Analista Ernesto Águila: “el quiebre entre la élite política y la ciudadanía sigue profundizándose”

El analista político Ernesto Águila, repasa en esta entrevista el nuevo panorama que sobrevino en Chile luego de los resultados de la última elección municipal, del pasado 23 de octubre. En esta contienda el bloque oficialista de Nueva Mayoría (NM) perdió apoyo ciudadano, a manos de una leve ventaja de la derecha. Según Águila, el político que resultó más perjudicado tras esta contienda fue el ex Presidente y actual precandidato presidencial, Ricardo Lagos Escobar.

Por María Isabel Guzmán

Ernesto Águila dice que la alta abstención (65%) en la última elección municipal fue originada por una serie de hechos que han puesto en tela de juicio al sistema político chileno, agravado por los escándalos de corrupción y tráfico de influencias que permiten concluir que numerosos dirigentes políticos, de derecha, centro e izquierda, “han sido colonizados y/o cooptados por el poder del dinero”. Añade que esto terminó por darle el tiro de gracia a la confianza que tenían los ciudadanos a los mecanismos de la democracia representativa.

Mientras no se reconstituya la confianza, “yo creo que la gente no va a volver a participar masivamente en las elecciones”, sostiene Águila, vinculado al Partido Socialista y actual profesor de la Facultad Filosofía y Humanidades y Director del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile.

“De los liderazgos en carrera hoy día, me parece que el que salió más debilitado de la elección municipal es el de Lagos, porque básicamente presidencializó la elección municipal. Además, candidatos muy vinculados a él, como Helia Molina en Ñuñoa, Carolina Tohá en Santiago, e indirectamente Leopoldo Méndez en Valparaíso, éste último apoyado por su hijo el senador Ricardo Lagos Weber, le propinaron al ex Presidente un duro golpe en la elección municipal”.

¿Cuáles son principales las lecciones que dejan los resultados en la última elección municipal?

Creo que hay dos grandes conclusiones. Una es que expresaron la profunda crisis que vive el sistema representativo chileno. Aunque se ha hablado bastante del fenómeno de la abstención, uno no puede dejar de tener en cuenta que la democracia representativa en Chile está en uno de sus puntos más bajos desde 1990. No hay indicios de que se pueda estar revirtiendo este proceso. Al contrario, uno observa que el proceso de separación entre la élite política y la ciudadanía sigue profundizándose.

En segundo lugar, creo que en estas elecciones siempre se discute mucho quién ganó o quién perdió. En lo personal, creo que en términos relativos ésta elección la ganó la derecha. O sea, en esa democracia del 35%, que es como habría que llamarla hoy, la derecha ganó por un leve porcentaje en alcaldes y por poco margen perdió en concejales. Sin embargo, la derecha ganó en muchas comunas relevantes y, por lo tanto, un mayor número de chilenos está bajo gobiernos locales de derecha.

¿Qué valor tiene para Nueva Mayoría haber ganado por un pequeño margen en concejales?

Esa es la tercera conclusión. Hay que decir que en concejales, que es la más política de una elección municipal, ganó Nueva Mayoría por 6 a 8 puntos a la derecha, lo cual da cuenta de que la base electoral de esta coalición es bastante fuerte todavía, aunque da la impresión de que ha sido mal administrada.

Una cuarta conclusión es que con el triunfo de Jorge Sharp en Valparaíso, se observa un proceso de construcción de fuerzas de izquierda emergentes, aunque no hayan logrado el mismo resultado en otros lugares donde hicieron apuestas similares. Sin quitarle mérito a lo ocurrido en Valparaíso, no es un fenómeno que uno pueda proyectar a nivel nacional.

¿Cómo se explica la derrota de Carolina Tohá en Santiago?

La alcaldesa Tohá compitió con un dirigente más bien local, respaldado por un apellido que tiene tradición política en Chile y que además lleva muchos años como concejal. A Carolina Tohá le jugó en contra un liderazgo político muy pronunciado, el cual está seriamente cuestionado por la ciudadanía. Para la gente este punto tiene hoy un significado decisivo al momento de decidir por quien vota.

Todo esto, sin contar la presunta co-responsabilidad de Tohá en el financiamiento irregular de Soquimich al PPD.

El resultado de la elección municipal, ¿anticipa algo de lo que podría pasar en las presidenciales y parlamentarias del próximo año?

Hay algunos analistas que dicen que los resultados unipersonales de las elecciones municipales se corresponden con el resultado de las elecciones presidenciales, y que los resultados de las elecciones de concejales se corresponden con las parlamentarias. Creo que este triunfo de la oposición abre expectativas importantes a la derecha para que vuelva al gobierno en 2017. No es una carrera corrida. El resultado de concejales de la NM hace pensar que hay una base electoral sólida, que apoyado en un liderazgo importante podría reconstituirse y expresarse en las próximas presidenciales.

¿Qué liderazgos aparecen fortalecidos?

Los liderazgos más outsiders se fortalecen indirectamente, por el hecho de que la abstención está dando cuenta de una crisis de representación. En la medida en que los outsiders puedan esquivar la crisis de representación se ven fortalecidos. Estoy pensando específicamente en los casos de Alejandro Guillier, de Fernando Atria y de algún otro que pudiera surgir en la izquierda emergente que está fuera de NM.
Inclusive, en medio de esta crisis de representatividad, también podrían beneficiarse liderazgos de derecha populista, como Manuel José Ossandón.

¿Cuán gravitante podría ser el fenómeno de Jorge Sharp?

Esta es una de las grandes interrogantes que están abiertas en la política chilena. Parece ser consecuencia de lo que ha ocurrido en Chile desde 2011 hasta ahora, en términos de movilización social y conformación de nuevos colectivos de izquierda. Es un fenómeno parecido al observado en Europa, en el cual las fuerzas de izquierda alternativas se levantan frente a los partidos históricos, en particular frente a los partidos socialistas.

Los casos más emblemáticos para nosotros son el de Podemos en España y el de Syriza en Grecia, país donde este último reemplazó en el poder al Partido Socialista griego, el Pasok. En tanto, en España se constituyen como dos izquierdas.

Otra gran duda es si el espacio que ha ido consiguiendo la izquierda no tradicional, hasta hoy día muy fragmentado, va a poder o no conformar una izquierda distinta y alternativa a la izquierda histórica chilena, que constituyen el PS y el PC, fundamentalmente.

El candidato Leopoldo “DJ” Méndez representaba a la izquierda histórica en Valparaíso y perdió frente a Sharp, prototipo de una izquierda nueva.

El candidato Leopoldo “DJ” Méndez representaba a la izquierda histórica en Valparaíso y perdió frente a Sharp, prototipo de una izquierda nueva. Ahora, si el movimiento que apoya a Sharp no logra conformar una lista parlamentaria y encontrar un precandidato presidencial competitivo, el proyecto de constituir el llamado Frente Amplio seguirá esperando.

¿La alta abstención en las municipales recientes -del 65%- podría repetirse en la presidencial y parlamentaria de 2017?

Tiendo a pensar que la sociedad chilena no está despolitizada, tan solo que encuentra más motivada a movilizarse bajo otras formas políticas, en vez de votar. En un país en que un millón de personas sale a las calles a protestar contra las AFP, mientras un número similar de ciudadanos deja de votar en la elección municipal, por contraste, llama a dudas la aseveración de que la sociedad chilena está despolitizada.

Mi opinión es que la sociedad chilena está politizada, porque es capaz de movilizarse por temas como la previsión, mientras observa que el sistema político no da respuesta a esta demanda. Esta gente no ve que su participación electoral tenga algún resultado y que sea dirimente en relación a temas importantes y sustantivos. Esto inevitablemente lleva a una desconfianza en los representantes políticos.

Por otra parte, los recientes casos de corrupción mostraron que los dirigentes políticos tienen un grado de colonización y cooptación económica y empresarial. A mi juicio, esto terminó por darle el tiro de gracia a la confianza de los ciudadanos con los mecanismos de democracia representativa. Mientras no se reconstituya esa confianza, creo que la gente no va a volver a participar masivamente en las elecciones.

A un año de la próxima elección, ¿cree que es posible re encantar al ciudadano para superar la crisis de credibilidad?

Creo que es difícil revertir una tendencia a la abstención, la que a mi juicio se ha vuelto estructural, aunque en la presidencial y parlamentaria de próximo año debiera subir un poco la participación, quizás no más allá del 40 o 45%.

Desmenuzando la carrera presidencial, ¿por qué cree que Lagos no repunta en las encuestas?

En el momento en que Lagos confirma que quiere ser candidato a Presidente, no se produce una cierta reacción inmediata de apoyo. Esto porque hay algo allí que alimenta la desconfianza ciudadana que mencionaba recién. No es fácil revertir la desconfianza en un político de larga trayectoria, con un liderazgo suficientemente conocido.

Pero, además, el principal problema de Lagos es que aparece como una solución que cae de arriba, con aire elitista, proyectando una forma de gobernabilidad que fue propia de los años 90. Este estilo tenía que ver más bien con una democracia sin una sociedad movilizada, sin movimientos sociales, lo que pudo haber sido resultado de las condiciones post dictadura. Pero desde 2011 en adelante, cuando ocurre la primera gran oleada del movimiento estudiantil, tenemos una sociedad mucho más horizontal, menos dócil, más crítica, que no acepta un tipo de gobernabilidad como la que pudiera representar Lagos.

No me imagino cómo Lagos podría re encantar a los votantes que hoy no están votando. Por lo tanto, el liderazgo que pueda reconstruir es visto como parte del establishment y no como parte de las nuevas tendencias ciudadanas.

¿Qué le parece la irrupción de Alejandro Guillier en las encuestas?

Guillier despierta un fenómeno parecido al de Michelle Bachelet en su primera candidatura presidencial: como un outsider, distante de la élite política tradicional que está siendo drásticamente repudiada por la ciudadanía. Guillier tiene la ventaja de que la ciudadanía lo puso fuera de aquella categoría.
Sin embargo, la principal debilidad de Alejandro Guillier tiene que ver con la duda de que sea capaz de construir una propuesta programática y de gobierno sólida. Creo que esto va a depender mucho de que pueda ampliar su base de apoyo, más allá del Partido Radical.

¿Cree Usted que Ricardo Lagos podría dar un paso al costado si no aumenta su apoyo en las encuestas?

Creo que la decisión final que adopte Lagos ocurrirá por ahí por marzo o abril del próximo año y lo hará con las encuestas en mano. Si Guillier se sigue disparado en las encuestas, es poco razonable pensar que Lagos se vaya a exponer a perder una primaria de la centro izquierda.

Fernando Atria también se está candidateando. ¿Podría él erigirse como el potencial candidato del Partido Socialista?

Después de la bajada de Isabel Allende, formalmente quedó en pie la candidatura de Fernando Atria y de José Miguel Insulza. La pre postulación de Fernando Atria es interesante porque representa un intento de conectar al PS con lo que es el nuevo ciclo político que se abrió el 2006 y de conectar al PS con el tema de una nueva Constitución Política y/o de una asamblea constituyente. Por lo tanto, Atria tensiona por la izquierda al PS y más allá de que tenga o no liderazgo que lo lleve a ser candidato presidencial del partido, creo que está logrando condicionar el debate al interior de éste. Es distinto que se discuta el apoyo del PS hacia Lagos que hacia Atria. En este contexto la candidatura de Atria puede ser muy determinante en términos programáticos para el PS, con miras al 2017.

La ex ministra Mariana Aylwin ha insinuado que estaría disponible para una candidatura. ¿En qué pie pone a la Democracia Cristiana?

La DC está en una disyuntiva entre ir a una primaria de la centroizquierda, hoy Nueva Mayoría, o ir directamente a primera vuelta. Mientras tanto, este partido sigue inmerso en un proceso de declinación electoral significativo. Es la fuerza política que más votos perdió en la última elección municipal y, por lo tanto, no sabe bien cómo recuperar terreno. Esto es, si toma un camino propio, o bien si sigue formando parte de una alianza con la izquierda, lo que le es muy difícil porque, entre otras cosas, le impide levantar un liderazgo propio en el marco de una primaria.

Se ha sabido que ex el intendente de la Región de La Araucanía, Francisco Huenchumilla, también quiere ser candidato en la DC.

Creo que esto abre un fuerte debate dentro de la DC, similar al que ya se abrió en el PS, entre las opciones de Lagos, Inzulza, Atria y hasta hace poco de Isabel Allende. Huenchumilla, Atria y Guillier van a ir conformando un eje transversal de izquierda, mucho más abierto a los movimientos sociales, herederos del Chile post 2011, y próximos a los colectivos de izquierda tipo Revolución Democrática (RD), Movimiento Autonomista, etc. Este eje se va a ir contraponiendo al eje más moderado al que pertenecen Mariana Aylwin, Lagos e Insulza.

¿Se puede dar la incorporación del Partido Comunista a un eventual conglomerado de centroizquierda que reemplace a Nueva Mayoría?

Es un poco misterioso saber a lo que aspira hoy el PC. Uno se imagina –a priori- que el PC está por potenciar un eje de izquierda y de avanzada. Pero los comunistas han sido especialmente cuidadosos en mantener un entendimiento entre el centro y la izquierda. Creo que se sienten cómodos en la actual NM y, por lo tanto, creo que los comunistas van a hacer muchos esfuerzos por que continúe NM, tal cual está. Pero se dan cuenta de que efectivamente enfrentan una tensión, que tiene que ver con que una parte de la DC quisiera una alianza que los excluyera.

¿Cómo observa el panorama en la derecha?

En la derecha se da una sola interrogante: con quién o quiénes va a competir el ex Presidente Piñera en la primaria obligatoria de junio próximo. Hasta ahora su principal rival es Manuel José Ossandón, quien ha dicho que se va a someter a una primaria. La derecha está mucho más ordenada que la centroizquierda y gran parte de ella se aglutina en torno al liderazgo de Piñera. El único que amaga esa posibilidad es Ossandón.

¿Qué va a pesar más en la próxima elección presidencial: la proyección de simpatía y credibilidad de los candidatos o la capacidad de gobernar?

Mi pronóstico es que cualquiera sea el candidato que gane, sea de derecha, centroizquierda o de izquierda, va a tener un difícil panorama para gobernar. Esto porque existe un problema objetivo de legitimidad que está dado por la baja participación electoral y por una desconfianza muy profunda en las instituciones representativas y en los políticos. Todo esto no lo va a suplir nadie que sea elegido dentro del actual panorama electoral, cruzado por la desconfianza de la ciudadanía en la clase política.

Junto con ello, la acumulación de demandas sociales insatisfechas, en los ámbitos previsional, salud, educación, salarios y empleo, podrían alimentar fuertes presiones de los movimientos sociales, lo que tornará muy denso el escenario político en el próximo gobierno.

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Editor Política & Economía