Carlos Huneeus: “vamos a tener una fragmentación en el centro y en la izquierda en la elección presidencial”

Carlos Huneeus, director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), dice estar “aterrado” por la falta de conciencia que ve en el mundo político, frente a los temas centrales que en Chile se requiere discutir. “Chile enfrenta una crisis política integral”, con partidos fragmentados y muy débiles, dice Huneeus. Frente a esto, observa un sistema económico altamente concentrado, con una altísima concentración de la riqueza, donde el candidato de la derecha es uno de sus representantes. Con este panorama, teme que se esté dando una confluencia para una tormenta perfecta y cualquiera que sea el Presidente que llegue a La Moneda, en marzo de 2018, tendrá que enfrentar aquella tormenta.


 

Por María Isabel Guzmán

Tras las primarias del 2 de julio pasado, el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), Carlos Huneeus (militante refichado en la Democracia Cristiana), dice que sobrevino una incertidumbre política muy grande, atizonada por los problemas económicos y sobre todo por el bajo crecimiento. En su opinión, este sesgo esconde o ignora problemas centrales que tiene el sistema político chileno, como es la relación entre el dinero y la política y el financiamiento ilegal que hicieron grupos económicos y conspicuas empresas a políticos de todos los partidos. Y eso le parece lamentable.

¿Cómo podría reaccionar la gente frente a este silencio que usted señala, en las elecciones de noviembre?

Creo que esta situación es gravísima, porque afecta la legitimidad del sistema político y del sistema económico, incluyendo por cierto a los gremios empresariales. Tenemos un sistema democrático sin partidos fuertes, tremendamente débiles, ante un electorado desconfiado de sus capacidades para formar gobierno.
Tenemos partidos fragmentados. Hay 11 partidos con representación parlamentaria, pero muy débiles. Frente a esto, usted tiene un sistema económico altamente concentrado, con una altísima concentración de la riqueza, donde el candidato de la derecha es uno de sus representantes. Con este panorama, me parece que hay una confluencia que adelanta una tormenta perfecta. Cualquiera que sea el Presidente que llegue a La Moneda el 11 de marzo del 2018, va a enfrentar esta tormenta.

¿Las primarias del 2 de julio son el reflejo de lo que puede pasar en la primera vuelta de noviembre?

Lo que pase dependerá en gran medida de lo que sean capaces de lograr las candidaturas de Alejandro Guillier y de Carolina Goic. Por ejemplo, si ellos van a retomar el tema de la relación del dinero con la política, que fue el nervio central del discurso de Manuel José Ossandón y que, a mi modo de ver, significó ponerlo en la agenda electoral.

A mi me parece complicado que ese discurso lo ponga un candidato de izquierda, porque eso va a polarizar, va a generar mucho ruido. En la forma en que lo hizo la vocera de Alejandro Guillier, Karol Cariola, creo que fue poco acertado. Y por otro lado, yo no sé si lo va a tomar la candidata de la Democracia Cristiana.

¿Qué otro elemento puede ser determinante en la próxima elección de noviembre?

No olvidemos que estamos con el voto voluntario y lo que puede pasar en noviembre es que muchísima gente se quede en la casa; que no se sienta representada por las candidaturas de Guillier ni de Goic. Entretanto, la capacidad de movilización electoral de la candidatura de Beatriz Sánchez ya se vio en la primaria que es limitada. Tuvo un resultado favorable dentro del propio Frente Amplio, pero no creo que ella tenga las habilidades y la experiencia política que requiere una presidencial, y tampoco que el Frente Amplio tenga las capacidades para llegar a ser una fuerza que movilice a aquel electorado que sale a las calles a protestar, pero que el día de la elección se queda en su casa. Sánchez va a tener que demostrar que es capaz de obtener un porcentaje superior de votos al que sacó Jorge Arrate en 2009 (6,2%).

Probablemente, vamos a tener una fragmentación en el centro y en la izquierda en la elección presidencial, con un Piñera que corre como favorito en la derecha. Así las cosas, yo me temo que la presidencial de este año puede ser más bien un plebiscito contra Piñera que una elección a favor de él, y eso crea una situación de mucha incertidumbre.

¿La gente del centro y de la izquierda podría ir a votar sólo para que Piñera no sea nuevamente Presidente?

Claro. También puede ser que la gente crea más conveniente quedarse en la casa y no legitimar el sistema, o votar nulo o blanco. Porque en la segunda vuelta hay tres votos: a favor de alguno de los candidatos, abstenerse o votar nulo.

¿Fue efectivamente tan dañino para Nueva Mayoría que no hubiese tenido primarias?

No, no lo creo, porque Nueva Mayoría ya estaba agotada. Terminó la Nueva Mayoría, como la conocimos hasta la anterior elección. Los partidos que aún siguen en ella están muy divididos entre sí y al interior de ellos. En el PPD lo que opina el senador Guillier hoy tiene más fuerza que su presidente. En el socialismo pasa lo mismo.

Después de las primarias, ¿se puso peor la situación para los partidos que aún se sienten parte de Nueva Mayoría?

Ahora están enfrentando las consecuencias de un candidato que tiene poca experiencia política y bajo tonelaje profesional. Esto me trae a la memoria Jorge Alessandri, el año 1962. Pero él tenía un tremendo tonelaje profesional y experiencia como empresario. Había sido presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, ministro de Hacienda, diputado, etc. Además, tenía apellido, por ser hijo de un ex Presidente. Guillier no tiene esas credenciales y no las pueden fabricar. Él necesitaba las primarias para su propio liderazgo personal, para su candidatura, no porque fuera bueno para los partidos; él las necesitaba vitalmente. Y al no tener primarias, sigue muy débil. Y con partidos débiles, él no puede remontar.

En este escenario, ¿qué destino pueden tener las candidaturas de Marco Enríquez- Ominami, de Alejandro Navarro y otros?

Yo no los veo. Marco Enríquez-Ominami es un candidato muerto, por su pasado, por lo que hizo. Y los otros candidatos tampoco. Ya fueron candidatos y no los veo presentes. Ellos debieron haber intervenido en la primaria para legitimarse. Porque el objetivo de la primaria es legitimar candidatos débiles, o ponerse de acuerdo en otro candidato cuando todos los competidores están de acuerdo en eso.

¿Es realista que la DC siga apostando a Carolina Goic, considerando su baja adhesión en las encuestas?

La DC no tiene otra alternativa. No tiene otra. Es un instinto de sobrevivencia, la DC no puede ser cola de león. Es preferible ser cabeza de ratón que cola de león.

¿Usted cree que la DC tiene que insistir en su apuesta en Goic?

Por supuesto. Salvador Allende sacó 5% en 1952, cuando Carlos Ibáñez era candidato presidencial, y arrasaba. Y un sector del socialismo se sumó a la candidatura de éste. Carolina Goic está haciendo exactamente lo que hizo Salvador Allende el año 1952.
Yo creo que Carolina Goic tiene más capacidad de movilizar al electorado de centro izquierda que Guillier. Es mejor candidata, porque tiene más experiencia política, tiene más capacidad y tiene más decisión. Tiene más garra. Ahora, yo no veo a la izquierda votando por una democratacristiana, a esta altura del partido. No lo veo posible.

Entonces, ¿las pretensiones de la DC apuntan al próximo periodo eleccionario, más allá de noviembre de 2017?

Eso es lo que estoy diciendo yo, no sé lo que dice la DC. Yo lo que creo es que esta elección está perdida. Por los sucesivos errores, porque los temas centrales no están en la agenda del debate. Le doy un solo ejemplo. Vi los documentos de “Piensa en Chile” (propuestas de la precandidatura del Presidente Ricardo Lagos), no hay ningún tema sobre la competencia y la concentración económica, no hay ni uno. Es volver a lo mismo. Es una cosa patética.
Lo ha dicho el ex Presidente Lagos y lo repito yo: ¿en qué mundo se vive? Lo digo porque no se están discutiendo los problemas de fondo que tenemos que enfrentar y por eso estoy alarmado, estoy espantado.

¿De pasar Guillier a la segunda vuelta, la DC lo apoyará?

Yo creo que un sector importante de la DC no va a votar por Guillier y tampoco va a votar por Piñera. Se va quedar en la casa. En mi propio caso, no voto por Guillier, pero tampoco por Piñera.

La alternativa de la izquierda es apoyar a Carolina Goic hoy día. Ella sí derrota a Piñera en segunda vuelta. Pero el sectarismo y la miopía política, no van a permitir eso. Ahí está la solución obvia.

Usted ha manifestado una opinión negativa en torno a la proliferación de encuestas, como la de Cadem, que sale cada semana. ¿Por qué?

Porque Cadem no es una encuesta, porque no tiene una muestra representativa. Está formando una base de datos con la cual más tarde van a predecir un resultado electoral, pero eso se puede predecir sin encuestas. Los matemáticos tienen miles de fórmulas para hacer eso, teniendo en cuenta resultados electorales anteriores, otras encuestas, etc.

Me refiero sólo a Cadem, por este motivo. Ellos están midiendo el clima de opinión pública. El problema es que la prensa, los periodistas y algunos profesores universitarios que escriben en los medios de comunicación, toman a todos estos ejercicios por igual, como si fueran encuestas. Pero tienen un sesgo claramente orientado a Cadem, como también a la del CEP, por lo que representa, y desconocen la nuestra, del Mori-CERC.

No es nada personal contra nosotros, pero el peso de la relación del poder económico con el poder político le da al CEP una influencia mayor en el centro y en la izquierda de lo que realmente le corresponde. La única encuesta que mide las preferencias de los candidatos es la Mori-CERC, porque pregunta por intención de voto.

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Editor Política & Economía