Más Igualdad y Más Democracia Económica: Un estudio sobre la realidad productiva chilena en el período 2005-2012

Los resultados obtenidos fueron que las brechas productivas existentes permanecen sistemáticamente altas,  de acuerdo al nivel de tamaño de empresas, de sectores productivos y de regiones. Al mismo tiempo, actores identificaron los algunos temas que afectan el desarrollo a nivel económico, como la falta de acceso al crédito, las condiciones abusivas entre las grandes empresas y las MIPYMEs, y los instrumentos de fomento productivo, entre otros.


Juan Carlos Scapini

El estudio “Más Igualdad y Más Democracia Económica” realizado en conjunto con Andrés González para el Instituto Igualdad y la Fundación Ebert, fue presentado el 27 de noviembre en Santiago y a continuación presento un resumen del mismo, donde se conforma un diagnóstico caracterizado por importantes brechas productivas, que explican una alta desigualdad económica y social en Chile. Para revertir esta situación, la investigación establece algunas hipótesis que fueron contrastadas con un grupo de informantes calificados.

Marco Teórico y Diagnóstico:

Primero, se parte definiendo los movimientos de larga duración (Fernand Braudel) y luego se identifica la globalización y la concentración económica como tendencias que caracterizan el devenir político, social y cultural de los últimos cuarenta años del país. Lo anterior, se ha traducido en pactos sociales explícitos o implícitos para defender el modelo de acumulación imperante y donde las eventuales reformas estructurales debieran entregar una mayor participación del Estado en la economía.

El estudio es un diagnóstico caracterizado por importantes brechas productivas, que explican una alta desigualdad económica y social en Chile. 

Segundo, hasta hace poco tiempo, la desigualdad era considerada como un fenómeno económico y social transitorio, y fue necesario que apareciera el economista francés Thomas Pikkety para revertir la situación. Mientras Simon Kuznets realizó su análisis para los Estados Unidos en el período 1913-1948, Piketty amplió su mirada, agregando datos para la etapa 1948-2010. La consecuencia es notable. Lo que parecía ser una certeza estadística para Kuznets, dejó de serlo para Piketty. A partir del año 1950, la “U” invertida se transforma en una “U”. Los grados que miden la desigualdad en los Estados Unidos y otros países desarrollados actualmente resultan ser muy similares a los que se tenían para ese país en 1930.

Tercero, la economía se caracteriza por una enorme heterogeneidad productiva, entre grandes empresas y pequeñas empresas, entre territorios ricos y territorios pobres, entre sectores dinámicos y sectores atrasados. La desigualdad se ha transformado así en un “nudo gordiano” difícil de resolver, siendo consecuencia directa de las relaciones de producción existentes, de la desregulación de los mercados y de una alta concentración económica. El país debe crecer a tasas elevadas, pero a la vez debe ser capaz de reducir las brechas productivas existentes, así como establecer relaciones de mayor sustentabilidad con el medio ambiente. En este nuevo ciclo económico, el país necesita de un desarrollo económico que sea sostenible y que permita transitar hacia una sociedad basada en el conocimiento.

Cuarto, desde la perspectiva económica, cuando la productividad se incrementa, las empresas tienen un techo mayor para fijar sus remuneraciones salariales y lo contrario ocurre cuando la productividad es menor. Por otro lado, cuando existen negociaciones colectivas “equilibradas”, las remuneraciones allí obtenidas tienden a acercarse al ritmo de crecimiento de la productividad media del trabajo.  La productividad está en la base de la formación de los salarios, y por lo tanto, hay que auscultar lo que sucede en el sistema productivo nacional para poder determinar el nivel de las remuneraciones del factor trabajo.

Quinto, si se quiere mejorar la distribución del ingreso y aumentar las remuneraciones del factor trabajo, la política de desarrollo económico debe apuntar a reducir la heterogeneidad productiva y achicar las brechas productivas existentes.

Estudiamos la realidad productiva chilena para el período 2005-2012 y los resultados obtenidos fueron que las brechas productivas existentes permanecen sistemáticamente altas, de acuerdo al nivel de tamaño de empresas, de sectores productivos y de regiones. El gráfico N° 1, ilustra esta situación por tamaño de empresas, donde la Empresa Grande mantiene una productividad medida por ventas que es 4 veces mayor a la mediana, 4,8 veces superior a la pequeña y 5,5 veces superior a la microempresa.

Gráfico N°1.

Productividad 2005 - 2012

Fuente: Elaboración propia, en base a datos del SII

Conclusiones:

A través de entrevistas en profundidad efectuadas a informantes calificados, fue posible desprender  las siguientes conclusiones:

-          Existe consenso que la situación competitiva de las micro, pequeñas y medianas empresas del país es compleja, porque si bien éstas aportan parte importante del empleo nacional, su propio desarrollo productivo (competitividad relativa) las inhibe de pagar mejores remuneraciones a sus trabajadores. Una de las causas principales es la falta de acceso al crédito, pero no es la única. En materia de acceso al financiamiento, el Estado, y específicamente el Banco del Estado, deberían tener un rol más activo.

-          La relación entre las mega – grandes empresas y las MIPYMEs debiera estar mejor regulada en lo que concierne al plazo de pago de las facturas. También sería importante establecer juicios abreviados, que marquen jurisprudencia en este sentido. Los contratos de proveedores con las grandes empresas se caracterizan por condiciones abusivas, lo que no les permite a las MIPYME generar excedentes suficientes para reinvertir en su propio desarrollo productivo.

-          En relación a los instrumentos de fomento, existe una visión crítica de parte de los gremios. Además, existe una opinión generalizada de que éstos no debieran focalizarse en los sectores de mayor potencialidad, puesto que es muy difícil que el Estado pueda saber qué pasará en el futuro con los distintos sectores económicos. Al respecto, es necesario que la actual institucionalidad de fomento se haga cargo de la percepción negativa que tienen los entrevistados y debieran redoblar esfuerzos comunicacionales para explicar en qué consisten los programas  estratégicos (nacionales, meso regionales y regionales) y la necesidad de alinear los recursos de fomento a los mismos.

 En síntesis, el estudio contrastó con un conjunto de informantes las principales hipótesis utilizadas por las políticas de apoyo a las empresas de menor tamaño en Chile, pudiéndose validar la mayoría de éstas, pero que coloca interrogantes en otras, sobre todo en lo referido a la pertinencia mostrada por los instrumentos de fomento productivo y la necesidad urgente de difundir programas de CORFO.

-          Existe la percepción de que las mujeres obtienen menores salarios que los hombres, pero esta diferencia no es tan importante en la MIPYME como en las grandes empresas. Las diferencias de remuneraciones entre mujeres y hombres, se explican mayormente porque las mujeres tienen una mayor participación en actividades mal remuneradas (agricultura, hoteles y restaurantes), mientras los hombres en sectores mejor remunerados (minería, electricidad, industria).

-          Existen expectativas altas sobre la importancia de la descentralización. Las medidas que resuelva impulsar la Presidenta Bachelet en los próximos meses serán muy importantes para reenfocar el sistema de fomento productivo, esta vez con una mirada más endógena del desarrollo productivo.

En síntesis, el estudio contrastó con un conjunto de informantes calificados las principales hipótesis utilizadas por las políticas de apoyo a las empresas de menor tamaño en Chile, pudiéndose validar la mayoría de éstas, pero que coloca interrogantes en otras, sobre todo en lo referido a la pertinencia mostrada por los instrumentos de fomento productivo y la necesidad urgente de difundir los programas estratégicos de CORFO.

Columna relacionada: Ley Sabatini: Un ejemplo a favor de las pequeñas y medianas empresas

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Sobre el Autor

Juan Carlos Scapini

Juan Carlos Scapini

Economista de la Universidad de Chile, Master en estudios europeos de la Universidad de Roma.