Admisión en el nuevo sistema

La educación superior debe ofrecer un acceso justo y transparente. Debería además, en el largo plazo, tender a igualar hacia arriba la calidad de las instituciones, estatales o privadas con compromiso público, y contar con un mecanismo único de admisión.


Claudia Sanhueza

El diagnóstico crítico del funcionamiento del sistema de educación superior chileno es evidente. Instituciones cuya principal fuente de financiamiento son los estudiantes han provocado prácticas con graves consecuencias. Entre éstas, un aumento indiscriminado de los aranceles producto de su desregulación, una expansión de la matrícula sin consideraciones de identificación de talentos, necesidades de nivelación y calidad en general, y una alta concentración geográfica de la oferta de educación superior que potencia la desigualdad, por nombrar algunos.

El diagnóstico crítico del funcionamiento del sistema de educación superior chileno es evidente. Instituciones cuya principal fuente de financiamiento son los estudiantes han provocado prácticas con graves consecuencias.

Este gobierno se ha propuesto enfrentar estos problemas y transformar el sistema para que este incentive nuevas y mejores prácticas. Entre los cambios, el que más llama la atención de la ciudadanía es la gratuidad universal en la educación superior. Sin embargo, esta no puede ser una propuesta aislada de otros cambios que requiere el sistema y que deben ir gradualmente avanzando, entre ellos, las exigencias de fin al lucro, mejoras en calidad y acceso con igualdad de oportunidades.

El sistema de educación superior actual, como en cualquier mercado, está estratificado por calidad y precio. Hay pocas universidades de calidad, son caras y de difícil acceso. Es más, el acceso al sistema en su conjunto es injusto e ineficiente. Por una parte, todas las instituciones del sistema no ofrecen una calidad adecuada en la formación de sus estudiantes. Por otra, como el resultado en la PSU está vinculado más con las circunstancias al nacer que a la identificación correcta de talentos, los estudiantes están estratificados por razones socioeconómicas y se terminan desperdiciando talentos que para un país pequeño como éste constituyen sólo pérdida.

El sistema de educación superior actual, como en cualquier mercado, está estratificado por calidad y precio. Hay pocas universidades de calidad, son caras y de difícil acceso.

El nuevo sistema de educación superior debe ofrecer un acceso de manera justa y transparente. Por una parte, el sistema debería, en el largo plazo, tender a igualar hacia arriba la calidad de todas las instituciones, sean estas instituciones estatales o privadas con compromiso público. Por otra parte, todas las instituciones deben formar parte de un mecanismo único de admisión que tenga en cuenta la diversidad de talentos de todos sus ciudadanos y logre mejorar el encuentro entre esa diversidad de talentos y la diversidad de carreras. La PSU es completamente insuficiente en este sentido y se requerirá rediseñar un acceso al nuevo sistema de educación superior que sea más justo, eficiente y transparente.

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Sobre el Autor

Claudia Sanhueza

Claudia Sanhueza

Economista de la U. de Chile. Ph.D. en Economía de University of Cambridge. Profesora del Instituto de Políticas Públicas (UDP) e Investigadora de COES (Center for Social Conflict and Cohesion Studies, Chile).