Balance del V Congreso del Futuro: un paso más para democratizar la ciencia y la tecnología

Los organizadores del Congreso del Futuro, encabezados por el presidente de la Comisión Desafíos del Futuro, senador Guido Girardi, están muy satisfechos con el resultado de la quinta versión de este encuentro internacional, realizado entre el 19 y el 24 de enero de 2016. En el balance destacan algunas cifras récord, tales como el millón de conexiones vía streaming, tanto en Chile como en el exterior; 35.000 personas que asistieron a las charlas en Santiago, Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Valdivia y Punta Arenas; y la participación de 90 prominentes expositores, científicos e intelectuales, que abordaron siete áreas temáticas de gran relevancia sobre ciencia y tecnología aplicadas.


 

Las siete áreas temáticas del Quinto Congreso del Futuro fueron: civilización del futuro ¿humana o artificial?; Homo Sapiens versus Homo Rapax ¿salvaremos el planeta?; la búsqueda de nuevos mundos; Siglo XXI ¿mejorará la calidad de vida?; mundo digital; conocimiento, cultura e innovación; y ¿cómo se gobernará la sociedad del Siglo XXI?
A continuación presentamos una entrevista de Política & Economía con el director ejecutivo del Congreso del Futuro, el cientista político Nicolás Fernández, quien resume los principales logros obtenidos en este encuentro. Como pocas veces, este Congreso tuvo gran repercusión en los medios masivos y de hecho logró arrebatarle espacio a otros temas de la agenda mediática, más contingentes y aparentemente superficiales, lo cual tiene altamente satisfechos a los organizadores, según reconoció Fernández.
El prejuicio de que a la gente solo le gusta ver teleseries, fútbol o programas de entretención fue desmentido por los resultados del Quinto Congreso del Futuro, lo cual a su vez debiera ser un punto a considerar por los dirigentes políticos y también por los propios medios de comunicación, manifestó el ejecutivo.
¿Cómo fue la organización?
Trabajamos con un Comité Editorial, que encabeza el senador Guido Girardi, en su calidad de presidente de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado. Durante el primer semestre de 2015 este Comité se preocupó de la planificación del Congreso. Luego de estudiar los temas estratégicos que más se debaten a nivel internacional, sobre todo a nivel académico y en los parlamentos, ubicamos a los personajes, científicos e intelectuales de mayor prestigio, para cursar invitaciones. A mediados de 2015 comenzamos a enviar las invitaciones oficiales, tarea fue apoyada por diversas autoridades, incluyendo a la Presidenta Michelle Bachelet, quien firmó las cartas de invitación a los premios Nobel y a otros destacados científicos de gran prestigio internacional.
¿Qué condiciones o exigencias le pusieron los invitados?
Ninguna en especial y ellos humildemente siguieron las nuestras, como -por ejemplo- que no podíamos pagarles honorarios por las charlas y que entregaran sus contenidos en un lenguaje sencillo, dirigido a toda la ciudadanía. Ellos aceptaron venir al Congreso del Futuro de buena voluntad y nosotros sólo le pagamos el pasaje y la estadía, no obstante que muchos de ellos normalmente cobran cuando salen a ofrecer charlas fuera de sus países, universidades o centros de estudio. Pero en este caso vinieron gratis, a pesar de que se trata de grandes personalidades del mundo científico, de la academia; muchos de ellos investigadores seniors y, como ya dije, algunos premios Nobel: Steven Chu, Premio Nobel de Física (1997, Estados Unidos); Ada Yonath, Premio Nobel de Química (2009, Israel); Aaron Ciechanover, Premio Nobel de Química (2004, Israel); y Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz (2014, India).
¿Cuál fue la idea-fuerza que le pidieron a tan distinguidos expositores?
En esta ocasión pusimos como foco a la ciudadanía y nos propusimos democratizar la ciencia y la tecnología. De este modo le pedimos a los expositores que le comunicaran a la gente cómo ven ellos los desafíos del futuro y a su vez cómo la ciudadanía podría incorporarse y participar en la solución de los problemas que enfrentamos. Esto porque pensamos que a la ciudadanía en su conjunto le afectará los cambios que tienen que venir. De repente a nosotros nos da angustia al percatarnos de que la gente no se está preparando para enfrentar la enorme cantidad de cambios que se están produciendo y los que se están gestando.

Los cambios implican dificultades si uno no está preparado y ventajas si estamos preparados para enfrentarlos.

Los cambios implican dificultades si uno no está preparado y ventajas si estamos preparados para enfrentarlos.
En medio de esta angustia nos preguntamos qué podríamos hacer con la gran cantidad de información que manejan los científicos y estimamos que la respuesta es una sola: la divulgación. O sea, el traspaso de la mejor manera posible, con un lenguaje sencillo, de esta información a la ciudadanía.
¿Cree Usted que acertaron con esta idea-fuerza?
Con este enfoque pusimos al alcance de la ciudadanía un espacio de sabiduría y de reflexión, al más alto nivel, y obtuvimos una excelente respuesta que se tradujo en una altísima participación, de manera presencial y también vía streaming. En este último caso, nos vieron cientos de miles de personas, en Chile y varios países de América Latina.
Otra idea de fondo fue despertar en la gente la curiosidad por los temas que preocupan hoy al mundo científico y, en este sentido, los contenidos que elegimos para los distintos paneles tuvieron como objetivo atraer el interés y la curiosidad de la gente. Entendemos que la curiosidad en el ser humano es el motor del conocimiento y, por lo tanto, el motor del desarrollo.
Si tenemos una masa ciudadana crítica, que es el ideal para impulsar los cambios, podemos sentirnos relativamente satisfechos de que estamos logrando el objetivo de subir a la gente al carro del desarrollo.
¿Cuáles fueron los resultados, en cifras?
Los resultados que obtuvimos todavía nos tienen asombrados. Por ejemplo, tuvimos más de un millón de conexiones vía streaming, en este caso desde puntos remotos la gente siguió las más de 90 charlas que se ofrecieron en los seis días del Congreso. Esta cifra es un récord para un evento cuyos contenidos -se supone- van dirigido a una élite.
O sea, tuvieron una audiencia muy masiva.
Así es. Esta audiencia nos dejó súper contentos, pero también nos impuso un nuevo desafío, que es tomar nota de que en Chile existe un interés masivo por la ciencia, por el conocimiento y por abordar los problemas de fondo que nos imponen la ciencia aplicada y la tecnología. Por ejemplo, el interés observado en la gente por internet de las cosas. A la gente le hace sentido tratar de descifrar los cambios que se vienen cuando una prenda de vestir contenga un chip, para registrar la trazabilidad de ésta y de quién la usa.
¿Hubo audiencia desde fuera de Chile, vía streaming?
Sí, aunque las conexiones vía streaming fueron en su gran mayoría de Chile, también las hubo en varios países del continente, desde Miami hacia el sur. En tanto, a las charlas presenciales asistieron más de 35.000 personas, en los seis días que duró el Congreso.
Por lo tanto, nos preguntamos ¿qué haremos después con el interés de este millón de personas que nos vio por internet este año y con las 35.000 que concurrieron a los lugares donde se realizaron las charlas, en el Gran Santiago (donde abarcamos seis comunas), como también en Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Valdivia y Punta Arenas . Suponemos que en estas personas surgieron nuevas curiosidades y que -entre otras cosas- se le sumaron nuevas expectativas que tendremos que tratar de responder en el Congreso del próximo año. Este es un gran desafío que no podemos soslayar.
¿Cuántas personas asistieron a las charlas en regiones?
Entre las cinco ciudades de regiones sumamos poco más de 7.000 personas, pero creo que nos quedamos cortos con las locaciones que elegimos, porque en verdad se hicieron estrechas. Fuimos moderados en estimar la asistencia, porque está fue la primera vez que llevábamos el Congreso a regiones. Tenemos que reconocer que, a priori, uno no sabe cuál sería la acogida que tendrían estas actividades en lugares donde nunca habíamos estado y por eso –modestamente- decimos que nos equivocamos, porque el resultado muestra que sí hay interés masivo en la ciencia y la tecnología.
Nuestro prejuicio de que a la gente solo le gusta ver teleseries, fútbol o programas de entretención fue desmentido por los resultados del Quinto Congreso del Futuro, lo cual a su vez debiera ser un punto a considerar por los dirigentes políticos y también por los medios de comunicación.
En términos generales, ¿cuál fue el perfil de los participantes?
En términos etarios, los participantes abarcaron todos los estratos de edad, aunque tal vez, sobresalió la presencia de los jóvenes, quienes sin duda se vieron atraídos por los temas tecnológicos que son de gran interés para ellos, tales como inteligencia artificial y robótica y los problemas actuales que tendrán un impacto mayor en el futuro, como por ejemplo el cambio climático. Sin embargo, tuvimos una gran participación de adultos mayores e incluso de la tercera edad, a quienes les hace mucho sentido conocer más sobre salud, calidad de vida y empatía, que también fueron temas abordados en el Congreso. Así fue como a las charlas sobre alimentación saludable, prolongación de la vida y medicina para todos, predominó un público cuyo promedio de edad se acercaba a los 60 años.
Los paneles de salud estuvieron repletos de gente mayor porque son temas de preocupación nacional. Cuando vienen charlistas de estatus internacional a decirnos que en otros países existen mecanismos y modelos para acceder a medicamentos de buena calidad y a bajos precios, por supuesto que les hace sentido a estas personas.
¿Han recibido solicitudes para replicar la idea en otros países?
Sí, ya tenemos solicitudes de tres países: Costa Rica, Argentina y Brasil. Nos ha pedido ayuda para organizar congresos similares, tomando como base nuestra experiencia y ocupando el modelo de negocio, el cual es muy singular porque se trata de eventos de divulgación científica y tecnológica sin fines de lucro y gratuitos. Por lo tanto, nos financiamos con aportes de fundaciones e instituciones de gobierno y de empresas privadas que concurren como auspiciadores. Además, establecemos acuerdos con medios de comunicación, que actúan como media partners, los cuales nos ayudan en la difusión.

Tenemos solicitudes de tres países: Costa Rica, Argentina y Brasil, que nos ha pedido ayuda para organizar congresos similares.

¿Cuál de esos tres países está más avanzado con el desarrollo de esta idea?
Brasil, porque está a punto de poner en marcha un modelo similar al chileno, basado en una comisión especial constituida en el Senado brasileño, de Desafíos del Futuro. Creemos que este es un modelo muy práctico y así lo hemos podido comprobar nosotros en Chile. Debo aclarar que este modelo no lo inventamos en Chile, porque la idea la tomamos del Consejo de Prospectivas del Parlamento de Finlandia.
¿Qué planes tienen para seguir fortaleciendo esta idea en Chile?
Desde luego, nos interesa organizar el Sexto Congreso del Futuro, en enero de 2017, pero también queremos hacer un nuevo esfuerzo para darle vida durante el año y no quedarnos solo con un evento anual. Queremos hacer actividades durante el año como, por ejemplo, actividades de divulgación permanente, mediante un centro especializado que atienda consultas de escolares, estudiantes universitarios y de la ciudadanía en general. El objetivo debiera ser explicar en un lenguaje simple las complejidades de la ciencia y la tecnología y poner en la agenda del debate social los temas clave que preocupan a los científicos. ¿Cómo no sería importante, por ejemplo, explicarle a una dueña de casa el funcionamiento de internet de las cosas, a su nivel, para que pueda -por ejemplo- ocupar su teléfono móvil y activar la lavadora mientras se encuentra fuera del hogar. Para cualquier entidad preocupada los estos temas se ofrecen grandes posibilidades en el campo de la divulgación tecnológica, a nivel masivo.

¿Por qué entonces del Congreso del Futuro no podría operar como una fundación?

Por cierto que podría hacerlo, no solo en el ámbito de la divulgación, sino también en el plano del apoyo a la educación, generando encuentros, ofreciendo charlas y canalizando becas para jóvenes chilenos en el extranjero.
El Congreso del Futuro ya es una marca y como tal adquirió un estatus para darle proyección en nuevos ámbitos de la divulgación de la ciencia y la tecnología, como también del debate de problemas políticos, sociales y culturales, aquellos de trascendencia para la sociedad en su conjunto.
Los temas del Congreso del Futuro tienen mucho sentido común y si tomamos los grandes temas científicos y tecnológicos con este enfoque, llegan con mayor facilidad a la gente. Así, por ejemplo, frente al complejo tema de cambio climático, los desafíos no solo están reservados para los políticos, para los gobiernos y para las grandes empresas que están llamadas a reducir las emisiones de CO2, sino también para cualquier persona, para que tome conciencia de que también puede colaborar apagando la luz, o prefiriendo bienes de consumo que tengan una menor huella de carbono.
¿Por qué se observó una baja asistencia de parlamentarios en esta versión del Congreso del Futuro?
Nos consta que el día de la inauguración del Congreso asistieron muchos parlamentarios, porque se trataba de una ceremonia importante y estuvo presente la Presidenta Bachelet. Sin embargo, durante el desarrollo del evento, en los días siguientes, la presencia de parlamentarios bajó considerablemente. Sólo vimos a dos o tres que asistieron a las charlas en forma regular, entre los cuales se contó el senador Girardi. Otros quizás siguieron el evento vía streaming.
Al margen de que los parlamentarios hayan asistido o no, creemos que si ellos están a cargo de legislar y de tomar decisiones de políticas públicas, tienen que estar al tanto de los temas de transcendencia para la sociedad. Estos son, precisamente, los temas que se abordan en el Congreso del Futuro. Entre otros, por ejemplo, el desarrollo de las smartcities, o ciudades inteligentes, donde sabemos que la aplicación de nuevas soluciones tecnológicas es clave para mejorar la calidad de vida de las personas y avanzar en la sostenibilidad ambiental de los centros urbanos. Esto sin mencionar los temas de salud, consumo masivo o del desarrollo de nuevas fuentes de energías renovables, los cuales requieren de un enfoque adecuado de políticas públicas.
Nuestro balance del Congreso del Futuro es que la gran adhesión del público lograda es un llamado de atención para los políticos, de que los temas de ciencia y tecnología y los grandes temas de orden sociocultural sí son de interés para la ciudadanía.
¿Eso significa que está naciendo en el país un nuevo interés ciudadano, más allá de los numerosos problemas económicos, políticos y sociales del presente?
Efectivamente, si más de un millón de personas, en su mayoría potenciales votantes, se interesaron por seguir las charlas del Congreso del Futuro, indica que algo está pasando con el interés ciudadano y que no podemos seguir enfrascados en los mismos temas que acaparan los titulares de prensa. Por lo tanto, me pregunto, ¿tiene sentido hacer campañas políticas entregando panfletos en las ferias libres?
Sin menospreciar a la gente que trabaja o va a comprar a las ferias libres, si los políticos no ven que a los jóvenes también les interesan los temas tecnológicos, que son sus preferidos porque son nativos digitales, difícilmente podrán establecer los nexos necesarios con los nuevos y potenciales votantes, para ofrecerles abordar los desafíos del futuro.
Tenemos que reconocer que un factor que ayudó de manera colateral a promocionar el Quinto Congreso del Futuro, fue el reclamo público de los científicos que ocurrió en los días anteriores, debido a la crisis de gobernanza en Conicyt, al bajo presupuesto para investigación científica y a la demanda para crear el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Afortunadamente, esto último fue resuelto en la víspera del Congreso, con el anuncio de la Presidenta Bachelet para crear finalmente este ministerio. En buena hora.

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Editor Política & Economía