nuevo camino para el futuro.


Graciela Moguillansky

Existen muchas teorías sobre crecimiento económico, pero la que considero más pertinente hoy para entender los desafíos a los que se ve enfrentado Chile, es la que lo relaciona con el proceso de transformación y complejidad productiva, en el que prima la diversidad. Desde este enfoque:

- Lo que un país exporta es relevante porque ello refleja el cúmulo de conocimientos, experiencias, saber hacer y capacidades que se adquieren al producir esos bienes.

- Exportar no es sólo la manera de “ganarse el pan”, también obliga al desarrollo tecnológico, innovación, y permite acceder a nuevas redes y nuevos mercados.

- La hipótesis es que mientras mayor sean el cúmulo de capacidades y tecnologías en un país, mejor dotado estará para insertarse en el comercio internacional, ofrecer productos más diversos y exclusivos, siendo esa exclusividad la clave en el dominio de los mercados.

Como lo señalan Hausmann e Hidalgo et al (2011) en The Atlas of Economic Complexity[1], es posible construir a partir de la medición del grado de diversidad y exclusividad de las exportaciones de un país un Índice de Complejidad Económica (ICE), que resulta un buen predictor del crecimiento en el largo plazo. Este índice, de acuerdo a las pruebas realizadas por los autores, resulta ser mejor predictor que el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF), o de indicadores de fortaleza institucional elaborados por el Banco Mundial y otros.

El gráfico muestra los resultados de la regresión entre el  ICE y el producto geográfico bruto per cápita. Los puntos rojos son países con más de 10% de recursos naturales sobre el total de bienes exportados y los azules aquellos con exportaciones de recursos naturales inferiores al 10%. La correlación resultante es alta y de hecho, los países que aumentaron su diversificación exportadora y se han orientado hacia productos de mayor valor y tecnología incorporada, les ha ido mejor

Relación entre Índice de Complejidad Económica e PGB Per cápita

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¿En qué estamos hoy en  Chile?

Por una parte, la estructura de las exportaciones es similar a la de 1980. Cerca del 60% es cobre y otros minerales, y el resto, recursos naturales de bajo valor agregado. Por otra parte, se han diversificado los mercados, pero no se han aprovechado los Tratados de Libre Comercio para diversificar las exportaciones.

En Chile la estructura de las exportaciones es similar a la de 1980. Cerca del 60% es cobre y otros minerales, y el resto, recursos naturales de bajo valor agregado. Por otra parte, se han diversificado los mercados, pero no se han aprovechado los Tratados de Libre Comercio para diversificar las exportaciones.

Gráfico 2: Índice de Complejidad Económica

El gráfico 2 muestra que Chile en los últimos 40 años ha venido reduciendo el grado de complejidad de sus exportaciones, aún en las décadas donde la carrera hacia la economía del conocimiento se hubo impuesto, lo que se compara negativamente en el gráfico, con Brasil y Malasia

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Gráfico 3

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Fuente: Observatory of Economic    Complexity, Media Lab, MIT

En los gráficos 3 y 4 se presenta el espacio de productos de exportación de Chile y China. Este espacio muestra explícitamente qué productos requieren capacidades similares a las que el país  ya fabrica. El centro es denso, constituido por los productos con capacidades más sofisticadas: maquinarias y equipos, electrónica, robótica, equipos de precisión, etc. Los conocimientos de ese tipo de productos rápidamente pueden ser utilizados en la fabricación de nuevos bienes.

Esto es así porque la estructura productiva de los países depende de la disponibilidad local de insumos muy específicos o capacidades, las que podrían ser: insumos tangibles, tales como puentes, puertos y carreteras, o intangibles, como las normas, las instituciones, las habilidades o la existencia de determinadas redes sociales. La sofisticación de un producto está relacionado con la magnitud de capacidades que éste requiere, mientras que la complejidad de la economía de un país se relaciona con el conjunto de capacidades localmente disponibles.

Gráfico 4

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Fuente: Observatory of Economic Complexity, Media Lab, MIT

El gráfico 3 muestra el caso de Chile, de baja densidad, con capacidades muy específicas en la producción de bienes basados en recursos naturales, indicando que los tipos de conocimientos aplicados tienen escasos puntos de contacto. Esto es, con el cúmulo de conocimientos disponibles es difícil producir bienes de nuevo tipo.

En el caso de China, la política industrial que lideró ininterrumpidamente el crecimiento de las últimas tres décadas, ha permitido formar una densa malla de productos y capacidades creadas formal e informalmente, que es capaz de generar una dinámica de creación de nuevos productos en múltiples áreas, de baja, alta y mediana tecnología.

Pero además, la reducción del costo de transporte y la revolución de la tecnología de la información y la comunicación que caracteriza la actual etapa de globalización, ha permitido optimizar en forma sistémica la producción mediante las cadenas internacionales de valor,  siendo ésta una alternativa para los países emergentes, de aprender haciendo, que ha resultado más potente que el cerrar los mercados a la competencia.

En el diagrama se muestra el caso del iphone, el que es exportado desde China a los EE.UU., pero cuyos distintos componentes tecnológicos son elaborados en un grupo de países asiáticos, no siendo mayor a 10% el valor agregado en China.

Cadena de valor del iphone

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La necesidad de romper los obstáculos y lograr la mayor fluidez de los bienes y servicios entre los países participantes en las cadenas productivas, ha hecho que las empresas multinacionales presionaran por derribar las barreras al comercio, dando origen a grandes fábricas globales transformando el contexto internacional del comercio, cambiando las reglas del juego, desde el multilateralismo del GATT y la OMC, hacia los mega acuerdos regionales, tales como:


 

Fábricas globales de producción

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Ello ha llevado a la conformación de normas comerciales que van mucho más allá de las tarifas y del comercio internacional, teniendo impacto en inversiones, compras públicas, propiedad intelectual exigencias medioambientales y otras.

El avance de la globalización, la rapidez del cambio tecnológico y la limitación de las capacidades (conocimiento formal e informal implícitos en el saber hacer) hace muy difícil para Chile, y en general para los países de América del Sur, penetrar con nuevos productos el mercado internacional. Por ello, es importante conocer las experiencias de países que lo lograron.

Al respecto, debemos considerar que estos últimos, tuvieron una política industrial dinámica y moderna como eje de su estrategia de crecimiento. Además esta política estuvo basada en un Pacto Social para el desarrollo, lo que le aseguró continuidad en el largo plazo y contar con una institucionalidad ad-hoc[2] en cada país, con tres ejes directrices: estrategias consensuadas, alianzas público-privadas como soporte de las estrategias y desarrollo de capacidades de implementación.

En materia de comercio, el actual contexto internacional obliga a los países a la coordinación de la política industrial entre los que participarán en los acuerdos, armonizando sus agendas de negociación y normas comerciales, y regulando técnicas para que éstas no se transformen en obstáculos en la formación de las cadenas intrarregionales. En todo ello, la alianza público-privada en los países que enfrentan este proceso, ha resultado ser fundamental.


Desafíos para Chile

De todo lo anterior, se deducen un conjunto de desafíos, que involucran una tarea más compleja que una agenda de competitividad como la ejecutada en la actualidad:

- Lograr un Pacto Social para el desarrollo productivo que viabilice una política industrial en el largo plazo, más allá de los ciclos gubernamentales.

- Avanzar en la incorporación de conocimiento en la producción, a través de nuevas reglas del juego que conduzcan a la generación de nuevas demandas, por ejemplo en relación a la producción de energías limpias, nuevos estándares en emisiones o contaminación de proceso industriales, nuevos estándares en puertos, en construcción y logística.

- Un Estado inversor, no solo de infraestructura y políticas sociales, sino que socio activo junto al sector privado de los nuevos áreas a desarrollar.

- Impulso a un proceso innovador como parte central de la política.

Encarar estos desafíos implica tanto para el gobierno como para la oposición, adoptar una mirada de largo plazo, eliminar la ideologización en el discurso, tener conciencia del modelo obsoleto de crecimiento actual y estar dispuesto a adoptar un nuevo camino para el futuro. ¿Será esto posible?

 


[1]Hausmann, Hidalgo et al (2011) The Atlas of Economic Complexity:  Mapping Paths to Prosperity, Center for International Development, University of Harvard

[2] Véase al respecto: Moguillansky y Devlin (2011)  Breeding Latin American Countries: Operating Principles for Rehabilitating Industrial Policies, CEPAL, Banco Mundial.

Fotografía: Puerto de Valparaíso

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Sobre el Autor

Graciela Moguillansky

Graciela Moguillansky

Economista de la Universidad de Chile. Consultora internacional en desarrollo, comercio internacional y política industrial, con larga trayectoria en CEPAL (Comisión Económica para América Latina)